Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pruebas de Personal
Eduardo García Gaspar
27 octubre 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Aunque no soy ferviente creyente en las pruebas de personal que se utilizan para diagnosticar las posibilidades potenciales de una persona antes de ser contratada por una empresa, debo aceptar que algunas de ellas tienen su valor si es que son puestas dentro de un contexto apropiado.

Apunto, sin embargo, que no hay exámenes aceptables destinados a probar el potencial de las personas a puestos directivos altos, pues lo que generalmente se hace es entrevistarlos y ver su trayectoria profesional.

Para llenar ese hueco del que padecen mis amigos de Recursos Humanos, ofrezco el siguiente examen para ser aplicado a todos esos que aspiran a ocupar puestos directos altos.

Se trata de contestar las preguntas siguientes de manera afirmativa. Cada “sí” dado por el entrevistado es un punto a su favor.

  • ¿Es el golf la mejor manera de hacer negocios y por eso se deben tener un par de tardes libres para jugarlo?
  • ¿Me gusta tanto el trabajo que gozo indeciblemente dando a los demás instrucciones para realizar trabajos imposibles?
  • ¿Es de mi agrado establecer fechas de realización de trabajo siempre inferiores a 24 horas?
  • ¿Puedo decir que el tipo de instrucciones que doy a mis subalternos son lo suficientemente confusas como para producirles niveles patológicos de estrés?
  • ¿Es el modelo del auto de la compañía que poseo una medición realista del éxito que tengo dentro de ella?
  • ¿Hablo golpeado a mis subalternos?
  • ¿Hablo en tono empalagoso a mis superiores?
  • ¿Ordeno mis pendientes en urgentes e importantes, dejando los importantes siempre para mañana?
  • ¿Disfruto llamando a mis subalternos a reuniones minutos después de la hora de su salida por la tarde?
  • ¿La más breve de las comidas de negocios que he tenido ha sido de dos horas?
  • ¿Me gusta hablar de lo necesario que es ahorrar a mis empleados, especialmente en épocas de revisión de sueldos?
  • ¿Me gusta hablar de la necesidad de tener estándares de excelencia?
  • Vayamos ahora a otro tipo de preguntas, las que un buen ejecutivo debe contestar de manera negativa.

Cada “no” en las siguientes preguntas en un punto positivo para el sujeto que está en evaluación.

  • ¿Me gusta seguir al pie de la letra la misión de la empresa?
  • ¿Conozco de memoria la misión de la empresa?
  • ¿He leído con atención y aplicado varios libros que hablan de la necesidad de tener estándares de excelencia?
  • ¿Me gusta hacer cosas por mí mismo, como el presupuesto anual de mi área?
  • ¿Me gusta escuchar las quejas y comentarios de mis empleados?
  • ¿Siempre me he concentrado en el trabajo y abstenido de criticar lo que hace en las demás áreas?
  • ¿Mi presupuesto de viajes y representación es algo de muy escasa importancia en mi vida?
  • ¿Me preocupa siempre el pago puntual a los proveedores de la empresa?

Cada respuesta de “sí” y de “no” a las preguntas anteriores, cuenta un punto.

Desde luego, ahora la tarea es sólo contar esos puntos, seleccionar al que más puntos haya logrado… y asunto arreglado, se contará con  un espécimen de los muchos que existen.

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