Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Misión Irrealizable
Eduardo García Gaspar
17 septiembre 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO, Y FABULAS E HISTORIAS
Catalogado en:


Son varios los autores que he leído y que dicen que a los mexicanos nos obsesiona la idea de saber quiénes somos y hacia dónde vamos.

Mucho me temo que eso sea cierto, pues mientras andamos reflexionando sobre lo que somos y sobre nuestro proyecto de nación, muchos otros se ponen a trabajar y logran resultados sin entrar en argumentos barrocos.

Usted y yo lo hemos oído mil veces eso de que debemos definir el proyecto de nación que deseamos para los mexicanos.

Déjeme darle las malas noticias, pues no hay manera de poner de acuerdo a diez personas que salen de viaje, mucho menos a 100 millones sobre lo que México debe hacer. Y déjeme decirle también que no importa que no nos pongamos de acuerdo en nuestro proyecto de nación.

Primero, veamos la realidad innegable.

Cada ciudadano en cada momento tiene sus propias ideas sobre lo que él quiere en una buena cantidad de áreas. No existe manera humana de hacer compatibles todas las ideas de todos los ciudadanos en un plan nacional ni en un proyecto de nación.

Cada ciudadano tiene su propia idea de lo que le hace feliz y de lo que debe hacer para llegar a serlo. Visto de cierta manera, es posible ver este asunto entendiendo que cada individuo tiene su propia “utopía”, la que sea, así se trate de quedarse tirado en una hamaca todo el día sin hacer nada de provecho.

El punto central, por tanto, puede verse de otra manera, como la idea de definir a ese proyecto de nación como uno en el que todos pueden intentar la realización de su propia utopía por medio de sus propios esfuerzos (un libro de R. Nozick usa este argumento).

Esto es como el chiste del granjero que criaba puercos. Un día llega un inspector de salubridad y le pregunta qué le da de comer a los puercos y él contesta que los desperdicios de la comida. Acto seguido le pone una multa el inspector por descuidar la alimentación de lo que posteriormente será alimento humano.

Meses más tarde, llega otro inspector y le pregunta lo mismo. El granjero ahora le contesta que la comida que le da a sus puercos es de primera calidad. Les da de comer pollo, pescado, agua embotellada. Acto seguido el inspector lo multa por utilizar alimentos destinados para los humanos en la alimentación de animales.

Pasa el tiempo y llega otro inspector que también pregunta qué le da de comer a los cerdos. El granjero contesta, “Mire usted, lo que yo hago es darle a cada puerco 20 pesos diarios y dejar que ellos compren lo que se les pegue la gana”.

Ésa es la idea, la de dejar que cada quien haga lo que desea con su vida sin que nadie se meta a obligarlo a hacer lo que no quiere. Por eso el único proyecto de nación viable es el de una nación en la que todos tienen la oportunidad de hacer con su vida lo que ambicionan.

El secreto de este proyecto de nación, desde luego, no está en definir los objetivos de la nación, sino las reglas del juego para hacer posible el logro de la felicidad personal de cada quien. En otras palabras, se trata de tener leyes y de respetarlas, con un sistema de tribunales y de policía que sea razonablemente bueno.

Eso es todo lo que se necesita y no es complicado de entender. Esto, además, tiene la ventaja de definir bien las funciones de los gobiernos, quienes son los responsables de establecer las reglas del juego y su aplicación.

Pongamos esto de manera que entiendan esos obsesionados con tener un proyecto de nación con el que todos los mexicanos esté de acuerdo. Ese proyecto que necesitamos es solamente el tener leyes que sean respetadas y un sistema judicial que funcione. Eso es todo y lo demás es barroquismo intelectual que no lleva a ningún lugar.

El problema es que si no aceptamos eso de que todo lo que necesitamos es tener reglas claras y sencillas, vamos a perder el tiempo en elucubraciones que a nada llevan y en luchas internas que consumen recursos del país, que es lo mismo que nos sucedió en la Independencia y después del Porfiriato: cada cacique se empeñó en imponer a los demás lo que él pensaba que era mejor para todos. Ya sabemos el resultado de eso.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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