Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Revisando el ’68
Eduardo García Gaspar
31 octubre 2003
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cada octubre, desde hace muchos años, se recuerdan los sucesos de Tlatelolco. Y se hace con insistencia y fidelidad.

No es para menos, pues esos sucesos y los de su alrededor fueron serios, dando incluso el origen de la paulatina desaparición del sistema autoritario priísta.

Sin la intención de quitarle gravedad a esos hechos, sí quiero poner en tela de juicio algunas de sus secuelas.

Viví en la Ciudad de México cuando todo eso sucedió. Vi soldados y tanques en las calles. Vi manifestaciones y persecuciones. Era una situación sobrecogedora y en verdad angustiante que minaba la razonable estabilidad que nadie ve hasta que se pierde.

Nunca simpaticé con esos gobiernos autoritarios, pero tampoco simpaticé con el movimiento estudiantil. Unos eran autoritarios y enemigos de la libertad. Los otros eran una masa desbocada, sin ideas, con emociones, que yo desconocía.

Eso no quita todo lo malo que aconteció en Tlatelolco. Pero, como dije, pongamos en tela de juicio las derivaciones de ese asunto.

Primero, la atención dada al 68 corrobora la pasión mexicana por mirar hacia el pasado. Lo hicimos en la Independencia exaltando al pasado indígena imperial y lo hacemos alterando nuestra historia con mitos y medias verdades.

Hay otra opción, ver hacia el futuro y olvidar lo pasado, o al menos, no darla tanta relevancia como para hacer de lado al futuro, que es lo que solemos hacer. Puede alegarse la falta de juicios y castigos contra los culpables, lo que es un punto válido. Pero también puede alegarse que si el movimiento estudiantil reclamaba libertades y democracia, esto ya lo tenemos y es más importante esto que lo otro.

Segundo, los colgados alrededor de las marchas de conmemoración. Una marcha formal sería respetable, pero ella pierde todo sentido cuando a ella se unen causas y movimientos ajenos a eso que se celebra. No puedo imaginarme qué tiene que aportar un punketo anarquista sin cerebro esa conmemoración.

Los colgados le hacen perder categoría e importancia, para volverse otra marcha más, pretexto de vandalismo sin castigar… lo que me lleva a la siguiente de las secuelas.

Tercero, la autoridad se generó un trauma que le ha ocasionado la inhabilidad de frenar la violencia en las marchas. Por no querer asemejarse a la autoridad que aplastó al movimiento estudiantil, la autoridad se fue al otro extremo.

Ahora, gracias a ese complejo, es posible y respetable sacar machetes y detener la libre circulación de las vías de comunicación, bajo el supuesto de que así se respeta la libertad de expresión.

De un extremo se pasó al otro, de la intolerancia violenta se pasó a la tolerancia de la violencia. Ya se puede tener una huelga estudiantil de meses, que lastima a todo el país, porque ese trauma hizo intocable a lo irracional si viene envestido de una marcha de protesta.

Cuarto, las celebraciones tienen el efecto de volver a abrir heridas, con un gusto morboso. Esto es cuestión de actitudes y formas de ver las cosas. En esas conmemoraciones veo más una visión negativa que una positiva.

Podría celebrarse a la democracia mexicana y a sus libertades indudables de hoy, pero se insiste en volver al pasado. Si hiciéramos lo mismo con otros sucesos, podríamos conmemorar otros hechos más sangrientos, como la Cristiada.

Todo lo que he querido hacer en esta segunda opinión es ver otra faceta de las conmemoraciones del movimiento del 68, una menos idolatrada, con alguna aportación que haga al lector lograr una más real percepción de los sucesos.

Desde luego, para varios, esto será una herejía, pues nada alrededor de este asunto admite puntos diferentes a los de ellos. Y esto me lleva a otra de las secuelas que quiero mencionar.

Quinto, el movimiento de 68 se ha convertido en una obsesión alojada en las mentes de muchos, lo que impide el uso de la razón. El 68 se ha constituido en esa obcecación infrenable que lleva a las distorsiones de toda posibilidad de análisis de los hechos. Hay tanta emocionalidad en este asunto que resulta imposible verlo con objetividad. O quizá sea que el 68 es el más reciente de los sucesos de protesta con resultados dramáticos y serios. Como dije, usted decide.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras