Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Otros Secuestros
Eduardo García Gaspar
28 enero 2003
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Desafortunadamente no somos un país en el que los secuestros sean motivo de escándalo.

Nos hemos acostumbrado a la existencia de ese delito, tanto que no nos damos cuenta de otro tipo de secuestros mayores y más graves.

Déjeme explicarle cómo es que puede secuestrarse a unos cien millones de personas al mismo tiempo y cobrar por su rescate.

Esta técnica del secuestro de millones de personas tiene la ventaja para el secuestrador de que los secuestrados no se dan cuenta de que lo han sido, ni de que están pagando cifras enormes por su rescate. La técnica funciona así.

Usted, como jefe de la banda, reúne a muchas personas, tantas como pueda a cambio de alguna promesa que consiste en parte del botín, paga los gastos de esas personas y realiza un acto público masivo muy visible, como el cierre de una carretera, de un puente fronterizo, de la entrada a una ciudad, de algunas de las avenidas principales de una ciudad o cosas similares.

Todo esto funciona mejor cuanto más cerca del DF se haga. Puede usar caballo, tractores, carretas, autobuses, máscaras, machetes, lo que sea.

Una vez que se realiza el acto, se exigen las condiciones del rescate, que generalmente están expresadas en dinero y toman la forma de subsidios, financiamiento, cambios de leyes, modificaciones en regímenes fiscales, e incluso pueden llegar a ser solicitudes de cambios de política económica, representación política y muchas más.

Todo lo pedido, desde luego, significa beneficios económicos al grupo que secuestra y es pagado por el gobierno, es decir, con impuestos. El acto del secuestro tiene éxito porque la autoridad a la que se le piden las condiciones de pago del secuestro tiene miedo de que la situación se mantenga o se agrave con más actos similares.

La autoridad tiene miedo, más que miedo, tiene pavor, pánico y espanto. No sabe qué hacer y, por lo tanto, negocia con el secuestrador y termina pagando con fondos que ha recolectado por medio de impuestos. Veamos ahora las dimensiones reales del esta técnica de secuestro.

Digamos que se realiza el cierre de una carretera y que en ella interviene un grupo verdaderamente enorme, de 100 mil personas, algo excepcionalmente grande. Esa cifra representa el 0.1% de la población mexicana.

Visto de otra manera, existen 99 millones 900 mil personas que tienen la posibilidad de estar en contra de lo que piden los secuestradores.

Supongamos que de ese resto de la población mexicana sólo el 10 por ciento están en contra de lo que piden los secuestradores y que al restante 90 por ciento el asunto no les interesa. Bajo ese supuesto hay casi 10 millones de personas en contra de los secuestradores comparado con 100 mil de ellos. La diferencia es abrumadora con 100 veces más.

Aún así, la autoridad sucumbe ante la minoría que ha realizado el acto de secuestro, muy a pesar de que existen muchas veces más personas que están en contra de lo que el grupo secuestrador pide como pago por devolver la normalidad a la nación.

La razón por la que sucumbe erróneamente la autoridad al pago del secuestro es, desde luego, el hecho de que los secuestradores están bien organizados y no lo está el resto del país.

Es decir, el secuestro tiene éxito por la capacidad organizativa del grupo secuestrador para el que sus actos son una gran negocio, con grandes utilidades. No tiene que competir con empresas del extranjero, no paga impuestos y tiene el incentivo de que sus demandas sean aceptadas por la autoridad.

Un gran negocio, mucho más productivo que el de los secuestros normales. Es obvio que al ser un buen negocio el número de secuestradores de este tipo tiende a multiplicarse y se organizan más bandas de secuestradores políticos, por bautizarlos de algún modo.

Cada grupo secuestrador inventa sus propias banderas y causas para realizar el secuestro sabiendo que la autoridad tiene la tendencia a poner su mirada en ellos solamente y no en el resto de la nación.

Más aún, la competencia entre los grupos secuestradores incentiva la realización de acciones cada vez mayores, cada vez más visibles, como la entrada de caballos a la Cámara de Diputados, las protestas con desnudos, todo lo que llame la atención y compita con éxito en el logro de espacio y tiempo en los medios noticiosos. No se usan argumentos racionales ni datos para probar y argumentar.

Todas las negociaciones se hacen sobre la base del uso de la violencia a lo que se sabe, la autoridad es en extremo débil. Un nuevo tipo de secuestro y un gran negocio.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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