Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Responsabilidad Del Lector
Eduardo García Gaspar
24 enero 2003
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hace mucho, quizá unos cuatro años, recibí un correo de un amigo lejano que en esencia mencionaba lo siguiente.

El presidente de una empresa norteamericana muy grande de productos de consumo había aparecido en un programa de entrevistas en la televisión de su país.

En la entrevista ese alto ejecutivo había dicho que él era miembro de una religión en la que se adoraba al diablo, por lo que la empresa había hecho donativos a esa religión y tenía preparada la inclusión de un dibujo de unos cuernos en todas las etiquetas de sus productos para simbolizar al demonio.

La empresa mencionada es de las realmente grandes y famosas. El programa de televisión existe. El nombre del ejecutivo era real. El correo estaba lleno de datos, incluyendo la fecha de trasmisión de la entrevista.

Desde luego, el correo llamaba a sus lectores a realizar un boicot a los productos de esa firma y distribuir todo lo posible el correo para que las personas se enteraran de esto tan grave que estaba sucediendo.

Correos como éste son comunes y, siendo lectores, debemos estar preparados para recibirlos con lógica y sentido común. Ese correo fue analizado por mí en un ejercicio ocioso y rápido que quiero compartir con usted.

Paso por paso, es vital analizar las implicaciones del mensaje. ¿Le conviene a una empresa decir que sus productos ahora tendrán un logotipo del diablo porque su presidente lo adora? ¿Es eso una buena promoción de ventas, o es mejor seguir con las promociones tradicionales?

Vamos a suponer que sea cierto lo de ser miembro de una iglesia así, entonces debe verse si es de beneficio revelarlo. No lo creo. Otra cosa. ¿Puede un presidente de una empresa pública hacer eso de dar donativos libremente y poner logotipos del demonio sin enfrentar oposición interna de sus ejecutivos y accionistas? Prácticamente imposible que eso suceda en una empresa pública de ese tamaño.

Más aún, vamos a suponer que efectivamente la entrevista en la televisión se haya realizado, ¿no habría sido ésa una noticia de primera plana en el Wall Street y muchos otros periódicos a nivel mundial? Sin embargo, ellos no publicaron nada.

Todo en ese correo que recibí olía a falso, se veía falso y se sentía falso.

Escribí a esa empresa en EEUU comentando ese correo que había recibido y me contestaron que era una rumor que cada 10 años o algo así salía a la superficie y que en su página de Internet tenían una pequeña sección en la que mostraban el testimonio de la conductora del programa de televisión diciendo que ese programa mencionado como prueba nunca existió.

Desde luego, examiné los logotipos de sus productos y en ellos no había nada, absolutamente nada de esos cuernos del demonio.

Mi punto es sencillo. Estamos expuestos todos a recibir mensajes. Algunos de los mensajes serán como el que he mencionado. Y ante ellos tenemos la opción de creerlos, por tontos y exagerados que parezcan, sin que vaya de por medio un gramo de sentido común.

Pero también tenemos la opción de echarle un poco de cerebro al asunto y ver si es lógico lo que dice el mensaje.

No es algo que quite mucho tiempo, pero es nuestra responsabilidad hacerlo y llegar a alguna conclusión. En otras palabras, los lectores tenemos responsabilidades de pensar en eso que leemos. No podemos tomar lo que se nos dice y aceptarlo como cierto y, peor aún, ayudar a diseminar un mensaje que muy bien puede ser falso.

Y, le digo, con un poquito de análisis siquiera es posible encontrar si tiene sentido lo que el mensaje dice. Si no lo tiene, deseche el mensaje.

Esto que le cuento me ha sucedido varias veces con diferentes mensaje que recibo en el correo electrónico y no es un privilegio de las personas con escasa educación. He visto a personas con alto nivel de escolaridad sucumbir ante mensajes en extremo dudosos y sin sentido, que ellas se encargan de difundir sin analizar su contenido.

En fin, dicen que quien escribe tiene responsabilidades de decir cosas ciertas. Sí, pero añado que el lector tiene la responsabilidad de analizar antes de aceptar. Y una buena dosis de escepticismo es muy recomendable.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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