Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Otras Consecuencia de la Guerra
Eduardo García Gaspar
15 abril 2003
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Una de las más grandes consideraciones acerca del efecto de los medios fue hecha a mediados del siglo 19 en el libro La Democracia en América de Tocqueville.

Sin miramientos, el autor dice que los medios tienen efectos diferentes en sociedades diferentes, lo que suena muy obvio hasta que él menciona esos efectos.

Dice que en las sociedades más educadas, acostumbradas a enfrentar diversidad de opiniones, los medios tienen menos efectos directos, pues las personas toman lo que dicen los medios y lo piensan llegando a conclusiones propias y personales.

Pero en una sociedad menos educada, no acostumbrada a enfrentar diferencias de opinión, los medios tienen efectos grandes y directos, pues las personas no saben analizar por cuenta propia y van a creer la opinión más prevaleciente, la del que más habla.

No he visto mejor ejemplo de esto que una carta a la dirección de un periódico. Esta carta decía lo siguiente,

“… en varios noticieros vimos cómo los soldados norteamericanos obligaban a dos niños y una niña a ponerse de hinojos con los brazos hacia arriba… observé cómo los niños miraban a los soldados sin alcanzar a comprender lo que esta sucediendo.

“A pregunta expresa de uno de mis hijos, de por qué el Sr. Bush no estaba respetando los derechos de los niños que tanto les hemos inculcado en nuestro país, mi respuesta fue simple y llanamente la siguiente, Hijo mío, a los estadounidenses y a los amigos de estos les interesan más los recursos naturales… que las vidas humanas..”.

La carta indica un maravilloso sentido humanista y una grave preocupación por la situación actual.

Sin embargo yerra con la misma intensidad en la interpretación de la realidad por la razón que trata Tocqueville. Es una reacción humana y entendible, pero que es provocada por la exposición a la voz del que ha hablado más fuerte.

El redactor de la carta, sin duda, no está acostumbrado a escuchar posiciones diferentes, ni a escuchar el otro lado de la historia. Sin que esto exonere el error del medio de comunicación al enfatizar un lado de la historia.

Seamos razonables y veamos lo siguiente.

Primero, lo más sencillo. Si el medio quiere seguir la tradición deseable de imparcialidad, debería haber mostrado otros elementos igualmente ciertos, como las muertes de personas torturadas por Sadam arrojadas en una trituradora industrial de plástico a la que eran aventadas con la cabeza primero si no le caían mal al dictador.

Por no mencionar el uso de armas químicas contra los kurdos y demás salvajadas.

La otra, es necesario considerar que esa escena es una de decenas de miles, en medio de una guerra en la que hay soldados que se han escondido en casas y que se han vestido de civiles, incluso ocultado en templos, hospitales y escuelas.

Simplemente, me parece, no puede juzgarse una guerra sobre la base de una escena seleccionada por un medio que no balanceó las noticias.

Y, menos aún, que ella sirva de lección al hijo al que se le enseña a odiar racialmente sobre la base de un razonamiento erróneo.

Son éstas, creo sinceramente, consecuencias de la guerra en las que no se han pensado. Todas las consecuencias de la guerra que he escuchado se refieren a los efectos en el mundo musulmán, a la guerra de civilizaciones, a las enemistades entre países, al debilitamiento de la ONU y otras similares.

Pero poco o nada se ha hablado de las consecuencias igualmente terribles que siguen a la falta de análisis de los sucesos, en donde muchos medios tienen grave culpa.

No es una cuestión de coincidir todos en una opinión igual, pero sí es cuestión de ir más allá de sucumbir sin pensar ante lo que alguien con una opinión previa muestra queriendo probar su punto. Los lectores tenemos la responsabilidad de interpretar los datos y la información sin tomarlos como la última verdad revelada por un camarógrafo.

Todo se resume en lo que un par de profesores me enseñaron como principio de vida y que he tratado de respetar en mi labor de columnista: antes de dar tu juicio sobre algo, me dijeron, escucha ambos lados de la historia sin concepciones previas, sin la soberbia de quien cree poseer la verdad absoluta y verás que de ello sales enriquecido y con un juicio más sólido.

Y desde entonces he seguido ese consejo. Mi sugerencia a usted es que también lo haga, pero le anticipo que no es cómodo, ni sencillo, ni popular al contrario.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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