Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No es Tan Simple
Eduardo García Gaspar
21 enero 2003
Sección: DIPLOMACIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las manifestaciones recientes, en varias ciudades del mundo, que se oponen a la guerra contra Irak pueden presentar el riesgo de contemplar todo este asunto de manera demasiado simple.

A tal punto, que se llegue a pensar en una situación que propone personajes que se oponen a la guerra y personajes que la apoyan, ambos a toda costa.

Mucho me temo que eso es erróneo. Desde luego, existen personas que apoyan un pacifismo absoluto, sin importarles las consecuencias de esa posición, y personas que apoyan a la guerra sin consideración de sus efectos. Pero esas posiciones son extremas y simples, pues el asunto es bastante más complejo, lo suficiente como para tener una segunda opinión, aunque sea breve.

Todo, porque el asunto es muy importante, realmente importante.

Empecemos por una consideración de sentido común: la guerra es más probable que la paz y por eso es que los conflictos bélicos han sido abundantes en la historia de la humanidad.

La razón de esto ya ha sido expuesta, pues la paz depende de la voluntad conjunta de todos los gobiernos, pero la paz depende de la voluntad de uno solo de los gobiernos.

Ponga usted a, por ejemplo, 150 gobiernos y verá fácilmente que la paz esta en manos del total de esos 150 gobiernos, es decir, todos tienen que optar por la paz. Pero la guerra no depende de tantas personas, sino de uno solo de los gobiernos.

Ahora pasemos a ver qué tipo de gobierno es ése que es más propenso a la guerra. Aceptemos la clasificación de los gobiernos en dos categorías, aquellos en los que la autoridad puede ser cambiada por medios pacíficos y aquellos en los que la autoridad sólo puede ser cambiada por medios violentos.

Esto significa democracias y dictaduras.

Por ejemplo, en Inglaterra los gobiernos cambian sin problema, pero en Cuba o en Corea del Norte eso no sucede. El que Castro deje la silla del mandamás depende más de un golpe de estado que de elecciones populares.

La guerra, desde luego, es en lo general más probable de ser iniciada por un gobierno dictatorial que por uno democrático. Esto es así por la sencilla razón de que en un sistema dictatorial la voluntad gubernamental se encuentra concentrada en una persona, mientras que eso no sucede en una democracia.

Para que una democracia se vea envuelta en una guerra, es necesario que los varios poderes se pongan de acuerdo y que exista un mínimo razonable de apoyo popular. Un dictador no necesita esos acuerdos y apoyos.

Por eso se presenta una situación interesante. Las manifestaciones contra la guerra se presentan siempre en los países democráticos, pero las marchas de apoyo al gobierno se presentan siempre dentro de la nación que sufre la dictadura.

Declarar la guerra es mucho más difícil en una democracia que en una dictadura.

En resumen, pues, tenemos que la guerra es una situación siempre probable y que sus orígenes se encuentran más en el totalitarismo que en los sistemas democráticos. La siguiente cuestión es la de considerar qué tipo de situación justifica una reacción bélica.

La cuestión es en extremo complicada, pero quizá puede resumirse de la siguiente manera: una respuesta de guerra puede justificarse cuando existe una situación de claro peligro para la seguridad de una o varias naciones. El gran problema es el de definir eso que sea calificado como claro peligro para la seguridad.

En el caso de Irak, me parece, que ésa es la clave de todo el asunto. ¿Existe razón justificada para que ejércitos de varias naciones invadan ese país y anulen eso que se piensa es un peligro claro e inminente para las naciones? Planteada así, la razón de una guerra puede verse más claramente.

Habrá personas que piensen que no y otras que piensen que sí y esas diferencias de opinión son las que ayudan a encontrar caminos alternos, como la reciente propuesta de la renuncia de Sadam Husein y su gobierno.

La guerra es un asunto serio, demasiado serio como para ser enfrentado por medio de manifestaciones y marchas, sean en pro o en contra. Que esas manifestaciones se hagan es algo que no puede impedirse, pero lo que debe prevalecer es un análisis racional de las opciones y de sus consecuencias.

Y, sí, habrá veces en las que la guerra sea la única opción.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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