Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Dieta Sin Fallas
Eduardo García Gaspar
17 febrero 2003
Sección: SALUD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuentan que algunos talleres de automóviles iniciaron hace tiempo la moda de colocar bolsas de plástico sobre los asientos de los coches que llegan a reparación y mantenimiento, después de una investigación de mercado realizada entre mecánicos de esos talleres.

Una famosa firma de investigación de mercados aplicó un cuestionario a una muestra representativa de ese segmento de la población y obtuvo los siguientes resultados.

Casi el 95 por ciento de los mecánicos automotrices afirman que sienten satisfacción cuando se rascan partes corporales que no pueden aceptar el calificativo de nobles, sin importarles que sus manos se encuentren machadas de grasa o aceite.

De ese porcentaje, el 89 por ciento de los mecánicos manifestó su preferencia hacia los asientos de tela en los automóviles, pues ellos tienen superficies más absorbentes y suaves para limpiarse las manos sucias, mientras que la piel de los autos de lujo no tiene el mismo poder de absorbencia.

Armados con estos datos, muchos talleres colocan ya esos plásticos protectores de los asientos. Ahora, lo único que les queda a los talleres es convencer a los mecánicos que no muevan la estación de radio ni la colocación de los asientos para lograr así la casi total satisfacción de sus clientes. Y con esa satisfacción, el cliente evitará sufrir estrés.

Sea lo que sea, el ser humano sufre estrés, que es un estado corporal posible de definir de la siguiente manera.

Estrés es el estado de agitación frustrada y de convulsión malograda que sufren las moléculas del cuerpo humano y que se produce cuando existe la imposibilidad física de gritarle a otra persona que es un verdadero idiota e incluso pegarle un par de golpazos.

Digamos que usted está haciendo fila para comprar boletos de cine y una persona se mete descaradamente en esa fila, bueno pues si usted por educación y para evitar un conflicto, no le dice nada, entonces el cuerpo se estresa.

La reacción lógica es la natural, decirle algo e incluso empujarlo fuera de la fila, pero no se hace eso. Digamos, por tanto, que son las personas más educadas las que sufren más estrés.

Otro caso, un vecino suyo estaciona su carro frente a la casa de usted, lo que no tiene nada de malo excepto que son las dos de la madrugada y la radio del carro truena a todo volumen con esa canción de Azerejé.

Más de media hora se mantiene esa situación, la que produce una fuerte inclinación hacia la realización de un acto sencillo: arrojar al vecino a un foso con serpientes de cascabel.

Pero usted no hace nada por ser una persona educada que no quiere conflictos con el vecino. Ese estado frustrado por no haber podido siquiera decirle algo a la persona que ha ocasionado la situación es el estrés, muy frecuente en oficinas, donde las buenas costumbres y la educación impiden gritarle que es un idiota a la persona que ha hecho alguna tontería.

Sea lo que sea, no cabe duda de que el estrés es uno de los mejores sistemas de dieta que se han inventado. El estrés quita el hambre.

Desde luego, hay otras posibilidades de dieta, como la dieta basada en no usar cubiertos para comer y que sólo permite un platillo: sopa de fideos. La verdad es que la única dieta que tiene efectos seguros es la de comer sólo tres veces al día y en cada ocasión ingerir la mitad de la ración acostumbrada.

Haciendo consistentemente eso, a la larga se pierde peso y se mantiene uno delgado. El único motivo permitido para comer en exceso, según esa dieta, es el día que existan reportes favorables sobre la economía, o que los diputados se pongan de acuerdo para realizar una reforma necesaria.

El hecho es que nos damos cuenta de que estamos pasados de peso cuando la ropa que usamos normalmente comienza a quedarnos apretada y así sujetamos a esa ropa a una prueba de resistencia de sus costuras.

Se considera generalmente que existe un caso confirmado de engorda humana cuando también aprietan las agujetas de los zapatos.

En el momento en el que nos sentamos a comer frente a nosotros se ponen los alimentos, por lo que resulta aconsejable pensar que eso que está ante nuestra vista se convertirá eventualmente en una parte de eso que no podemos ver con tanta facilidad y que corresponde la parte inmediata inferior de nuestra espalda.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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