Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Para Ver Big Brother
Eduardo García Gaspar
5 noviembre 2003
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La discusión fue larga y complicada. Empezó con la mención obvia de la televisión mexicana como una llena de programas sin talento y de temas insulsos, pero sobre todo, con programas como Big Brother.

La queja de los asistentes a esa reunión en la que estaba yo, era la natural: una buena cantidad de mexicanos están obteniendo su diversión de contenidos que desdeñan la existencia de principios morales.

Como muy poco he visto ese programa, no tengo elementos para opinar sobre él. Lo que sí puedo hacer es analizar sobre algo relacionado.

Demos por sentado que en los medios mexicanos se tienen programas que están muy lejos de tener un contenido sano; peor aún, su contenido es mediocre, sin talento y fuertemente inclinado a violentar principios éticos.

No es el decir malas palabras, sino el presentar como aceptables situaciones que no lo son. Demos eso como un hecho y veamos qué se puede hacer. Lo primero que hay que hacer es ver el panorama completo. T

enemos una población mexicana, en lo general, escasamente educada y, debemos suponer, con poca instrucción religiosa dada la laicidad de la educación pública.

Esta población, sin duda, tiene su principal fuente de diversión en la televisión y la televisión, lo hemos supuesto, está lejos de ser respetuosa de los principios éticos más elementales de una institución de tanta exposición pública.

Con ese panorama podemos examinar posibles cursos de acción y solución.

Uno de ellos, expuesto en esa reunión por uno de los participantes, es el de la fuerte intervención gubernamental para hacer respetar las leyes existentes y aplicarlas al pie de la letra. No es un mal camino, ya que se trata de hacer que la autoridad cumpla con su deber, aplicar la ley.

Esto, desde luego, no está sucediendo e ignoro la razón por la que violaciones legales tan obvias pasan desapercibidas.

Lo único que puedo hacer es especular que la no actuación del gobierno indica que la autoridad prefiere no entrometerse con los medios y dejarlos en una situación de autorregulación, lo que es una idea más atractiva que la del gobierno diciendo qué puedo ver y qué no puedo ver. Sea lo que sea, allí están esos programas de escasa moralidad.

Otro de los posibles cursos de acción está en la actuación de movimientos privados, como el de A Favor de los Mejor, que buscan influir en las decisiones de los anunciantes para la selección de sus compras de medios. No es una opción mala, al contrario, pues apela a personas pensantes que tienen conciencia de las consecuencias de sus actos.

La gran ventaja de esto es que tiene una carácter netamente espontáneo de la misma sociedad, lo que le da un peso enorme. Su difusión es de gran ayuda.

Solamente se me ocurre otro curso de acción, que es mucho más complejo. Me refiero a la educación de la población con la idea de hacerla inmune a la influencia negativa que esos programas pueden dejarle. Me explico.

Una persona ve un programa en el que se ensalza el divorcio, o el libertinaje sexual; la persona ve eso y no le afecta en su conducta, pues se trata de sólo un programa. La persona se ha vuelto inmune a pensar que eso que pasa por ser normal en realidad lo es.

En otras palabras, la educación actúa como una vacuna que impide que la persona acepte como normal a lo que no lo es.

Es equivalente a preparar a las personas a ver lo que sea sin que ello les afecte. Algo de esto ya sucede, por ejemplo, con películas que tratan de algún asesinato y quienes la ven saben que matar es malo. Ya hay un camino andado en esto. Sin embargo, parece que en un campo en el que hay tarea pendiente.

Es el campo de la sexualidad, donde al parecer se concentran esas situaciones se quieren pasar como normales, la del libertinaje sexual y similares.

En fin, no quito responsabilidad a los medios para mejorar su programación, ni tampoco mérito a los movimientos de protesta contra programas bajos, pero sí pienso que nada habría mejor que una educación sólida en las personas.

Educación moral sólida, razonada, arraigada. Tendríamos así que pudiera lo que pusieran en la televisión o en otros lugares, eso no nos preocuparía como sí lo hace ahora.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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