Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nada Hay Gratuito
Eduardo García Gaspar
18 diciembre 2003
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace de verdad muchos años, en una conversación, un amigo dijo lo siguiente cuando hablaba de un sonado caso de corrupción durante el período de López Portillo, “Desperdiciaron muchos millones de pesos de dinero del gobierno en la compra de esas locomotoras eléctricas”.

Me apresuré a corregirlo mencionando que no era dinero del gobierno, sino dinero de él y mío, y del resto de los mexicanos. Mi amigo se quedó sorprendido y tuvo que estar de acuerdo.

Viendo esto en una visión más panorámica, tenemos dos elementos que trabajan juntos.

Uno es realidad innegable: los gobiernos tienen ingresos derivados de impuestos, es decir, de dinero que sale del bolsillo de los ciudadanos. No hay de otra.

Incluso en el caso de obtener dinero por la vía del crédito, esas deudas serán pagadas con dinero de los contribuyentes. Y si el gobierno imprime dinero de más, la pérdida del valor de la moneda será pagada también por el ciudadano.

El otro elemento es la creencia muy difundida entre los ciudadanos, quienes piensan que el dinero que el gobierno tiene es del gobierno y no de los ciudadanos.

Por ilógico que sea, en mi experiencia, una buena cantidad de personas piensan eso, que no fueron ellos los que dieron parte de sus ingresos a la autoridad. Es una percepción falsa, pero es común. Y por eso, los mexicanos no se indignan cuando ven que el gobierno gasta sin eficiencia o eleva el número de burócratas, como recientemente.

Siempre me ha maravillado eso, cómo los mexicanos en la mayoría se han apartado de la realidad y no sienten que el dinero que desperdicia el gobierno es en realidad dinero de ellos mismos.

Intentaré explicar las razones de ese asombroso hecho. Y me parece que hay varias causas.

La más obvia de ellas es el alejamiento de la autoridad con respecto al ciudadano: en México, la autoridad se siente dada a una elite de la que se esperan sólo favores y privilegios, no responsabilidades y obligaciones.

Otra razón, sin duda, es la realidad de una mayoría de la población que no paga impuestos directamente y eso produce un sentimiento de escasa relevancia, pues se percibe como un dinero que no es propio.

Aunque eso sea falso, pues indirectamente todos pagamos impuestos sin remedio, los ciudadanos que no lo hacen directamente viven la fantasía de creer que ese dinero no es de ellos y, naturalmente, no les importa.

Posiblemente piensen que es dinero de los “ricos” a quienes se les ha enseñado a odiar por creerlos causantes de la pobreza.

Otra causa de ese espejismo de creer que el dinero del gobierno no es de uno, es la simple costumbre de ver a los gobiernos mexicanos actuar de esa manera, creyendo que ésa es la norma y no la excepción.

Pero ahora menciono la razón en la que quiero poner más énfasis. Me parece que es demostrable con la realidad diaria que la mayoría de los mexicanos piensan que lo que viene del gobierno es gratuito, que no tiene costo, que es un regalo por el que debe pelearse.

Un maravilloso ejemplo de eso es el libro gratuito de texto y la educación gratuita.

Vea usted el presupuesto de educación y dígame si esa educación es gratuita y tiene un monto de cero pesos en el presupuesto del gobierno. Lo mismo va para las pensiones de burócratas del IMSS, PEMEX y demás instituciones del gobierno. Siento comunicar que no hay nada gratuito. Nada.

En otras palabras, expresiones de uso común han afectado el entendimiento del ciudadano mexicano, que en su mayoría, me parece, cree que lo que el gobierno da no tiene costo. La verdad es que lo tiene y, peor aún, ese costo es superior al posible dada la legendaria ineficiencia de los gobiernos.

La deformación de la realidad, desde luego, tiene origen en el esquema mental de los gobernantes. Ellos tienen un cerebro que está acostumbrado a cobrar dinero por medio de impuestos recolectados bajo amenaza de castigos a los contribuyentes y a gastarlo dispendiosamente.

Los gobernantes saben hacer sólo tres cosas, gastar y gastar y gastar, alegremente, creyendo que así logran el bienestar de la sociedad. Lo malo es que muchos ciudadanos piensan igual que ese deformado cerebro gubernamental.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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