Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libertad y Maldad
Eduardo García Gaspar
17 julio 2003
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Pocos días después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos, inmersos en el golpe que eso significaba y sin poder entender los sucesos, escuché un noticiero americano en el que intervenían varias personas con sus comentarios.

El conductor habló por teléfono con un rabino y con gesto de ansiedad, le hizo una pregunta asombrosa.

¿Por qué suceden estas cosas? ¿Cómo es que Dios permite acciones malas?

Estas interrogantes son, en mi opinión, quizá las más grandes que podemos hacernos los humanos. No hay otra posibilidad que la de aceptar la realidad de una vida con sufrimiento y dolor; nos suceden cosas, cosas que no nos agradan, cosas que nos dañan y, demasiadas veces, nos hacen padecer.

La muerte del padre, la enfermedad de la esposa, las aventuras de los hijos, los accidentes de los amigos. Sin quitar, desde luego, esas tragedias lejanas, que indignan y provocan exámenes profundos de conciencia.

El rabino oyó la pregunta y sin mucho pensarlo, hizo una mención de la libertad humana. Los humanos somos seres libres que tienen ante sí opciones, unas son terribles, pero aún así podemos optar por ellas.

Los actos terroristas son acciones consecuencia de la libertad humana; algunas personas voluntariamente decidieron realizar acciones terribles. No son la excepción, aunque su extremismo es enorme. Igual hacen en esencia quienes realizan actos malos.

El que roba, el que mata, el que daña. Todos esos son actos decididos gracias a la existencia de la libertad humana. Si eso es así, la siguiente es una pregunta lógica y tremenda. ¿Cómo es que Dios permite eso?

Porque Dios, se supone, es un ser infinitamente bondadoso, quien ha creado al mundo y a nosotros. Si Dios es tan bueno, no hay explicación para aceptar un mundo en el que hay esa perversidad.

Vivimos en un mundo donde existe la maldad, lo que hace pensar que la Creación es imperfecta, que Dios no es infinitamente poderoso, ni bondadoso.

En pocas palabras, llegamos a la conclusión de que Dios no ha creado un mundo bueno, como se supone que debería ser toda creación suya. Uno se puede quedar a este nivel y deducir eso, que Dios no ha creado un mundo perfecto y que por lo tanto, Él no es perfecto.

Pero yendo un poco más a fondo, uno se encuentra con cosas que cambian esa impresión.

¿No creó Dios un mundo perfecto? La verdad es que sí lo hizo. Basta recordar el Paraíso para confirmarlo. Era el mundo perfecto, pero fue drásticamente cambiado por la existencia de un factor bárbaro, la libertad humana. Tenemos la posibilidad de tomar otros caminos, que no son los de Dios.

Esto lleva a otra consideración, la de la posibilidad de que Dios creara seres que no tuvieran la posibilidad de hacer cosas malas. Sí, es cierto, hay esa posibilidad, pero esos seres sin posibilidad de pecado, no serían humanos, sino robots sin opciones, programados para sólo hacer ciertas cosas y no otras.

De esto, me parece razonable, concluir algo obvio.

La libertad es parte esencial de la naturaleza humana, un don Divino en realidad, que nos da poder incluso para renunciar a nuestro Creador. La libertad es un valor humano, y no hay ninguno mayor que él.

Y eso nos hace tener responsabilidades, las del uso de esa libertad. ¿Es la libertad la posibilidad de hacer lo que yo quiera? Sí, pues es el poder tomar decisiones de los actos que se deseen, como poner bombas o como donar sangre.

Aunque la verdad, yo no me siento muy a gusto con esa definición, por lo que me gusta colocarla en otros términos, los de la libertad como una oportunidad de hacer eso que se debe hacer.

No lo que quiera hacer, sino lo que debo hacer, que es muy diferente. Es obvio que, por tanto, la libertad debe estar acompañada de un código de conducta que establece el deber hacer.

Sin ese código, la libertad sería insensata. Y Dios no nos falló. Nos dio un código sencillo, los Diez Mandamientos, pero fue un paso más allá, nos dio también algo que es impresionante, la extensión lógica de esos mandamientos, el Sermón de la Montaña.

Ambas piezas están allí, a disposición de todos, por lo que la libertad bien usada no es sino una decisión personal, hacer lo que allí está plasmado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Libertad y Maldad”
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