Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Rentar Cerebros
Eduardo García Gaspar
22 diciembre 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En los inicios muy tempranos de los años setenta comencé mi carrera profesional en una de las mejores agencias mundiales, Leo Burnett, recién fundada en México.

Y una de las primeras frases que escuché en ese tiempo, fue la que dice que “en este negocio, todo nuestro activo va a dormir a su casa diariamente”.

Desde luego, la frase se refería a la realidad de las agencias de publicidad, un negocio en el que la diferencia está en la gente que trabaja allí. Las instalaciones físicas no cuentan para determinar el valor de una agencia, es la gente que en ella labora.

Esa simplificación de la realidad es cierta. La variable central del negocio es el talento de la gente, su capacidad creadora, su habilidad imaginativa.

El punto es que eso que era cierto para las agencias de publicidad y muchos otros negocios profesionales como abogados, contadores y demás, es ahora claramente la regla para el resto de las empresas. No veo hoy empresa en la que eso no sea cierto.

Olvídese de las máquinas, ellas pueden comprarse, pero el talento de la gente no es tan sencillo de adquirir. Todo por una sencilla razón.

El talento humano debe atraerse, mantenerse y motivarse, a diario. Si usted compra una MacIntosh, la mejor computadora del mundo, ella va a comportarse igual todos los días con un mínimo de cuidados, durante muchos años.

Pero al talento humano hay que saber atraerlo primero y una vez adentro de la empresa, cada día debe ser mantenido y motivado para que dé su mejor rendimiento.

El problema es que los humanos somos diferentes cada uno y respondemos a los incentivos que tenemos frente a nosotros. Si en la empresa de usted se premia a la gente por decir que sí al jefe iluminado que siempre tiene razón, la gente va a acomodarse.

Esto significa que se quedarán los faltos de iniciativa y se irán los inquietos; se quedarán los mediocres y se irán los buenos.

Su nómina será menor, pero su negocio también. Más aún, llega el punto en el que el dinero se torna un factor secundario.

Tomo un ejemplo mío. Trabajé en una empresa con un buen sueldo, en la que el atractivo central era la libertad de acción para hacer cosas diferentes y aventuradas y rechacé un trabajo para otra empresa, con casi el doble de sueldo, pero en la que no existía esa libertad de iniciativa.

Visto de manera sencilla, todo es una cuestión de sentido común.

Todo lo que su empresa hace se debe a lo que sale de las neuronas de la gente que allí trabaja y esas neuronas no son sencillas de echar a andar. Sí, el sueldo importa, pero puede ser que después de un límite sea una cuestión secundaria.

Si usted tiene a una nueva contratación que se mueve, está inquieto y presenta iniciativas, usted lo puede tratar de dos maneras.

La primera es callarlo y decirle que primero debe aprender el negocio y escuchar a los mayores. Ésa es la actitud tradicional que ya no funciona.

La segunda es atraparlo y hacer que aprenda el negocio más rápido sin dejar de presentar ideas a las que usted escucha y luego darle mayores responsabilidades. Con unas pocas personas de esas, su negocio tendrá una nómina mayor y un éxito aún mayor.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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