Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Supermercados
Eduardo García Gaspar
26 junio 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, Y CONTRAPEDIA
Catalogado en:


Nos podemos acostumbrar a todo, menos a no comer. Esta arraigada costumbre nos obliga a visitar supermercados y comprar allí esas cosas que son imperativas para nosotros, los alimentos.

Quizá usted, como yo, goce yendo a esas tiendas para admirarse de ese enorme surtido de productos y de marcas, imposibles de imaginar en Cuba y muchos otros lugares del mundo.

Y, sin embargo, ir a los supermercados tiene su dosis de molestias que quitan parte del encanto a los viajes de compras. La más obvia de las molestias la dan los carritos y sus ruedas.

Es verdaderamente molesto pasearse por los pasillos cuando uno tiene un carito de rueda loca, que se empeña en frenar cuando uno quiere caminar. Igual que el carrito sucio que tiene restos de verduras añejas que da asco tomar con las manos.

Muchas veces desde la acción de estacionar el auto se tienen molestias, como las de encontrar espacios ocupados por carritos abandonados o por autos mal estacionados. Por no mencionar el tener que estacionarse en los extremos más lejanos, tanto que el helado comprado corre el riesgo de llegar convertido de limonada.

Una vez dentro, la persona se enfrenta al maravilloso mundo de la compra hecha por uno mismo, sin la intervención de empleados.

Hay tantas marcas y tantos productos que el buscarlos es una tarea que requiere una habilidad adquirida, que se adquiere con la experiencia y que yo no poseo. Para buscar un jugo de toronja, empacado, de cierta marca, puedo tardar más de diez minutos, mientras que mi mujer puede localizarla en tres nanosegundos.

Luego están las personas que dejan sus carritos aparcados en lugares de tráfico que impiden que pueda yo pasar con mi carrito y si muevo el de la otra persona, hay veces que me ponen mala cara.

Muchas veces sucede otra cosa, frente al área en la que usted está seguro de que se encuentra el producto que busca, uno de los empleados ha decidido colocar varias cajas imposibles de mover y que impiden alcanzar eso que uno busca.

Molestan en los supermercados las personas que sucumben a las peticiones de sus hijos para llevar ellos el carrito, con lo que se incrementan las posibilidades de ser golpeado por uno de ellos, justo en los tobillos, produciendo un dolor de consideración.

También me molestan las señoritas que se empeñan en ofrecer una muestra de algún producto, por ejemplo, una salchicha frita en una sartén que no ha sido limpiada en semanas y que tiene una facha asquerosa.

Molestan los productos que no tienen precio. Con eso de los códigos de barras ya no es necesario colocar etiquetas de precios en los productos, lo que es una maravilla, siempre y cuando exista una etiqueta en el anaquel que mencione ese precio.

Pero ese precio no está en el anaquel en probabilidad directa al nivel de necesidad que uno tiene del producto. Desde luego, una de las mayores molestias es la de hacer cola en las cajas. Todos los supermercados tienen una enorme cantidad de cajas, las que están cerradas en su gran mayoría.

Esto ocasiona una competencia entre los clientes por buscar la caja que tardará menos tiempo. Por eso los supermercados tienen las cajas rápidas de 10 artículos o menos, a las que casi siempre acuden personas que tienen unos 15 artículos.

En las cajas todo suele funcionar bien, excepto cuando un artículo comprado no tiene código y se tiene que mandar a alguien a averiguar el precio.

Molestia causa también el que en la caja no se registre el precio de rebaja de alguno de los productos, porque uno va a esa tienda motivado porque cierta marca está en rebaja, pero a la hora de pagar resulta que no hay tal rebaja y se tiene que llamar al gerente de la tienda a arreglar el asunto.

Una vez fuera de la tienda, uno se dirige al carro, con la probabilidad de no encontrarlo fácilmente, de luchar contra un carrito que se empeña en frenar y contra los cafres que están entrando o saliendo del estacionamiento, sin el menor respeto al peatón.

Pero, sea lo que sea, es toda una satisfacción entrar a los supermercados a comprar cosas necesarias para comer y salir con cosas innecesarias y que engordan.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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