Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Paradoja Comercial
Eduardo García Gaspar
26 septiembre 2003
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Debo confesar que en mi casa, como en la de la inmensa mayoría de las personas, se aplica una política económica muy clara.

La casi totalidad de lo que compramos es importado, es decir, no hecho dentro de la propia casa.

En mi casa importamos toda la fruta, todos los alimentos, toda la ropa, todos los muebles, todos los zapatos.

Lo que quiero decir es que dentro de mi casa no producimos nada de eso. No hacemos zapatos en mi casa, porque no tiene caso. Es más barato ir y comprarlos en alguna zapatería. Como le digo, importamos lo que necesitamos y exportamos nuestro trabajo, como el escribir estas columnas y el dar clases en una universidad.

Eso es lo que hacen casi todos, incluyéndolo de seguro a usted. Las casas, por tanto, son muy buenos ejemplos de una política económica de apertura comercial.

Las ciudades dentro de México practican también esa política de apertura comercial. Compran fuera de la ciudad muchos de los artículos que necesitan y exportan lo que en ella se produce. Por ejemplo, las productoras de cerveza en unas pocas ciudades exportan al resto de las ciudades que no tienen esas plantas.

Hacen exactamente lo mismo que usted y que yo, importan y exportan sin límites. A nivel de estados de la república, sucede lo mismo, estamos totalmente abiertos a la importación de bienes, exportando lo que producimos.

Ningún individuo, ninguna ciudad, ningún estado es autosuficiente en alimentos, autos, cerveza y todos los demás productos y servicios.

Sería francamente tonto que algún alcalde solicitara la auto suficiencia de su municipio en la producción, por ejemplo, de camiones de carga o gasolina. Debemos concluir que las personas, las ciudades y los estados aplican sin restricciones el libre comercio y que lo hacen sin limitaciones.

Ahora viene lo interesante.

¿Por qué se detiene el libre comercio al nivel de nación? ¿Qué es lo que hace que la forma más lógica de conducta se suspenda cuando se trata de intercambios entre países?

La verdad es que no hay una respuesta lógica, pero sí hay razones tontas. Se piensa que al aceptar el libre comercio entre las naciones, las naciones perderían sus industrias y habría desempleo por la entrada de productos extranjeros.

Desde luego esto es falso. Cualquier estado de la república mexicana podría argumentar igual y fomentar su industria sobre la base de cerrar sus fronteras a lo que producen los demás estados por el miedo de que su población se quede sin empleos y sus industrias fracasen.

Le digo, no tiene lógica. Si alguien cierra sus fronteras a lo importado, lo único que hace es orientar el uso del capital a cosas diferentes que en el caso de tener fronteras abiertas.

No hay fomento de nada, excepto el tener un cambio en el uso del capital material y humano. Pero con una desventaja, habrá daños al consumidor y beneficios a algunos productores.

Por ejemplo, si se cierran las fronteras a la importación de pollo, los consumidores van a pagar más por el pollo y eso los daña… pero los productores nacionales de pollo van a ser beneficiados artificialmente. Lo gracioso del asunto es que se va a ver el empleo que eso ha mantenido en la industria del pollo.

Pero no se va a ver el daño en los bolsillos de todos los consumidores nacionales.

En otras palabras, la “defensa del empleo” en la industria nacional tendrá un costo que será absorbido por el consumidor mexicano quien pagará más y reducirá su bienestar. Le digo, es paradójico que eso mismo que se hace en todas las casas, en todas las ciudades y en todos los estados de México, no quiera hacerse a nivel internacional.

Y esa paradoja de aplicar en todas partes del país la política de libre comercio sin querer aplicarla en cuestiones internacionales, tiene su explicación en la miopía con la que se ve el asunto.

Se argumenta que impidiendo importaciones se defienden los empleos nacionales, sin ver que por defender los empleos estamos dañando a millones de mexicanos que tienen que pagar precios más altos.

De hecho, al aceptar importaciones estaremos es mejor posición de crear empleos allí donde se necesiten y no en producir con ineficiencia lo que podemos importar. Podrán protestar contra el libre comercio porque las marchas es lo único que se puede hacer cuando se ha perdido la batalla de la razón.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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