Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Para Cargar la Batería
Eduardo García Gaspar
18 marzo 2003
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


De seguro a usted le sucede algo similar a lo que me sucede a mí. Después de todo uno es humano.

Me refiero a que a todos nos llega un momento de fastidio y molestia al estar expuesto a noticias y acontecimientos que chocan contra las ideas propias o que son indicios de conductas inexplicables.

Estos momentos abundan en la posibilidad de ese saciedad.

El conflicto con Irak y las confrontaciones partidistas en México muestran, con abundantes ejemplos, lo ingenuo y primitivo de tantas conductas humanas que se abstienen de usar la capacidad que Dios nos dio. Cuando me encuentro en ese estado de ánimo, suelo acudir a otras lecturas, más razonadas, más profundas y que pueden contestar preguntas más importantes.

Por ejemplo, acabo de leer una entrevista a un autor austriaco, Erik von Kuehnelt-Leddihn. Recordé dos cosas.

Una fue mi imposibilidad de pronunciar apellidos tan largos en idiomas extranjeros. La otra es, sospecho, algo más de fondo. Dice el bueno de Erik que según la Biblia las personas fuimos creadas a semejanza de Dios, lo que todos los Cristianos reconocemos.

Pero hay algo en esa idea que no todos sabemos.

Si fuimos creados a semejanza de Dios, eso necesariamente significa que Dios es semejante a nosotros. Dicho de otra forma, las personas tenemos algo de Dios en cada uno de nosotros. De las varias semejanzas que tenemos en común, una de ellas es el crear. Si Dios es el Creador, nosotros somos también creadores.

A nuestro nivel, pero creadores al fin. Pintar un cuadro, escribir un libro y cosas por el estilo, son las creaciones humanas tradicionales. Pero también creamos al trabajar, como quienes crean todos los días este periódico, quienes fabrican carros y todos los que trabajan.

Sí, cumpliendo con cosas simples y sencillas en nuestras labores nos convertimos en creadores. Pero para crear, incluso un plato de fideos, se requiere una condición ineludible.

Debemos ser libres, es decir, debemos tener la libertad de hacer eso, crear. Sin libertad, los humanos no nos podríamos parecer a Dios, no podríamos usar el don de la razón.

La libertad humana es parte esencial del Cristianismo y, por eso, me siento perfectamente dentro de la Iglesia Católica siendo liberal, lo que suele ser una relativa sorpresa para varios de mis amigos.

En la historia mexicana, el liberalismo es identificado con ideas anti clericales, lo que es una pena dada la tradición Cristiana del liberalismo, con personajes como Tocqueville, Lord Acton y otros muchos Católicos que fueron liberales.

Digo que es una pena porque esa parte esencial de la naturaleza humana que es la libertad cobra una dimensión perfecta dentro del Catolicismo.

Déjeme explicarme brevemente. Estamos, en general, actualmente viendo a la libertad como la posibilidad de hacer lo que nuestra voluntad indique y consideramos a eso como algo sagrado. Ésa es una visión incompleta, pues la libertad es la posibilidad de que hagamos lo que debe hacerse.

La libertad es una oportunidad, si se quiere ver así, que Dios nos da para hacer por convencimiento propio lo que debemos hacer, que es lo que nos da mérito individual ante el Creador.

Si en la actualidad, por ejemplo, hablamos de la libertad sexual y la exaltamos hasta el libertinaje, eso es sencillamente una visión incompleta de la libertad. Es la parte de la libertad que nos coloca en la posición de poder dar rienda suelta a cierto tipo de actividades.

Pero hay más, que es el estar en esa posición de poder hacer algo, lo que sea, y decidir hacer lo correcto, no sucumbiendo ante lo indebido. No es desde luego, un papel sencillo y sin dificultades.

Todo creador suda, se acongoja, se arrepiente y debe pasar por situaciones complejas, que al final producen el inmejorable gozo de haber creado algo.

Nuestras vidas terrenales son una oportunidad de libertad de creación en la que podemos hacer lo que queramos, con la ética jugando un papel esencial, el de hacernos ver que si bien podemos hacerlo todo, no debemos hacerlo.

Pensando en cosas como ésta, yo cargo mis baterías. Espero haber cargado las baterías de usted, siquiera un poco.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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