Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Todos lo Somos
Eduardo García Gaspar
15 agosto 2003
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La verdad es que no veo mucha televisión, pues prefiero la suave tranquilidad de un buen libro.

Sin embargo, uno no se puede abstraer de ese medio que tiene sus cosas, buenas y malas. Resulta que en TVAzteca vi varios comerciales y menciones de su campaña acerca de las tortugas marinas en México.

Con muy loable esfuerzo, esa televisora está intentado combatir los ataques a esos animales. Además, según dicen allí, una buena cantidad de tortugas tienen a México como su casa.

Uno se queda con la idea de que el país es vital para la vida de esos animales a nivel mundial y con la idea de que los mexicanos las estamos exterminando. Aquí es donde me surgieron dudas, porque sentí que me estaban diciendo que yo estaba matando a las tortugas.

Y, la verdad, no he matado una tortuga en mi vida, ni comido uno de sus huevos jamás. Pero las aseveraciones de la televisora eran muy claras.

Afirmaban que los mexicanos estábamos matando a las tortugas, exterminándolas, cometiendo un crimen contra el mundo y la naturaleza. Pueden decir lo que quieran, pero insisto, a mí no me pueden culpar de eso, por más que lo digan.

Es más, no somos los mexicanos, así en general, quienes estamos matando a las tortugas.

Los culpables de atacar a las tortugas son personas muy específicas y concretas, individuos que las cazan e individuos que las comen. Lo preocupante de esto no es en realidad lo que diga la televisora, sino esa tendencia poco señalada que nos hace encontrar culpables genéricos.

Por ejemplo, del crimen es culpable la sociedad.

Pues no, del crimen los culpables son personas perfectamente identificables. Yo no tengo culpa alguna de que alguien mate a otro en una riña porque no le aceptó la cerveza que le invitaba.

Tampoco tengo la culpa de que la tortuga sea atacada, ni de que algún bosque este desapareciendo. Ni fui a talarlo, ni me puse a pescar tortugas.

Le digo que es preocupante porque hacer eso traslada la culpa de las personas específicas a grupos indeterminados de individuos que no pueden ser castigados. Simplemente no se puede meter a la cárcel a todo un país cuando en él hay demasiados crímenes.

Tampoco se puede decir que los mexicanos somos culpables de la desaparición de la tortuga. Las culpas colectivas son imposibles de asignar a alguien y quedan en suspenso.

De buena manera, la costumbre de nombrar culpables colectivos es una renuncia a la responsabilidad individual y sin esta responsabilidad se nos quita parte de nuestra esencia humana.

Esto es precisamente lo que escuché el otro día que oí a una de esas personas que sucumben al embrujo de culpar a la sociedad de todo lo malo que sucede. Dijo esa persona que “la permisividad sexual de nuestra época es debida al libido social que predomina en el agregado humano”.

Basura, pura basura.

Si alguien anda por allí ejercitando sus habilidades genitales con quien puede convencer, no puede ser que yo tenga parte de la culpa, ni de eso, ni de las tortugas, ni del comercio clandestino de cuernos de rinoceronte, ni de pérdida de selva en el Amazonas.

Le digo, en esta segunda opinión, mi punto. Cuando se culpa a la sociedad de algo, se está renunciando a la responsabilidad individual. Y cuando eso sucede, los criminales y los culpables de hechos reprobables dejan de sufrir los castigos que merecen.

Si la sociedad tiene la culpa, entonces carece de sentido arrestar a quienes pescan tortugas, pues van a alegar que ellos no son responsables que lo hicieron porque la sociedad los obligó.

El asunto es serio porque con esa mentalidad no se van a encontrar culpables de nada, lo que como consecuencia lógica fomenta el mantenimiento de las conductas reprobables. Se trata de una grave confusión mental cuyo efecto es serio, en verdad serio.

Si usted agarra a un ladrón dentro de su casa y resulta que la culpable del robo es la sociedad mexicana, ésas son las mejores noticias que el ladrón puede tener, pues así se le quita la culpa de sus robos. La clave de la conducta humana es la responsabilidad personal, aceptando las consecuencias de esa conducta.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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