Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Micro y Macro Administración
Eduardo García Gaspar
24 marzo 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hace varios años, encontré un caso de un ejecutivo cuya misión había fracasado. Después de haber sido él elevado a una posición directiva, no pudo lograr las metas que eran esperadas en esa posición.

Semanas después de haber sido relevado del puesto, pude conversar con varias personas que me dieron por separado las razones de ese fracaso.

Todas ellas coincidieron en un tema central: el ejecutivo promovido tenía un estilo administrativo en el que la delegación era imposible. Todas las aprobaciones de todas las acciones tenían que pasar por su escritorio. Todas.

Eso prolongaba los tiempos de trabajo, posponía las fechas de entrega y demostraba desconfianza en los subalternos.

Poco a poco, como era obvio, esos subalternos llegaron a niveles de desesperación por no tener decisiones a tiempo y saber que no existía confianza en su talento.

Éste es un síndrome administrativo relativamente común, especialmente en las empresas medianas cuyo propietario quiere atender todos los asuntos personalmente. Voy a llamar a esta enfermedad el síndrome de la Micro Administración.

El lado opuesto de ese síndrome es la Macro Administración, bajo la que existe un buen nivel de delegación en los mandos inferiores, en los que se confía, y quienes toman decisiones propias sin la intervención del superior.

Ya que la guerra ha sido la cuna de la administración, no está mal acudir a ejemplos en ese terreno.

Lyndon Johnson, por ejemplo, según he leído, durante la guerra de Vietnam, decidía él mismo acciones concretas tácticas de ese conflicto.

Del otro lado, con una mentalidad muy diferente están los dos Bush, padre e hijo, quienes de acuerdo con lo reportado en los dos conflictos con Irak, se limitan a la Macro Administración dejando a los subalternos muy libres en las decisiones siguientes.

Pasemos a un caso más de la vida común en las empresas, para lo que comento otro caso también real.

Por las razones que usted quiera un buen ejecutivo fue elevado de posición y pasó a encabezar las funciones de marketing de una empresa grande. Él venía del área de finanzas, era un tipo muy inteligente, pero tuvo problemas de comunicación con su gente.

Por ejemplo, solía atender más los aspectos tácticos de producción de los comerciales de televisión que la estrategia de ellos.

Ello desesperaba a su gente, la que tuvo que rehacer varios comerciales por observaciones como “le falta pum”, “está muy blah” y otras similares.

El ejecutivo llegaba a quedarse horas en las instalaciones de las productoras de comerciales, supervisando mezclas de sonido y detalles de edición. Tenemos, entonces, dos posiciones opuestas.

Ninguna de ellas es mala en sí misma, pero sus defectos y virtudes se ven en la práctica concreta. Si usted tiene bajo su mando una colección de incapaces, poco experimentados, sin motivación, buenos para muy poco, aunque no lo quiera usted debe aplicar el síndrome de la Micro Administración.

Y si no lo hace, usted tendrá serios problemas. Pero si se encuentra con gente capaz, experimentada, motivada, no hay manera de hacer otra cosa que la Macro.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


1 comentario en “Micro y Macro Administración”
  1. Edison Dijo:

    Excelente comentario





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Boletín diario
Boletín diario
RSS Facebook
Nosotros
Escríbanos
Extras