Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No es Entre Países
Eduardo García Gaspar
20 enero 2003
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una costumbre arraigada el hablar de brechas entre países. Por ejemplo, hablar de los países del Norte como los desarrollados y de los del Sur como los pobres.

Hace tiempo fue una moda hablar del Tercer Mundo. No extraña a nadie que se hable de naciones industrializadas y de naciones que vías de desarrollo.

Lo que digo aquí es que existe una costumbre probada de crear categorías de países y sobre esas categorías proponer remedios a la pobreza. Y mi punto es que esa clasificación de países sirve de poco para basar sobre ella soluciones a la miseria y propuestas al desarrollo.

Es tal la diversidad interna de cada país que la acumulación de resultados a nivel nación oscurece el análisis.

Creo que una avenida mucho más prometedora de análisis de las causas del desarrollo es el examen de las razones por las que unas personas progresan y otras no independientemente de la nación en la que vivan.

Ver el asunto desde esa perspectiva personal es mucho más prometedor porque lleva el análisis hasta el núcleo que importa y que es la persona humana.

Dentro de un país considerado rico y también dentro de un país considerado pobre, existen personan que progresan y personas que no progresan. La proporción entre ambas personas puede ser explicada en términos del medio ambiente social de cada país, como las políticas económicas racionales, el nivel de seguridad personal y demás.

Pero hay más en ese análisis y lo que le propongo es que echemos un ojo a las diferencias individuales de quienes progresan y de quienes no lo hacen.

Es mi teoría que la variable que tiene más capacidad para explicar esa diferencia es la educación personal. Estoy hablando de capital humano. La lógica es sencilla: quien más sabe tiene más capacidades y, por ende, es más productivo. Al ser más productivo se puede progresar más. Viendo el extremo de esto las cosas se ven más claras.

¿Quién tendrá mejor estándar de vida, el que tiene un doctorado en electrónica o el que no tiene siquiera estudios de primaria? La respuesta es obvia, con la ventaja de señalar una dirección a la solución de la pobreza: elevar el capital humano, es decir, la habilidad de las personas para hacer cosas de manera productiva, con eficiencia.

Tomemos a México para ejemplificar esto. El sector del campo, según cifras reportadas, ocupa a una cuarta parte de la población mexicana. Si las personas que forman ese sector fueron productivas en igual proporción, ellas producirían también una cuarta parte de los productos nacionales.

Pero no sucede eso, pues el campo produce una veinteava parte del producto mexicano. La diferencia es tremenda: el 25 por ciento de la población produce el 5% de los productos mexicanos.

Es un problema de productividad que se puede explicar en dos niveles.

El primero de ellos es obvio, pues el régimen de campo no está diseñado legalmente para producir, sino para mal sobrevivir.

Pero el segundo de ellos es algo no tan obvio: la educación del campesino debe ser significativamente menor al nivel de educación del resto del país para que esa desproporción pueda suceder.

Esto puede verse claramente en las diferencias que existen entre los estados mexicanos, con el norte mucho más desarrollado que el sur, y las ciudades más desarrolladas que el campo.

Realizar comparaciones entre países ignora las diferencias entre las regiones de un país y comparar a las regiones de un país ignora las diferencias entre las personas. Y esas diferencias entre las personas son las que valen para encontrar las causas del desarrollo y la eliminación de la pobreza.

De esas diferencias entre personas, lo que propongo es que las diferencias de educación son las que más influencia tienen en la generación de riqueza personal y global. Lo que le digo es que no creo que hablar de brechas entre países conduzca a soluciones efectivas para remediar los problemas de la miseria y que es mucho más prometedor hablar de brechas entre las personas para encontrar soluciones al progreso.

En otras palabras, la brecha que cuenta es la brecha en educación personal y de allí que, en México, la tarea de la Secretaría de Educación sea en el fondo la de mayor trascendencia. Y hasta donde he averiguado está en buenas manos, las de Reyes Tamez.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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