Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Purgatorio
Eduardo García Gaspar
25 julio 2003
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace unas semanas murió el que fue el mejor amigo de mi infancia. No sé exactamente a qué edad nos conocimos, pero debe haber sido en primaria, como en cuarto año.

En esos tiempos de falta de juegos electrónicos jugábamos a construir presas de lodo en un desnivel del jardín de su casa, a las que inundábamos poniendo en peligro al imaginario pueblo que se encontraba desde luego después de la última de las presas.

Alguna vez hicimos un canal de Panamá, intentando igualar dos lagunas con diferente altura. Más grandes, construimos una pista de carreras con carritos eléctricos a la que añadíamos el peligro de gotas de aceite en las curvas de manera que los autos derraparan.

Luego, en las edades en las que las niñas ya empiezan a producir una irresistible atención dejamos esos juegos y desde luego salíamos con esas fascinantes criaturas.

Mi amigo José Antonio y yo formábamos un grupo de unos seis amigos que andábamos juntos por todas partes hasta que llegó el tiempo de la universidad y yo opté por una diferente a la que seleccionó el resto.

No los dejé de ver, pero la amistad se convirtió en recuerdo. Luego cambié de ciudad, lo que hizo más difícil el vernos.

Una vez, hace unos cinco años, mi hermana tuvo la feliz idea de reunir a ese grupo. Cenamos y conversamos hablando de mil cosas que hicimos juntos. Ésa fue la última vez que lo vi. Estaba muy delgado y había perdido mucho pelo.

Hace unas semanas me avisaron de su muerte, un ataque al corazón, muy rápido. Tenía mi misma edad.

La noticia me impresionó, no de inmediato, sino a los varios días y aún lo sigue haciendo. ¿Dónde está mi mejor amigo de la infancia? Conociéndolo muy bien debe estar en el Cielo, o eso creo.

No recuerdo a alguien tan recto, educado y con tanto sentido del deber. Era religioso y creyente, además de profundamente ingenioso y de un sentido del humor muy especial. Algún día lo seguiré por ese trance, es inevitable. Por esta razón es que me he puesto a pensar.

Como muchos, supongo, pasé por la época de las dudas religiosas, pero siendo de naturaleza curiosa no pude aceptar las críticas despiadadas que oía sobre la religión sin escuchar el lado contrario. Digo, porque es irracional aceptar cualquier creencia sin escuchar la contraria, todo con la mente abierta.

Si alguien, por ejemplo, se declara ateo es imposible creerle si dice no haber leído al menos la Biblia. Y, en esas meditaciones sobre la muerte de mi amigo, recordé una idea que había leído hace mucho acerca del Purgatorio, una noción que muchos desechan, pero que creo que tiene mucho sentido. Comparto con usted esta idea.

Para entenderla vayamos a los extremos.

De un lado, pongamos a personas francamente buenas y ejemplares, la más famosa de ellas es la Madre Teresa en la actualidad, pero hay muchas otras, quizá con San Francisco como el más conocido.

En el otro extremo pongamos a los verdaderamente malos, entre los que sin duda sobresalen Hitler y aún más, Stalin.

En medio de esos extremos está la mayoría de las personas, ni tan buenas como Teresa de Ávila ni tan malas como Pol Pot. Podemos, por tanto, especular de la manera siguiente.

Los malos, verdaderamente malos van al Infierno y los ciertamente buenos van al Cielo, todos directamente, sin escalas, pues hay pocas dudas sobre eso (aunque en la creencia católica se admite la salvación de última hora en un arrepentimiento sincero, lo que es muy razonable).

Si unos van al Cielo y otros al Infierno sin escalas, queda por resolver dónde vamos el resto, los que no somos ni absolutamente malos ni absolutamente buenos.

Aquí es donde surge la idea del Purgatorio, algo que expía nuestras culpas y nos limpia antes de ir al Cielo. Si se me perdona la comparación, es como una lavandería del alma que nos quita las manchas del pecado, sí pecados perdonados pero que dejaron manchas.

Y una vez limpios podemos entrar al Cielo. No sé si mi amigo fue al Cielo directamente, aunque en apariencia lo merecía. Si no está allí, de seguro está en el Purgatorio, limpiando las pocas manchas que haya tenido en su vida.

Quizá haya saludado a mi padre o lo vea pronto. Le digo, el Purgatorio es una idea con mucho sentido.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Purgatorio”
  1. Dan Ramirez Dijo:

    … como siempre en el mundo nos vamos a encontrar con personas de diferentes creencias que respetamos y estoy de acuerdo de que que hay un lugar necesario para esas personas. Sin embargo, nada en la biblia lo respalda. Se habla de un lugar eso si, pero el purgatorio es una idea que fue inventada sin el respaldo de la revelacion y las escrituras. Y esta de sobra comentar q quien q afirme q existe el lugar, no puede ser respaldado mas q con ideas de q vienen de la tradicion de sus padres y la iglesia. NOTA DEL EDITOR: exacto, el purgatorio es una idea derivada de la tradición interpretativa de la Biblia (un libro donde no está todo, ni puede estarlo).





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