Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Cadena Sin Relaciones
Eduardo García Gaspar
29 mayo 2003
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay veces que tengo la impresión de que los medios de comunicación, especialmente los electrónicos, ponen frente a nosotros una serie inconexa de eventos, cuyo único común es la inmediatez de la noticia.

Lo único importante es lo que acaba de suceder y si no es algo muy nuevo, no importa. A los medios impresos no les sucede esto en la misma proporción.

Los periódicos y revistas tienen la ventaja de poder profundizar en la información y ponerla en perspectiva, siquiera con 24 horas. La radio y la televisión no tienen la profundidad ni el tiempo para pensar.

Un ejemplo de esa serie de noticias inconexas fue el escándalo que se armó hará más de un año con los sacerdotes acusados de abusos sexuales en los Estados Unidos.

Una clásica noticia de consumo inmediato, como la de la guerra en Irak. Esas noticias se vuelven el gran tema quizá durante unos días o incluso semanas. Luego son sustituidas por otras, las que a su vez ceden su lugar a los siguientes eventos.

Total que todo lo que tendemos a ver es una cadena de eventos sin relación entre sí que se suceden en una serie interminable que nunca profundiza y todo lo examina con la mayor simpleza. Me parece que esto es un error.

Pongo un ejemplo, la noticia de los sacerdotes acusados en Estados Unidos de abusos sexuales, al ser examinada livianamente, deja una impresión errónea, la de que la Iglesia Católica está mal. Se llega a concluir eso por basarse en un análisis ligero y superficial, lo que lleva a errores.

Por ser ése un tema de interés, profundicé en él y le ofrezco algo de lo que encontré, producto del estudio de un teólogo católico de gran reputación, George Wiegel.

Este hombre, en esencia, acepta esa realidad y la explica de la manera siguiente.

Primero, debemos aceptar que todos somos pecadores y, por ello, es inevitable que se cometan pecados, incluso por sacerdotes.

Segundo, el asunto, si se trata de hacer comparaciones, no es grave, pues ese tipo de pecados tiene muy poca incidencia dentro de la Iglesia. Hay otras comunidades en las que esos actos son proporcionalmente más comunes.

Los sacerdotes que cometieron esas faltas son culpables, dice el autor, debiendo haber sido retirados de sus funciones por sus superiores, quienes no debieron ocultar sus actos. Sin embargo, lo más impresionante es su análisis del por qué se dieron esas acciones tan malas. Las causas centrales fueron dos.

Una, fue el olvido por parte de algunos obispos de su función como apóstoles. Ellos se convirtieron en administradores de una arquidiócesis, cuando en realidad son apóstoles de Cristo.

La otra está relacionada y fue la relajación de la disciplina en los seminarios, en los que se llegó a desobedecer las disposiciones papales y se aceptaron como normales conductas que no lo eran. Fue en los lugares en los que se cometieron esos errores precisamente donde se cometieron esas faltas.

Visto en resumen, lo que sucedió fue el olvido del papel de evangelizador del obispo del lugar, quien se sujetó a dictados de modas y popularidad antes que a los mandatos Divinos. Y cuando eso sucede, todo empieza a ablandarse, hasta que lo inadmisible sucede.

Me cuenta lo siguiente un amigo acerca de un seminario en México. Me dijo que en ese seminario la disciplina está tan relajada que incluso se consideraba normal que los seminaristas no fueran a misa, aunque eso sí, tienen su curso de Teología de la Liberación.

Ese análisis, le digo, me ayudó a tener una segunda opinión sobre el tema.

En la primera opinión uno sigue lo que los medios reportan, con el problema de quedarse en un terreno superficial. Pero, con más información, los asuntos se ponen en una perspectiva más rica, menos sujeta a errores, como ésta que le acabo de contar.

No, la Iglesia no tiene un problema de sacerdotes con esas dificultades.

Lo que tiene es algo más profundo, que es el olvido de algunos obispos que no se ven como apóstoles de Cristo, sino como administradores, o peor aún, como promotores de alguna escuela económica.

Ser un obispo no es un concurso de popularidad, es ser literalmente una representación real y verdadera de Cristo. Cuando eso se desdeña, es natural que se generen problemas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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