Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sacerdotes Callados
Eduardo García Gaspar
25 junio 2003
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El asunto de los obispos católicos a quienes se les han reclamado legalmente sus afirmaciones consideradas como intervención en política que afecta a partidos, es en extremo interesante y, mucho me temo, poco analizado.

Quizá una segunda opinión pueda ayudar a ver algo más de fondo en estos incidentes. El asunto está así.

Varios jerarcas Católicos hacen afirmaciones públicas que hablan de la obligación de conciencia que tienen los creyentes católicos para no votar por partidos que apoyan causas contrarias a los principios que sostiene el Catolicismo.

Esas causas contrarias a las creencias católicas son el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Acto seguido, un partido que apoya esas causas sostiene que los obispos se han entrometido en política e inicia un proceso legal.

A lo anterior debe añadirse que en el país, afortunadamente ya tenemos un nivel aceptable de libertad de expresión, que estamos aprendiendo a utilizar con lecciones como ésta, la del partido que demanda a los obispos.

De ese principio de libertad de expresión podemos derivar una base muy sencilla y razonable: si todas las personas pueden hablar de lo que quieran, no se ve razón por la que un grupo de ellos carezca de esa facultad, sea quien sea.

Mi punto es simple. Si a los ministros de una iglesia, la que sea, se les impide hablar de un tema, esta excepción crea una limitante arbitraria que puede generar nuevos casos de excepción.

Por ejemplo, quizá alguien en el futuro pueda establecer que los ingenieros químicos no pueden hablar de religión.

A lo que voy es que la libertad de expresión es como el embarazo, o se tiene o no se tiene, o se está embarazado o no se está.

Sobre la base racional de que todos pueden hablar de todo, sin limitaciones, el siguiente punto es la lógica de los obispos para hablar y mencionar que los abortos y matrimonios homosexuales son contrarios a sus creencias.

¿Se les puede quitar el derecho a decir eso? No, como tampoco se les puede quitar el derecho a predicar la caridad y al amor por los demás. ¿Se les puede quitar el derecho a sacar conclusiones? Tampoco.

Si el Catolicismo considera faltas graves el aborto y el matrimonio entre personas del mismos sexo, no se les puede quitar el derecho de deducir que, por tanto, votar por personas que apoyan esas cosas no es congruente con su fe y que, lógicamente, ningún católico debe votar por esos partidos, los que sean.

La verdad es que nada hay en esa intervención de los obispos que no sea un ejercicio sencillo de la libertad de expresión de la que todos gozamos.

Del otro lado de la moneda, sin embargo, debe verse la posibilidad de una iglesia, la que sea, metida de lleno en política, con apoyos visibles y ciertos a partidos o ideologías políticas, al estilo de la teología de la liberación.

Éste es otro paseo totalmente, que en la realidad se hace, pero que no conviene a las religiones. Cuando una religión se une a un partido político o a una escuela económica, ella pierde su foco central que es su doctrina revelada y entra en un terreno de discusión humana que le daña.

La ideología puede caer, el partido político puede perder, la escuela económica puede ser desmentida.

Pero en la aplicación real de sus principios revelados, esa iglesia puede y debe hablar. Si la iglesia considera que es pecado matar, es lógico que proteste situaciones en las que alguien apoye matar. En este caso la Iglesia Católica considera que el aborto es un asesinato, pues no queda otra opción que denunciarlo.

Otra cosa sería, por ejemplo, que una iglesia defendiera la existencia de paraestatales o un impuesto al cine, que son cosas que nada tiene que ver con su fe, pues pueden ser rebatidas.

Al final, nos quedamos con una idea muy sencilla y simple. Todos podemos hablar de lo que queramos y esa libertad no puede aceptar excepciones, pues de ellas nacerían otras.

Que los obispos hablen de eso y de lo que quieran, porque si son inteligentes se convencerán de que a la larga lo mejor que pueden hacer es concentrarse en promover y defender su fe revelada, que es la razón de su existencia, lo que significa luchar contra el aborto y el matrimonio de homosexuales cuando su fe así lo marca.

Todos nos beneficiamos de estas expresiones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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