Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libre Comercio Ejecutivo
Eduardo García Gaspar
11 agosto 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
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Una de las impresiones perennes que he tenido es que los ejecutivos mexicanos que ocupan puestos de primer nivel reciben compensaciones muy altas en relación con el resto del mundo.

El primer comentario que escuché al respecto fue hace más de 25 años por parte de un ejecutivo americano.

La impresión se ha mantenido desde ese momento. Desde luego, lo primero a reconocer es que el tener un sueldo demasiado alto o bajo es algo totalmente subjetivo y que depende de quien lo paga.

Si la empresa le quiere pagar una fortuna a algún ejecutivo, que lo haga sin limitaciones. Mi punto no es el expresar una queja al estilo socialista sobre personas que ganan “demasiado”, la que me parece una lamentación tonta.

Mi comentario es otro.

Supongamos que sí sea cierto, que los ejecutivos mexicanos son demasiado caros según algún criterio de las propias empresas que los pagan. Esto será mucho más notorio en una economía global y abierta, en la que los movimientos de bienes y capitales son mayores.

Las empresas globales detectarán de inmediato disparidades en sueldos ejecutivos de un país a otro. Y cuando lo hagan tenderán a tomar acciones para abaratar sus costos, igual que en el resto de las actividades de la empresa. La solución es, lógicamente, importar ejecutivos más baratos.

Exactamente lo mismo que importar insumos de menor costo. Esto es precisamente lo que ha sido reportado recientemente (El Norte, 18 julio 2003, Negocios).

La noticia, en esencia, dice que empresas localizadas en México han detectado falta de productividad en el nivel ejecutivo y que han admitido buscar ejecutivos de otros países que pueden ser proveedores menos costosos.

El asunto puede verse esquemáticamente. En México existe una educación formal muy deficiente lo que debe producir muy poca gente con capacidad ejecutiva. Al mismo tiempo existe demanda alta de ese tipo de personal por parte de las empresas.

La consecuencia lógica es la elevación de los sueldos de ejecutivos, especialmente de nivel dirección. Poca oferta y mucha demanda. Ese alto nivel de precios se mantiene hasta que se da la libre importación de bienes sustitutos, es decir, de ejecutivos similares, que pueden hacer el mismo trabajo a un precio menor. Igual que las maquiladoras, pero al revés.

Si las maquiladoras son atraídas a un país por los precios bajos de su mano de obra, en este caso tenemos a las empresas buscando mano de obra ejecutiva del extranjero para traerla al país.

La desventaja competitiva del ejecutivo mexicano parece ser la de su sueldo, pero su ventaja competitiva es la de conocer el país. Es aparentemente la posición opuesta del ejecutivo extranjero, que en técnica y experiencia es igual, pero no conoce al país y tiene un precio menor.

Desde luego, podemos anticipar que la reacción natural del ejecutivo mexicano será la de vender la idea de un país complicado que sólo él puede entender. La situación es positiva en serio.

Al igual que existe un país abierto a la importación de bienes y servicios, ahora se empieza a dar un paso siguiente muy lógico, el libre comercio de ejecutivos altos. Y nada es mejor que un mercado libre. Nada. La globalización de los ejecutivos era uno de los asuntos que faltaban en México.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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