Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Simplificar la Vida
Eduardo García Gaspar
26 junio 2003
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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En el campo de la Mercadotecnia seria, que no es el de la mercadotecnia política, con frecuencia se usa una idea importante, la de la simplificación de la vida del consumidor.

Esto opera en buena parte, logrando el reconocimiento de marcas; por ejemplo, usted necesita comprar cigarros y gracias a las marcas que logran identificar productos, usted puede comprar lo que quiera casi sin pensarlo.

Pero si usted va a comprar una computadora, seguramente tendrá que decidir sobre aspectos como capacidad de disco duro, RAM, procesador y otras cosas que complican el proceso de compra.

Claro que usted tiene la opción de simplificar eso, consultando a un experto, comparando precios y preguntado a otras personas. Mi punto es sencillo.

Las personas buscamos formas de simplificar las decisiones que tomamos y para ello usamos información disponible, a veces irracionalmente.

Por ejemplo, el caso que la persona que compra una computadora porque tienen un muy bonito diseño, para luego encontrarse con que no tiene instalaciones para discos externos y otras incapacidades de la máquina.

En esas ansías de simplificar nuestras decisiones, podemos llegar a usar criterios tontos, como el caso de la computadora bonita, como en los Estados Unidos, el caso de Hillary Clinton, senadora por Nueva York.

En estricta teoría, quien vota en una elección política tiene el deber de ver las plataformas de los partidos y seleccionar la mejor. Ése es el mundo ideal, que no sucede.

¿Cómo se selecciona a un candidato entonces? Simplificando la elección a extremos manejables por la persona. Caso concretos de esto son las personas que deciden sobre la base de la apariencia del candidato, o lo que ellas se imaginan que sea sin base sólida.

Un ejemplo de esto lo ha dado Nuevo León, México, hace poco, donde un candidato a gobernador pretende mostrar que es el mejor porque negoció los derechos de partidos de fútbol para verse en televisión abierta.

El caso de Hillary es por el estilo. Su reciente libro hace que su característica personal de haber sido engañada por su esposo la coloque como candidata potencial a puestos políticos superiores.

Esto muestra el común denominador de la tragedia política de nuestros tiempos, que es la búsqueda de popularidad por la popularidad misma.

Ya no es una cuestión de tener propuestas, sino de ser conocido, pues el más conocido de los candidatos siempre ganara al menos conocido. Es una consecuencia de nuestra tendencia a simplificar las decisiones.

Tomamos la información que podemos, la que no suele abundar, dadas las campañas publicitarias de los candidatos, y decidimos sobre bases extraordinariamente endebles.

Ni siquiera vamos a leer las propuestas políticas de los candidatos. La lucha electoral no es, por tanto, una lucha de ideas y propuestas, sino una lucha por el conocimiento del candidato. Lo más importante para un candidato es que su nombre sea repetido en las encuestas que preguntas a qué candidatos conoce usted.

Esto explica la razón por la que los candidatos no hablan de su plataforma tanto como de promesas incumplibles.

Si el candidato va a la Asociación de Cantantes de Ranchero AC, allí va a prometer subsidios a la música folclórica. Si va a la Asociación de Jóvenes Deportistas, allí va a prometer la construcción de canchas deportivas para todos. Y así se la lleva donde sea que vaya, prometiendo, pero jamás explicando.

Porque las promesas crean popularidad, no importa que sean ridículas. A juzgar por esto, más votos son decididos por personas que creen que tendrán un parque junto a su casa que por personas que leen la plataforma del partido en cuestión.

Todo, porque queremos simplificar nuestras vidas.

No queremos la complicación de tener que leer, ni la complejidad de saber que las fantasiosas ideas de un candidato son una receta segura para déficit gubernamental.

Y esto es una paradoja morrocotuda, pues en la edad de la información y el conocimiento, las acciones de los votantes no tienen como base la información ni el conocimiento, sino las impresiones subjetivas, las promesas imposibles y publicidad política intencionalmente mentirosa que muestra que muchos de quienes hacen mercadotecnia política simplemente no conocen una palabra, Ética.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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