Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Búmerang Francés
Eduardo García Gaspar
28 marzo 2003
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El caso de Francia puede ser una lección interesante. Me refiero a la idea de elevar el empleo, lo que todos quieren hacer, usando medidas alocadas que es lo que nadie quiere hacer.

Los datos que encontré son los siguientes, vistos muy brevemente. Es 1999 y el gobierno francés emite una ley que reduce la jornada de trabajo.

Ahora se trabajará menos, 35 horas en lugar de 39, pero se mantendrá la misma paga. El trabajo de horas extras se castiga severamente.

La repercusión de la medida, se estima en 11% de elevación en el costo de la hora de trabajo, lo que se cubre sólo en parte por ajustes en el plan de pensiones y de servicios médicos. La diferencia se cubre con un mayor costo de los bienes.

Desde luego, toda la idea es tener otro intento de remediar el desempleo sistemático del país, cantando alabanzas a la iniciativa del gobierno socialista. La noción que fundamenta la acción parece ser obvia.

Si para producir algo se necesitan cien personas trabajando tiempo completo, eso quiere decir que doscientas personas trabajando medio tiempo producirán lo mismo.

Mejor aún, se dará trabajo a cien personas más ganando lo mismo que antes todos. Esto no necesariamente es cierto y de hecho puede ser lo contrario, considerando cuestiones de productividad, por ejemplo. La decisión gubernamental francesa, se pronosticó, crearía unos 700 mil empleos.

Lo que remediaría la falta de creación de empleos producida por la falta de dinamismo de la economía. El problema esencial es el mismo que el mexicano, pues aquí también padecemos esa baja creación de empleos, aunque no hemos sucumbido a esa solución seductora y mágica de la ficción francesa.

Lo verdaderamente admirable de esa medida legal no es tanto la blanda fundación en la que se sostenía, sino cómo pudo ser aprobada por el gobierno de un país y tener buena cantidad de seguidores (un alumno mío, francés, la apoyó con argumentos basados en ser una nueva generación de pensamiento económico).

La verdad es que se cometió el mismo error que otro francés, Federico Bastiat, previó, que es el entender que hay cosas que se ven y cosas que no se ven.

Podían verse con facilidad los pronósticos de nuevos empleos, pero no se vería tan fácil el error de razonamiento. Veamos.

Si usted reduce la jornada de trabajo semanal en cuatro horas y crea 700 mil empleos, debe ser cierto que cada hora reducida produce 175 mil nuevos empleos.

Por tanto, si usted baja la jornada laboral de 39 a 29 horas, se crearían 1 millón 750 mil nuevos empleos. Vaya, Francia podría verse en el caso de tener que llamar a gente de otras partes para llenar las plazas de reciente creación.

Peor aún, el costo de lo producido así se elevará por dos razones. Es probable que se produzca menos que antes y es seguro que costará más. La menor oferta tenderá a elevar los precios y esos precios subirán por un mayor costo de la mano de obra.

Éstas son las cosas que no se vieron en esa medida francesa, que a la larga todos padecerán una vida peor gracias a una medida que intentaba lograr una vida mejor. En pocas palabras, esto se llama ignorancia económica, o quizá anorexia mental, de la que nadie está exento. ¡Ah, y no!

La mano de obra barata no es la clave, sino la productividad del trabajo, para elevar los ingresos de las personas.

Un sueldo bajo no necesariamente significa costos bajos de manufactura, como bien se ve en los países desarrollados.

El caso francés, más que ser un ejemplo de medidas socialistas, es uno de decisiones irresponsables, no diferente a la medida de Bush de incurrir en un déficit gubernamental para reactivar la economía.

Tampoco es distinto a la miopía del gobierno mexicano para decretar impuestos suntuarios y el impuesto al cine, o peor aún, la vista tan corta como para no realizar reformas eléctricas y petroleras.

Le digo, en esta segunda opinión, la nueva política de los gobiernos ha dejado atrás a las viejas dimensiones de izquierdas y derechas para dar paso a lo que más vale, la responsabilidad económica que reduzca la implantación de medidas imprudentes y necias que se convierten en búmerangs que terminan por dañar a todos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Un Búmerang Francés”
  1. Miguel Maticorena Dijo:

    El articulista trata el tema como si fuese una broma. Está bien el análisis por el extremo. Si el precio del arroz se reduce por la compra mayorista ¿Cuántos kilos debo comprar para que el saco me salga gratis?
    Luego dice que es posible que la producción baje y, lógicamente los precios suban. Pero no se atreve a decir que su “posible” no es probable y que lo usa nuévamente para usar demostrando por el extremo.

  1. Contrapeso » Falacias Económicas: Uso Político




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