Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Simplicidad Engañosa
Eduardo García Gaspar
14 agosto 2003
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá le haya contado a usted que doy un curso en una universidad, acerca de México, sus problemas y sus oportunidades.

En el curso ponemos gran atención en los últimos cincuenta años de historia económica. Esto sirve mucho para comparar diversas filosofías económicas, contrastando el intervencionismo con los mercados libres.

Mi clase requiere mucha participación de los estudiantes y sobre esto le cuento la siguiente historia para mostrar una clásica metida de pata de los intelectuales.

Cierto día se hablaba de lo caótico y desordenado que pueden aparecer a primera vista los mercados libres, en continuo movimiento siempre sujetos a iniciativas personales, como la fundación de empresas nuevas.

Todo iba más o menos bien, hasta que un alumno mencionó la idea siguiente.

“Eso es un caos. Los mercados libres no pueden ser planeados y tienen desperdicios. La planeación central de la economía, en cambio, tiene ahorros. La autoridad dice lo que debe producirse, se produce y ya, no hay desperdicio. Por ejemplo, el gobierno dice cuántas bicicletas se fabrican y así no hay desperdicios.”

Eso dijo mi alumno, cometiendo una serie de errores de razonamiento que me dieron una pena que aún ahora perdura. Pero el caso de este alumno es común.

Su error lo padecen en la actualidad muchas personas. La comunidad intelectual es una víctima muy marcada del padecimiento.

El asunto bien merece una segunda opinión, ya que en México se está dando ahora esa misma enfermedad.

En un plano netamente filosófico, las mentalidades se dividen en dos bandos que proponen medidas gubernamentales totalmente diferentes.

Existe el bando que piensa que nuestros males económicos se remediarán por medio de una creciente intervención estatal en la economía. Lo que este bando piensa es que el sistema de mercados libres tiene muchos defectos, lo que es verdad.

Proponen que la solución a esos defectos está en la emisión de programas y regulaciones económicas por parte del gobierno. En este bando están, mucho me temo, la mayoría de los partidos, entre los que destacan el PRD, el Verde y el resto de la chiquillada.

Con ideas opuestas está el bando de quienes piensan que los mercados libres son mecanismos más sólidos parar crear progreso y riqueza. La inmensa mayoría de ellos reconoce que los mercados libres tienen defectos, pero aún así, funcionan mucho mejor que la intervención estatal.

En este bando, no hay ningún partido político claramente colocado.

El PRI ha dado bandazos hacia este terreno a veces y el PAN le tiene miedo enorme a ser congruente con el resto de sus ideas y declararse liberal.

En las discusiones de esas ideas hay algo que inclina la balanza hacia la dirección del intervencionismo estatal de nuevo. Y la razón es sencilla. Cuando un gobernante tiene obsesión por la popularidad necesariamente va a inclinarse por un activismo desbordante, pues quiere que las personas lo perciban como un gobernante que está en acción continua.

Va a iniciar programas de todo tipo, va a dar subsidios, va a distribuir despensas, a construir casas, a iniciar acciones contra la pobreza. Todo en un remolino de activismo que impide el pensamiento.

El electorado en su mayoría lo verá así favorablemente, haciendo cosas. Y si acaso el gobernante tiene una popularidad en descenso, ese activismo será aún mayor, pues su herramienta para recobrar popularidad es ésa, la de emprender cuanto programa pueda. Echeverría fue un presidente de ese tipo.

Con otro estilo, Fox y López Obrador son víctimas de ese vicio activista.

Vayamos ahora al fondo. El mundo del intervencionismo estatal es más fácil de entender, más simple y sencillo. Lo entiende hasta un diputado y el electorado observa a gobernantes ocupados. Se cree que hay acciones directas e inmediatas.

El mundo de los mercados libres es más complejo, más profundo, tanto que no creo que sea entendido por el buscador de popularidad. Los mercados libres, sin embargo, producen riqueza de manera consistente y el intervencionismo crea pobreza sistemática.

Usted escoja lo que quiera. Los intelectuales mexicanos en su mayoría optaron por el intervencionismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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