Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Hija Bastarda
Eduardo García Gaspar
2 junio 2003
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Me enseñaron en mi maestría de publicidad que una de las bases del marketing profesional es el seguir una disciplina que parte de la naturaleza del producto anunciado en una campaña de publicidad.

Luego, en Leo Burnett, durante años hablamos del “drama intrínseco del producto”, eso que lo hace único y diferente.

En otras palabras, teníamos que examinar el producto, sus características y cualidades para aprovecharlas en la estrategia de comunicaciones de la marca.

El producto era el punto de partida siempre. La publicidad debía hablar de ese producto.

Quizá me esté volviendo viejo o sea demasiado estricto, pero quiero decirle una cosa. La publicidad electoral a la que estamos sujetos en estos meses es, por ponerlo en palabras suaves, vomitiva.

No sólo es insultante por su repetición y abundancia de desperdicio, sino que ignora al candidato y sus posturas, lo que es sustituido por frases genéricas e imágenes que tratan de llamar la atención. Un ejemplo de esto es notable.

Uno de los partidos medianos, el PT, tiene un comercial que pasa en el futbol, de esos que son animaciones contra el escenario de la tribuna. La animación muestra a una joven mujer caricaturizada con curvas exageradas y dos partes frontales enormes.

En esas partes, que se mueven, han sido colocadas las siglas del partido. Merece esta publicidad un premio a la estupidez mundial.

Más aún, la mercadotecnia política parece haber encontrado el tema genérico de acercamiento a las personas. De allí que se tenga una cascada de frases que la explotan, en versiones como “está contigo”, “cerca de ti” y similares, en tal cantidad que la confusión es inevitable. Esto mata la esencia democrática.

Una elección medianamente razonable es la selección de candidatos orientada por las ideas y plataformas de esos candidatos. Más o menos como seleccionar una pasta dental escogiendo entre varios precios, las que combaten la caries, las que dejan buen aliento y demás.

Pero la mercadotecnia política actual, que es una hija bastarda del marketing profesional, ha cancelado eso, para basarse sólo en frases vacías que buscan popularidad por repetición. Eso se llama mentir.

La hija bastarda del marketing serio es mentirosa y deshonesta. Lo es porque oculta a las posiciones de los candidatos a la luz pública. No dice esa publicidad qué ideas, iniciativas e ideas tiene la persona. Eso es equivalente a una compra a ciegas.

No es ético que eso exista, que la plataforma socialista del PT, por ejemplo, sea ocultada intencionalmente por partes anatómicas de una caricatura a la Jessica Rabbit.

El problema es serio porque daña el proceso de selección de candidatos. La mercadotecnia política mexicana no da elementos para votar con conocimiento, sino sólo frases de escasísima imaginación dentro de anuncios repetidos hasta la saciedad, basados en estrategias que son mentirosas.

Habiendo estudiado yo marketing y desarrollado una carrera en ese campo, creo que esa mercadotecnia política desprestigia a mi profesión.

Por eso le digo que, según yo, la mercadotecnia política es la hija bastarda, fea y podrida, del marketing profesional y honesto al que estoy acostumbrado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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