Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Fraude Legal
Eduardo García Gaspar
23 enero 2003
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Sucesos recientes en el terreno fiscal, muestran con claridad cuál es quizá el problema mexicano que más nos encadena al estancamiento: grupos privilegiados quitan dinero por la fuerza al resto de la población, con beneficio para ellos y daños para todo el país.

Un ejemplo de esto es el pago adicional de un peso cargado a los boletos de cine con el propósito de fomentar la industria cinematográfica nacional.

Para mostrar la terrible confusión mental que se padece basta con citar las palabras del director del Instituto Mexicano de Cinematografía: “Este peso que se pagará de más no daña al público y no es puesto por el exhibidor, ni se trata de un impuesto”.

Estas palabras son interesantes por ilustrar la falta de inteligencia para definir esa carga fiscal.

Contrario a lo que piensa esa persona, el peso adicional sí es un impuesto, sí afecta a las personas y será pagado por ambos, exhibidores y espectadores, posiblemente un poco más por los exhibidores.

Quitar dinero del bolsillo de las personas por medios fiscales es alterar el ingreso disponible de la gente, así se trata de 100 pesos o de un peso.

La cantidad no importa y el resultado neto de la medida será un mayor costo del cine, lo que por lógica obvia significa una reasignación forzada de recursos personales a la industria que con eso se privilegia sin razón que lo justifique.

La asistencia al cine se reducirá en algún monto, no sabemos cuál, y eso sucederá por el existencia de una disposición fiscal. Si esa persona dice que el peso retirado del bolsillo no lo afectará a usted, que ese peso no es un impuesto y que no será pagado por el exhibidor, es porque esa persona no tiene idea de lo que está hablando.

Y para probar este punto, las siguientes palabras lo ilustran, pues también dijo que “(el peso) será usado por completo para la producción de películas, no se usará para engrosar a la burocracia…todo estará vigilado por la Secretaría de la Contraloría y Gobernación”.

Le digo, de acuerdo con eso, el siguiente paso es cobrarnos un peso adicional por cada vez que vayamos a un restaurante para fomentar a la industria culinaria, o un peso extra por cada camisa que compremos para promocionar a la industria textil.

Lo más importante es explicar la situación por la que un grupo pequeño de personas ha sido capaz de lograr que millones de ciudadanos tengan la obligación legal de darles dinero para que ese grupo viva sin necesidad de servir a quienes les dan dinero.

Después de todo, es importante señalar que quienes vamos al cine estaremos pagando partes de películas que nunca veremos. ¿Cómo puede suceder eso de que se nos obligue a pagar por lo que no vamos a comprar?

La respuesta es sencilla. Los grupos pequeños son más sencillos de organizar que los grupos grandes. Los grupos con intereses comunes son más sencillos de aglutinar que los grupos con intereses variados.

Por eso es más fácil formar un grupo pequeño de presión formado por personas que viven del cine, que un grupo de millones de personas para las que la asistencia al cine es una de cientos de actividades.

El grupo de presión está mejor organizado y por eso su labor de influencia en el gobierno es más exitosa que la del resto de los ciudadanos, los que difícilmente van a encontrar productivo dedicar siquiera unos minutos de su tiempo para protestar por lo que individualmente tiene un escaso valor.

El resultado neto es una gran estafa acumulada a la población: un peso multiplicado por el número de asistentes anuales al cine. No está nada mal ese fraude. Veamos esto de manera abierta: México padece los efectos de una serie de grupos privilegiados, que están pegados a los presupuestos oficiales, formados por nuestros impuestos, y que derivan su existencia del dinero que nos quitan a los ciudadanos.

Sea ese grupo del cine, los sindicatos o el grupo que sea, esos conjuntos de personas son reales lastres que impiden el desarrollo porque chupan literalmente dinero de nuestros bolsillos sin darnos nada a cambio.

¿Cree usted que ese impuesto de un peso va a lograr que en México se hagan mejores películas? Toda la evidencia y la teoría indican que será seguramente lo contrario y, peor aún, se compromete la libertad de expresión del cine porque ahora se dependerá la de la aprobación del gobierno para la producción de películas.

Este impuesto es un ejemplo claro, para primer año de universidad de lo que no debe hacer una autoridad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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