Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Otra Forma de Verlo
Eduardo García Gaspar
19 junio 2003
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La vida de verdad que está llena de cosas a las que es aplicable una segunda opinión, una segunda visita al asunto para confirmar si lo que pensamos tiene sentido.

Un ejemplo de esto es el reciente reporte sobre el monto de los salarios en México, que señala diferencias grandes entre diversas partes del país.

Citando de memoria las cifras, existen casos como los del Distrito Federal y Nuevo León con salarios promedio de alrededor de 200 pesos. Pero también hay estados como Zacatecas, Chiapas y Durango con salarios promedio de poco más de 100 pesos.

Estos datos cuentan la misma historia que sabemos de siempre: México tiene regiones con muy variados grados de desarrollo.

El consenso general muestra a los estados del Norte como una zona de buen desarrollo y los del sur como entidades de desarrollo mínimo. En fin, todo el punto es señalar eso precisamente.

Diferentes indicadores señalan tasas de crecimiento muy variables entre diferentes regiones, que es una visión en pequeña escala de lo que también sucede en el resto del mundo. Ante esta situación innegable, hay dos maneras de ver el asunto.

La forma más tradicional, conservadora y menos rica en posibilidades de análisis es desafortunadamente la más usual. Esta perspectiva se concentra en analizar el diferencial entre las regiones.

Es decir, su foco de atención es el monto de la divergencia entre diversas cifras. Por ejemplo, si en el DF el salario promedio es de 200 pesos diarios y en Chiapas es de 110, la atención se coloca enteramente en los 90 pesos de diferencia.

Cuando usted hace eso, necesariamente su mente se va a inclinar a la idea de cerrar esa diferencia lo más posible. Cuanto más alta la diferencia, mayor será la tendencia de querer remediar la brecha de ingresos.

Desde luego, la gran tentación será la de querer quitar a los que tienen más para dárselo a los que tienen menos. Este es un sesgo de visión que tiende indebidamente a sustentar medidas intervencionistas, por largo aplicadas en México.

Pero hay otra forma de ver el asunto y que es el ignorar la diferencia, lo que es un enfoque más novedoso y menos conservador. En lugar de cegarse viendo las diferencias numéricas entre regiones, lo que se hace es concluir algo más positivo.

Los de más desarrollo o de mayor ingreso, se dice, al menos andan bien y qué bueno, pues eso significa que el problema no es tan grande como si todos estuvieran mal (y sin diferencias entre ellos, lo que supondría haber remediado el asunto visto de la otra manera)

Si unos andan bien y otros andan mal, es más lógico concentrar la atención en los que andan mal. Igual que cuando se atiende a un enfermo, cuando al médico no le preocupa el diferencial de salud contra el que está totalmente sano.

Lo que le interesa es la enfermedad del aquejado y allí va a hacer su mejor esfuerzo.

Consecuentemente, ésta más prometedora avenida de pensamiento propone estudiar qué es lo que le ha pasado a esas regiones o países en los que hay pobreza. Así de sencillo.

Sobre ese análisis de las razones de pobreza, desde luego, va a poderse solucionar el asunto de manera más efectiva, pues en el fondo el problema no es que haya ricos, sino que haya pobres. Los ricos son los sanos por quienes el médico no se preocupa ahora, pero sí lo hace por los enfermos.

En otras palabras, le digo que hay dos maneras de ver el problema de ricos y pobres. Si usted se fija en las diferencias entre ambos inevitablemente las soluciones que proponga van a estar viciadas de origen, pero si usted se fija en los pobres, podrá llegar a propuestas mucho más ricas en posibilidades de convertirse en soluciones de fondo.

Porque, después de todo, el objetivo es que los pobres se conviertan en ricos. Por esto que le acabo de decir, creo que es una verdadera pena que la visión tradicionalista sea la más común, sobre la que se pretenda solucionar el problema de la pobreza, porque lo que eso logrará es remediar el problema que ven, que es el diferencial de ingresos.

Cuando se cree que el problema es esa diferencia, eso va a resolverse haciendo a todos pobres. Un mundo de pobreza similar para todos remediaría la situación de diferencias de ingresos, lo que haría más serio el problema real.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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