Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Error de Fondo
Eduardo García Gaspar
28 agosto 2003
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Tuve la fortuna de encontrarme a una persona por demás interesante, profundamente interesada por cuestiones que deben también preocuparnos a todos, como la pobreza y sus soluciones.

Esta buena persona es un gran ejemplo de lo que es obvio: el tener preocupaciones de ese tipo no basta.

Es necesario ir más allá de sentir lástima e incluso coraje ante tan tremendas situaciones de miseria.

Muestro ahora dos de los principales puntos mencionados por esa persona para al final mostrar su grave inconsistencia.

El primero de esos puntos principales de su conversación fue eso que mencioné, la pobreza de tantas personas.

Decía ella que era necesario crear empleos de manera que las personas tuvieran ingresos y que los sueldos debían ser elevados. Afortunadamente, ella reconoció que la elevación por decreto de, por ejemplo, los salarios mínimos era tonta, pues produce desempleo en el caso general.

La única manera que existe para elevar los ingresos de quienes trabajan es acumular capital para hacer más productivas a las personas.

En verdad que me agradó escuchar eso, pues es algo que escasamente es reconocido especialmente por los políticos que creen que no existe la realidad y que insisten en dominar a la economía por medio de leyes ilusas como la del trabajo.

Continuó esa persona hablando de ese tema, con conceptos realmente buenos, como el énfasis en la educación de calidad y la necesidad de liberarla del yugo gubernamental, al menos en las ciudades medianas y grandes. Incluso mencionó la urgente necesidad de una reforma fiscal que simplificara su cumplimiento, como por ejemplo un IVA menor pero sin excepciones y una tasa de ISR menor, igualmente sin excepciones.

En fin, que todo iba muy bien, con conceptos en verdad razonables y justificados, de esos que tienen tanto sentido común que casi nadie los reconoce.

Pero llegó un momento de desilusión.

Esta gran persona trató ahora el segundo de sus grandes puntos, el consumismo. Sin definirlo bien, acusó a la sociedad actual de consumir demasiado y comprar cosas innecesarias. Cuando le pedí ejemplos de cosas innecesarias, dijo que eran “cosas de demasiado lujo”.

No contento con la respuesta, insistí preguntando qué eran esos bienes demasiado lujosos. Me dijo que eran “cosas no necesarias para vivir”. Tampoco quedé satisfecho y pedí más aclaraciones.

Un poco molesto, el hombre me dijo que “el consumismo ahogaba a la sociedad y que la gente debía comprar menos cosas, ajustándose a lo que verdaderamente necesitaba”.

Me limité a comentar que eso era precisamente lo que la gente hacía, comprar sólo lo que necesitan a su juicio, pues si no compran algo es que las personas piensan que no lo necesitan.

La discusión se calentó un poco más, cuando al final le dije a este hombre que encontraba yo a sus posiciones muy razonables excepto por una cuestión, que era la incongruencia de fondo entre sus dos puntos.

Había él mencionado que eran deseables muchos más empleos, lo que sin duda equivalía a tener una mayor producción de bienes, pero que por otro lado quería que la gente comprara menos.

En otras palabras, él apoyaba una idea extraña. Al mismo tiempo quería más producción y menos consumo. Más autos y menos conductores, más libros y menos lectores, más comida y menos ingestión de alimentos, más ropa y menos compradores de ropa. No tiene sentido.

Esta inconsistencia de las ideas de esta persona no es poco común. La padecen una buena cantidad de personas, especialmente los socialistas que quieren progreso y más empleo al mismo tiempo que son críticos despiadados de lo que llaman consumismo.

Si se quieren más empleos y con eso más ingresos para los trabajadores, no hay otra que reconocer la consecuencia lógica de ese deseo, que es necesariamente el que se consuma más.

Si usted quiere más empleos en la industria de hoteles debe aceptarse que lo eso causa es una mayor demanda de esos servicios turísticos.

Sin turistas usted no puede tener más empleos de meseros, camaristas y demás. Por eso, la crítica al consumismo me parece mal enfocada de esa manera, porque en el fondo lo que personas como ésta critican no es el consumismo, sino al materialismo, pero lo hacen equivocando sus ideas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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