Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sexo y Género
Eduardo García Gaspar
29 julio 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


Llámeme usted un anticuado y un tradicional, pero la verdad no entiendo esa novedad que pretende sustituir la idea de sexo con la palabra “género”.

Existen hombres y existente mujeres y las diferencias entre mujeres y hombres son diferencias de sexo (muy agradables por cierto).

No son diferencias de género, una palabra innecesaria y demasiado vaga que no puede sustituir a la idea de sexo.

He encontrado un uso consistente del término género en partidarios de ideas que no comparto, como la de ver a los sexos como grupos en lucha, la de fomentar el aborto y la de burlarse del papel de las esposas. Más aún, he encontrado en esos partidarios análisis erróneos y reclamos infundados.

Tomo un ejemplo de eso que considero equivocado.

Se dice que las mujeres sufren discriminación laboral porque ellas son cerca de un 40 por ciento del total de la población económicamente activa pero que sólo tienen cerca del dos por ciento de los puestos directivos de las empresas.

Desde luego, la primera impresión es la de exclamar que eso es injusto, que las mujeres debían tener una representación proporcional y ocupar, por tanto, el 40 por ciento de los puestos directivos. La conclusión es falsa por varias razones.

No todos los puestos ni todas las posiciones pueden ser ocupadas por partes proporcionales representativas de la sociedad.

Usted no puede reclamar que los jóvenes de menos de 25 años ocupen una parte menos que proporcional en el grupo de puestos directivos de las empresas. Sería absurdo hacerlo.

No se puede esperar que los directores de empresa sean una muestra representativa proporcional de todos los grupos de rubios, abogados, yucatecos, deportistas, mujeres, indígenas, chaparros, gordos, miopes, pelirrojos, chatos y demás.

Igualmente no son representativos de la sociedad otros grupos como los religiosos, los educativos, los políticos, los bebedores fuertes, los lectores voraces, los fans de Luis Miguel y el resto. Debemos reconocer que cada grupo atrae a diferentes personas y que de ellos no debe esperarse una representatividad proporcional de la población.

Por ejemplo, la política atrae más a cierto tipo de personalidad, igual que los trabajos de laboratorio atraen a otro tipo de personas. Sucede lo mismo en todas partes y eso es parte de la riqueza de opciones que existe.

Una vez aclarado eso, vamos un poco más a fondo. Para hacer una comparación válida en las cifras anteriores, sin mentir, se tienen que igualar las condiciones de ambos grupos.

Si usted dice que es injusto que el 40 por ciento de la fuerza laboral sea mujer y menos del 2 por ciento de ellas tenga posiciones directivas, usted está comparando peras con manzanas.

Como le dije, lo que hay que hacer es igualar los grupos para poder compararlos. Usted tendría que estandarizar los grupos en términos de edad, escolaridad, tipo de estudios, años de experiencia y también en variables tan vagas como personalidad y similares, además de intenciones personales.

Una vez que los grupos sean igualados en todo, y se tenga al sexo como única variable de diferenciación, sería posible sacar una conclusión con cierto nivel de confianza.

Lo que le digo es que esas comparaciones que se hacen populares y sirven para clamar injusticia, son mentiras por errores de análisis. Más aún, sigamos adelante.

Supongamos que efectivamente, en un análisis serio se encuentre que existe una desproporción entre hombres y mujeres ocupando puestos directivos. El siguiente paso no es gritar que existe una injusticia, sino emprender una investigación de las causas de esa diferencia, es decir, de las variables no explicadas en el primer análisis.

Al final esta segunda opinión quiere señalar que es muy peligroso andar lanzando cifras al aire sin que ellas justifiquen lo que reclaman. Quien eso hace es un mal analista o un mentiroso intencional.

Sea lo que sea, el punto es claro y de sentido común: cuando usted fundamenta una decisión sobre datos que son erróneos, la decisión que tomará necesariamente será la equivocada.

En este caso, los efectos de esa comparación mentirosa son claros, pues se genera una situación en la que se fomenta la lucha entre hombres y mujeres y las ideas de luchas y conflictos nunca traen progreso.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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