Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sentido Común Propio
Eduardo García Gaspar
29 enero 2003
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Pocos días después de la explosión en Veracruz debido a la pólvora usada en la fabricación de cohetes y que causó la muerte de decenas de personas, conversé con una persona que habló de ese suceso.

Lo que ella dijo fue esto: la autoridad debe hacer más para evitar que ese tipo de cosas sucedan y que la autoridad no hace nada.

En otras palabras, toda la culpa era de la autoridad según esta persona. No le digo que no a ella, pero mucho me temo que exagera y se va al otro extremo que es el de hacer que la autoridad sustituya a las decisiones propias.

Por ejemplo, diez personas se ponen de acuerdo para fabricar cohetes y lo hacen bajo las peores condiciones de seguridad, lo que pone en riesgo a ellas y a quienes están a su alrededor.

En este caso es tremendamente difícil que pueda ser detectado por la autoridad y no resultaría eficiente que la policía hiciera una inspección semanal de todas las casas de una ciudad para ver si están fabricando cohetes.

En el caso de la explosión, la autoridad quizá tuvo fallas, no lo sé, pero la culpa absoluta de los hechos es de quienes decidieron trabajar con materiales peligrosos, sin precauciones, en una zona de alta concentración humana.

Esa irresponsabilidad es propia, individual, intransferible y no puede ser sustituida por la autoridad.

Los ciudadanos no pueden ser considerados como menores de edad. De nosotros se esperan mínimos razonables de comportamiento con sentido común. Si decido hacer cohetes, al menos debería tener la lógica de hacerlo en lugares lógicos, donde no ponga en riesgo a otros.

Quienes fabricaron los cohetes veracruzanos quizá violaron alguna ley, pero de seguro fueron unos idiotas sin sentido común. Y ese sentido común personal no puede asignarse a la autoridad. Me explico mejor. Cada una de las personas tiene un mínimo de inteligencia, al que podemos llamar sentido común.

El sentido común es eso que nos dice cosas como “está bien, hacer cohetes está prohibido, pero si decides hacerlo, ya sabes que la pólvora es peligrosa, toma precauciones y hazlo en un lugar alejado”.

Ese sentido común es una expectativa razonable y necesaria a la que no puede renunciarse.

Tampoco puede esperarse que la autoridad la sustituya. La autoridad no puede poner a cada persona un policía detrás para que haga las cosas con sentido común. No puede vigilar a todas las personas una por una para que usen chamarras en invierno y no se acatarren.

De los ciudadanos se espera un mínimo de racionalidad para hacer las cosas. Por eso pienso que en muchas acciones delictivas existen dos componentes al menos, el de la falta a la ley y el de la idiotez.

Y la explosión en Veracruz ejemplifica esto muy bien. Es un delito fabricar cohetes y es una tontería hacerlo como lo hicieron. La idiotez en este caso es una agravante seria, de quienes lo hicieron y de quienes lo sabían.

La autoridad castiga y trata de prevenir acciones como ésa, pero no puede esperarse que tenga ella toda la responsabilidad de ese tipo de acciones para su prevención. De los ciudadanos se espera cierto monto de sentido común propio que la autoridad no puede sustituir.

A lo que voy es a una segunda opinión que dice que echarle la culpa a la autoridad de todo lo que pasa es una actitud que produce irresponsabilidad personal absoluta. De la autoridad debo esperar algunas cosas, como la aplicación de la ley, pero no puedo esperar que ella sea la solución de todos los problemas sociales.

Los ciudadanos tienen también responsabilidades, las mayores, para usar su inteligencia y tener sentido común al hacer las cosas. La persona con la que hablé responsabilizó de lo sucedido en Veracruz a una autoridad ineficiente que no cumple con su labor.

El problema es que esa persona responsabilizó a la autoridad de todo lo sucedido. Y eso es erróneo. La culpa de lo sucedido es de quienes decidieron y trabajaron con esos materiales peligrosos en esa zona.

Fueron ellos quienes violaron la ley y actuaron estúpidamente además. Quizá la autoridad pueda ser culpada de negligencia, pero no debemos olvidar que la causa de la explosión estuvo en esos que decidieron hacer una tontería mayor.

Me los puedo imaginar diciéndose a sí mismos, “No, hombre, pues si no pasa nada”. Pero pasó.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras