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Selección de ContraPeso.info
1 diciembre 2003
Sección: Sección: AmaYi, SOCIALISMO
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Quizá de todas las críticas que se han hecho al socialismo, la más devastadora es la que lo señala como una imposibilidad. Bajo el socialismo es el gobierno el responsable de planear y decidir las acciones que los ciudadanos ejecutarán bajo circunstancias forzadas.

Y eso presenta un problema insoluble: es totalmente ilusorio que la autoridad cuente con la información que haga a sus decisiones las adecuadas. Sobre estas líneas, Huerta de Soto explica ese gran error intelectual de la vía socialista. De cualquier manera que se vea, las acciones dentro de una sociedad son planeadas y ejecutadas; la cuestión es quién decide esas acciones, la autoridad o los individuos por su propia iniciativa.

La idea examinada en esta carta fue encontrada en una obra de Huerta de Soto, Jesús (1992). SOCIALISMO, CÁLCULO ECONÓMICO Y FUNCIÓN EMPRESARIAL. Madrid. Unión Editorial. 8472092526, Capítulo III, El socialismo, pp. 87-104.

La siguiente exposición de la idea del autor debe considerarse a la luz de su definición de función empresarial como la acción realizada por cualquier persona que actúa para modificar el presente y lograr sus objetivos en el futuro.

El autor inicia definiendo al socialismo como un sistema que agrede de manera sistemática al libre ejercicio de la función empresarial.

La agresión es definida como violencia física o amenaza de ella dirigida al actor por parte de una persona o grupo de ellas.

La consecuencia es una conducta que es diferente a la que se hubiera realizado sin esa coacción. La conducta real se acomoda a esa coacción para evitar daños personales.

El socialismo, por tanto, tienen en su naturaleza acciones que fuerzan a las personas a actuar de manera diferente a la que ellas hubieran seleccionado de haber obrado libremente.

Esa coacción del socialismo está en contra de lo humano pues impide su libertad de acción, la que persigue sus fines y usa la información que tiene a su alcance.

Una persona, actuando libremente, por su propia voluntad, por ejemplo, habría seleccionado la acción A como la mejor según ella, pero debido a una fuerza coercitiva externa deja de realizar la acción A y acomodándose a esa restricción forzada selecciona otra opción, B.

La coacción no sólo impide la oportunidad de tener un logro personal, sino incluso el descubrimiento de esa misma oportunidad. Es la posibilidad de lograr algo lo que mueve al descubrimiento de oportunidades.

Pero cuando la coacción restringe un campo de acción, las personas consideran a esa limitación como algo dado y no se molestan en la búsqueda de oportunidades latentes en ella.

La restricción de acciones, necesariamente, produce un efecto, que es el no descubrimiento de lo que la persona hubiera buscado de no existir esa coacción.

Esta es una oportunidad perdida de la que posiblemente no haya conciencia.

Además, en el área coaccionada no se creará ni se trasmitirá información sobre el área y ella no podrá ajustarse en los casos de descoordinación social.

Esa coacción impide que entre en juego la función empresarial y que las fuerzas coordinadas faciliten la vida social.

Las personas en sociedad aprenden y modifican sus acciones adaptándose a las necesidades de los demás. Al interactuar entre ellas, las personas se coordinan entre sí, crean y trasmiten información que es tácita, práctica y dispersa.

La coordinación entre las personas, sin coacciones, hace posible la coordinación y el ajuste y el avance de la sociedad.

Pero el socialismo plantea la posibilidad de realizar la coordinación y el avance y el ajuste por medio de la coacción, lo que es en sí mismo atrevido y ambicioso. Cree posible lograr coordinación y ajustes y que su labor tendrá mejores resultados que la interacción libre y espontánea de los individuos.

Dentro del socialismo, un órgano rector emite mandatos que son disposiciones formales que ordenan, prohiben u obligan la realización de ciertos actos.

Esos mandatos impiden la acción libre individual, forzando sobre la sociedad los fines del órganos rector y no los objetivos de las personas.

Esta es la razón por las que los desajustes y descoordinaciones en la sociedad no pueden ser descubiertos ni eliminados.

La coordinación de actividades, pues, dentro de una sociedad libre queda a la iniciativa de acciones personales.

Pero dentro del socialismo, esa iniciativa está asignada a la solamente autoridad lo que implica la subordinación de los objetivos personales a los intereses de los gobernantes.

El socialismo es un error intelectual porque es imposible que un órgano rector que obliga a actuar, posea la información necesaria para lograr esa coordinación en la sociedad.

Cada persona tiene información propia, práctica y dispersa, mayoritariamente tácita, por lo que es información no puede ser trasmitida de manera lógica al organismo rector.

Además, la suma de toda la información de todas las personas hace imposible dar al rector toda la información, que es la que las personas usan para tomar decisiones sobre sus acciones para modificar el presente y tener logros futuros, coordinándose con las necesidades de los demás.

Si esa información no puede trasmitirse es imposible que el socialismo pueda funcionar.

Además, hay gran dinamismo en la función empresarial personal, pues ella crea y descubre nueva información, lo que imposibilita aún más al socialismo pues no se pueda trasmitir lo que aún no se crea de manera espontánea.

El organismo rector estaría obligado a actualizar constantemente esa información.

Para que el socialismo pudiera funcionar correctamente en la coordinación de las acciones sociales que emprende, tendría que contar con información completa y actualizada.

Lograr ese banco de información es una imposibilidad total.

La coacción del socialismo, más aún, dificultará los logros de beneficios futuros personales con lo que anula el incentivo de búsqueda de oportunidades y de información. La coacción, por tanto, destruye la fuente de la información.

En resumen, las razones por las que un órgano rector no puede tener la información necesaria para coordinar a la sociedad son, el enorme volumen de información dispersa, la dificultad de transmitir información tácita no articulada y el no poder trasmitir información aún no creada.

Sin esa información existe una nula posibilidad de realizar una coordinación correcta.

Peor aún, sin esa información y siendo seres falibles, los planificadores tendrán sus fines personales como criterios de búsqueda de información.

Serán ellos los que realicen la función empresarial buscando sus propios logros, ejerciendo el poder.

La imposibilidad de tener la información necesaria para coordinar a la sociedad tiene un efecto colateral enorme: convierte a la autoridad en una que impone sus propios objetivos, no los convenientes a la sociedad, sino los ventajosos a los gobernantes.

Esto hace que el órgano rector no tenga conciencia de su propia ignorancia y se aleje de la realidad social a la que desea coordinar.

Parte fatal de esa ignorancia es el no saber los precios de los actos que realiza y por eso sus acciones serán irresponsables. Cuanto más quiera controlar, menos lo podrá hacer.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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