Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sólo se Ven Clavos
Eduardo García Gaspar
24 febrero 2003
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Decía un amigo, mitad en chiste mitad en serio, que la democracia era un error, que las cosas funcionaban mejor cuando se dan órdenes desde arriba y los demás obedecen.

No estoy tan seguro de eso y es que creo que mi amigo entendía mal a la democracia, pues ella es sólo un instrumento. Defender a la democracia es igual que defender una herramienta cualquiera, por ejemplo, a un martillo.

La democracia es sólo un sistema de gobierno que está fundamentado en la libertad personal. Dicho de otra manera, lo que hay que defender es a la libertad y no a la democracia. La democracia está diseñada sobre la idea de que lo que más vale es la libertad y por eso la democracia se concentra en el gobierno haciendo que sus abusos de autoridad sean poco probables.

Por ejemplo, las elecciones periódicas no están diseñadas para elegir a los mejores gobernantes, lo que la realidad prueba en todas partes. Las elecciones están diseñadas para evitar que los gobernantes se eternicen en el poder y el gobierno se renueve sin llegar a tener que usar la violencia para hacerlo.

Igualmente, la división de poderes está diseñada para evitar abusos de poder, lo mismo que el federalismo.

La democracia es un concepto gubernamental exclusivamente y no es fácilmente aplicable a otras instituciones. Los llamados a democratizar a la Iglesia Católica, por ejemplo, me parecen por eso fantasías mentales.

Usted puede dejar de ser parte de cualquier religión y no pasa nada en una sociedad libre, pero si usted deja de pagar impuestos el gobierno irá detrás de usted. Usted puede dejar de ir a misa y ninguna autoridad lo forzará, pero no puede pasar lo mismo si usted dejar de obedecer las leyes del país.

Por eso no puedo entender a quienes piden que se democratice una institución de la que no se es miembro a la fuerza.

¿Deberemos poner a votación si se aceptan o no a las mujeres como sacerdotes católicos? No lo creo. Esa Iglesia tienen sus reglas, sus principios y sus creencias. Usted no pertenece a ella por la fuerza, pero sí pertenece a una sociedad en la que las leyes son aplicadas bajo la amenaza del posible uso de coerción gubernamental.

¿Debe una empresa poner a votación los sueldos de sus ejecutivos? Tampoco lo creo.

Lo que esta segunda opinión trata de decir es que quizá estemos en nuestro país cometiendo un grave error, que es el creer que todo se arregla poniendo las cosas a votación y que se haga lo que la mayoría piensa.

Ése es un mal sistema en muchos casos, aunque sea el menos malo de los sistemas en la conducción de un gobierno. Casi todo lo queremos remediar haciendo votaciones.

¿Qué pasaría si la mayoría de la población votara, por ejemplo, por permitir el robo de alimentos? ¿O, por elegir a un gobernante vitalicio? ¿O por permitir el asesinato? ¿O, por no aceptar a otras religiones?

El principio de mayoría puede ir en contra de valores que no están sujetos a votación. La cosa empeora cuando esa idea equivocada de las votaciones es aplicada por la autoridad existente, pues le sirve de excusa jabonosa que le quita responsabilidades.

¿Puede usted valorar realmente si se debe o no construir un paso a desnivel o un segundo piso en una vía rápida?

Yo no, pues no tengo los conocimientos para hacer los estudios y tomar la decisión. Mi punto, en esta segunda opinión, es que estamos como el tipo ese que tenía una sola herramienta.

Todo lo que tenía era un martillo y se pasaba la vida viendo clavos por todas partes. Estamos como niños que tienen el juguete nuevo de creer que las votaciones sirven para todo y que ellas equivalen a la democracia y que la democracia es la solución mágica.

Pues no, la democracia es un sistema diseñado para defender la libertad personal y las votaciones sirven para renovar a los gobernantes sin violencia, no para seleccionar a los mejores. Ninguna votación es garantía de la mejor selección. Las mayorías pueden equivocarse y lo han hecho muchas veces.

Más aún, las mejores ideas no son siempre las más populares. E incluso, quizá pueda decirse que más de democracia tiene el respeto a las minorías que la obediencia ciega a lo que las mayorías establezcan. La libertad de la minoría es igual a la libertad de la mayoría.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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