Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Urgente e Importante
Eduardo García Gaspar
28 octubre 2003
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las grandes diferencias de opinión pueden venir de muy sutiles y poco notables divergencias en el modo de pensar e incluso del uso inconsciente de palabras distintas.

Por ejemplo, para nadie es sorpresa que exista una gran preocupación por las situaciones de extrema pobreza que se ven en el mundo.

Ese sólo hecho puede contemplarse desde dos puntos de vista opuestos.

El pesimista podrá decir que esa pobreza es un insulto a la dignidad humana y rasgarse las vestiduras ante situaciones que se consideran negativas. Pero el optimista podrá argumentar no sin razón que si nos indignamos ante la pobreza eso es bueno, pues significa que hay riqueza, porque hace unos siglos la regla general era la pobreza.

La cuestión empeora cuando se usan palabras que tienen el efecto de influir en la mente sin que ello sea notorio.

No hace mucho, escuché a uno de los pesimistas hablando de la pobreza durante varios minutos en la radio. Durante su intervención empleo la palabra “proteger” varias veces, incluyendo sus variaciones, como “asistir”, “socorrer” y otras.

Al usar esas palabras, la persona reveló su patrón de pensamiento con bastante claridad. El marco mental de esa persona ponía atención solamente en lo que esas palabras significan.

Déjeme darle más palabras asociadas con esos verbos anteriores: asistir, favorecer, ayudar, amparar, acoger, patrocinar y otras muchas más. El común denominador de todas esas palabras acarrea un significado muy fuerte que implica una obligación moral en las personas, que es la caridad hacia los demás, especialmente hacia los pobres.

Sin embargo, en esas palabras hay un faltante cardinal, la idea de “solucionar”, “resolver”, “corregir” y todas las demás palabras que tienen en común la noción de remediar la pobreza, lo que sin duda es otra faceta de las posibles acciones a favor de los pobres.

Es decir, lo que intento mostrar es que existen al menos dos maneras de contemplar la pobreza. Una de ellas pone su foco principal en ayudas, amparos, donaciones y caridades dadas a los pobres. La otra pone su foco principal en soluciones, remedios, correcciones.

La diferencia de enfoques es muy grande, pero no se contradicen si son colocadas en su perspectiva de tiempo. Las ayudas y caridades son para el corto plazo, para el aquí y ahora, para lo que no puede esperar.

Las soluciones son para el largo plazo, para ir a la raíz del problema y darle remedios de fondo. Ambas acciones, me parece, son parte de la caridad cristiana que implica una obligación de conciencia. Pero hay un problema serio que se presenta en las mentes que sólo ponen atención en la caridad de corto plazo.

Cuando todo el énfasis está en la noción de “asistir” puede tenerse un efecto colateral indeseable, pero probable, que es el fomento de la pobreza. Si la pobreza se ayuda, se asiste, se protege ella termina por ser ensalzada y promovida.

Y puede llegar a tal punto que esos pobres estén en posiciones de las que no les conviene moverse.

En otras palabras, el olvido de la idea de “solución” tiene el riesgo muy probable de fomentar eso que quiere evitar. No, no se trata de olvidarnos de la ayuda que aquí y ahora debemos dar a los pobres para situaciones extremas y urgentes.

Se trata de no olvidarnos de la noción de la “solución”, que es más prometedora, más de fondo, aunque requiera de más paciencia.

Usando aún otras palabras, lo urgente no debe ignorar lo importante, y si se ignora se tendrá un error serio, como el cometido por esa persona que escuché al enfocar toda su atención a la idea de “ayudar” olvidando la idea de “solucionar”.

Si todo lo que se hace es ayudar a alguien por ser pobre, ese alguien tendrá un incentivo poderoso por seguir siendo pobre. Insisto en mi punto. No se trata de dejar de ayudar aquí y ahora. Se trata de añadir a esa ayuda inmediata las soluciones de fondo.

Al que no tiene qué comer en este instante se le debe dar alimento, pero si a diario se le da, terminará por reclamar al cabo del tiempo su derecho a ese alimento. Pensar únicamente en la idea de ayuda a los pobres es un severo acto de miopía intelectual con malas consecuencias. Es vital considerar la idea de solucionar la pobreza, una idea que en el tiempo es más importante que la otra.

Post Scriptum

Un análisis de las ayudas contra la pobreza y que es clásico, está resumido en Los Pobres No Son Iguales.

La pobreza es el resultado de obstaculizar a la acción humana, como se explicaen Economías Frenadas: La Idea General.

Un caso concreto de pobreza intencional se explica en Querer Ser Pobre.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.




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