Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Otro Robinson
Eduardo García Gaspar
23 julio 2003
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue hasta que tuve una reunión profundamente aburrida que se me obligó a trasladarme a otra dimensión .

Mientras una persona creía que vertía los conceptos más interesantes desde Platón y sus Diálogos, me di cuenta de algo que no había logrado articular… pero que todos hemos padecido alguna vez.

Para explicarme mejor, permítame referirme brevemente a Robinson Crusoe. Basado en una historia real, Daniel Defoe, a principios del siglo 18, narra en ese libro las aventuras de un náufrago que tiene que sobrevivir por sí mismo en una isla durante años.

Aún ahora, en nuestra época, es común encontrar libros de economía que toman el ejemplo de Crusoe para explicar conceptos de una sociedad autónoma y aislada.

Mi punto es destacar eso de Crusoe, su situación aislada, sin contacto con el mundo exterior, que le fuerza a fabricar sus propios bienes. Sin contacto con el resto de la civilización, él se basta a sí mismo, cultivando lo que come, fabricando lo que usa.

No depende de nadie, ni nadie depende de él. Desde luego, la situación de Crusoe se refiere a las cuestiones físicas, como la construcción de un refugio, el almacenamiento de agua y otras cosas similares.

Una vez destacado ese punto, permítame proponer otro tipo de aislamiento. No el físico por el que nos veríamos imposibilitados para comprar, por ejemplo, una cama y un colchón, teniendo que fabricarlos nosotros mismos.

Sino el aislamiento intelectual por el que no estamos en contacto con el conocimiento y la información; podemos tener la cama, las sábanas y el colchón, comprados, pero carecemos de información y por eso la fabricamos.

Sí, a lo que me refiero es que cuando no tenemos información, la creamos nosotros mismos llenando los vacíos informativos de alguna manera. Va un ejemplo, para ser más claro, es cierto y yo conozco a la persona.

No lee nada, ni siquiera el periódico y tampoco ve noticieros. Si usted le pregunta a esta persona quién es Churchill o quién pintó la Mona Lisa, no tendrá la menor idea.

Sin embargo, eso no le impide dar las más refinadas explicaciones de los sucesos de los que oye a otros hablar. Esta persona, es verdad, tiene una explicación absoluta acerca de los atentados terroristas del 11 de septiembre, a la que toma como dogma de fe.

Otro ejemplo es el de la situación a la que nos hemos enfrentado todos y de la que se queja un economista amigo mío.

Tome usted un grupo cualquiera en el que se trate un tema económico y verá que casi todos, sin información, son capaces de explicar y resolver los problemas económicos del mundo.

Con ese síndrome de Robinson II, los humanos expresamos sin la menor de las vergüenzas todas las opiniones que queremos, incluyendo las razones reales de la guerra en Irak, las que no se han dado a conocer en ningún periódico del mundo.

Otro ejemplo real, una persona con responsabilidades grandes en su organización preguntaba el otro día acerca de la pobreza en México.

Después de mencionarle que hay varias definiciones y que es conveniente distinguir entre pobreza y pobreza extrema, además de contabilizar la producción casera en el ingreso, ella respondió que no, que lo único que quería saber era cuántos pobres existían en México.

Existe otra variación del síndrome de Robinson II, el de la persona que no entiende razonamientos. Por ejemplo, una persona defendía la posición que dice que cada quien tiene su propia moral y que eso es bueno, que debe ser respetado.

Un profesor de lógica le explicó que su posición se llama subjetivismo y que contenía una contradicción, por lo que era falsa. Lo que esa persona afirma es una verdad objetiva, la de que cada quien tiene su verdad, por lo que se contradice a sí misma.

Nunca entendió o no quiso entender el razonamiento. A lo que voy es que el alimento básico del pensamiento y de los juicios es la información y el razonamiento.

Ellos son como la madera a los muebles o la tinta a las plumas. Es extraordinariamente difícil explicar un suceso si no se tiene información y tampoco se usa la razón. Puesto de otra manera, la educación nunca termina y quizá realmente empiece cuando se acaba la escuela.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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