Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sólido Como Una Gelatina
Eduardo García Gaspar
13 mayo 2003
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Mucho me temo que exista un terrible desencanto hacia el actual gobierno mexicano.

De las personas con las que he conversado acerca de esto, la gran mayoría expresan una clara decepción ante lo acontecido desde el inicio de esta administración.

Explicar ese desengaño percibido puede ayudar a guiar las decisiones futuras.

La razón central de ese desengaño es tan obvia que no se ve con claridad. El esquema político de los mexicanos tiene como base la existencia de un gran poder que es el presidente, cuya voluntad espera ser cumplida como la del mayor de los emperadores.

No en balde nuestro sistema político recibió nombres como el de “presidencia imperial” y similares. El presidente mexicano era una real majestad, de poderes ilimitados, en cuyas manos se depositaba cada seis años el bienestar de los millones de mexicanos.

El último de los grandes regímenes de real cambio, fue el de Salinas. Este presidente en verdad sí hizo cambios, transformaciones de fondo que hasta ahora comenzamos a entender.

Salinas abrió al mundo un país cerrado hasta la terquedad, rehizo el concepto de gobierno y sentó las bases de un manejo económico racional. Obvio es que tuvo errores y graves, pero eso no le quita el papel de haber cambiado al país. Lo pudo hacer por tener poder y saberlo usar hasta alienar a los dinosaurios más anquilosados del PRI.

Pero las cosas ya no son como eran. La nostalgia no es lo mismo de antes.

Los grandes cambios rápidos, certeros y notables, son únicamente posibles en donde existe un poder muy concentrado y alguien tiene la última palabra. El arribo de un presidente de oposición nos trajo de golpe a la democracia y su consecuencia lógica, una presidencia por diseño mucho más débil que la anterior y sin importar quien la ocupe.

Así debe ser, ésa es la esencia democrática, poderes gubernamentales divididos que evitan el abuso del poder. Consecuentemente, esperar grandes cambios de la actual administración era desde siempre una ilusión con un fundamento tan sólido como una gelatina.

Cambios de fondo y expeditos sólo pueden tenerse bajo el mando de un presidente todopoderoso e imperial, cuya voluntad no es cuestionada. La democracia no es así, pues allí los presidentes tienen un poder acotado por los demás poderes, federales y estatales.

La real expectativa, por tanto, con la presidencia actual, no podía ser la de grandes cambios, sino la de una parada en el camino para cambiar el modelito imperial por un marco democrático.

Lo que veo por tanto es que quienes desarrollaron esperanzas e ilusiones de grandes cambios debido a la entrada a la presidencia de un partido de oposición, lo hicieron porque en sus mentes mantuvieron el esquema de un presidente con poderes regios y monárquicos que bajo un sistema democrático ya no se tiene.

Esas personas juzgaron un nuevo fenómeno bajo una perspectiva obsoleta. Quisieron tocar un disco compacto en un tocadiscos para discos de vinil.

Otra expectativa lógica era la de no poder realizar cambios rápidos por la fuerte inercia institucional de centenas de organismos gubernamentales con personal que piensa dentro del viejo esquema. Más aún, las novatadas de personas nuevas en puestos claves era otra posibilidad muy real.

Yo voté por un cambio sabiendo que las cosas que iban a poner peor antes de que se pusieran mejor.

Por eso es que no me inquieta esa falta de grandes cambios, pues si los hubiéramos querido habríamos tenido que mantener a la presidencia imperial y eso era peor que tener una nueva administración con una presidencia comparativamente débil, que es la semilla de grandes cambios, en serio, para el futuro.

Y, además, si alguien quiso grandes cambios ya tiene a la vista el más grande que ha tenido México en setenta o más años.

El país logró que entrara a la presidencia un partido de oposición y lo hiciera por medio de elecciones libres sin que mediara acto alguno de violencia. Si eso no es un real cambio, la verdad no sé qué lo pueda ser.

Finalmente, esto no es una defensa de la administración actual, sino un razonamiento lógico que intenta ver el beneficio del país en el largo plazo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras