Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Valor Educativo
Eduardo García Gaspar
11 agosto 2003
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Contrario a lo que se suele hacer, déjeme empezar por el principio. Es decir, una breve introducción de mero sentido común y luego mencionar uno de los problemas mayores de la educación superior en México.

Empecemos por reconocer de entrada que las personas determinamos el valor de lo que compramos, de cualquier bien que adquirimos.

Es decir, el valor lo determina el comprador y por eso es necesariamente subjetivo. Un mismo bien vale diferente para personas distintas.

El mismo disco de Mozart con su sinfonía 40 tiene un valor muy distinto para las personas, tanto que unas lo compran y otras no. Lo mismo sucede con cualquier otro bien.

Es el comprador el que determina el valor que tiene el producto, o servicio. No es el vendedor el que decide el valor, sino el comprador.

Esta idea tiene serias repercusiones en los estudios profesionales que los jóvenes hacen, pues lo que ellos estudiaron va a ser valorado no por ellos mismos, sino por las personas que los pueden contratar.

Si alguien estudió cinco años Literatura Medieval Española, no importa que eso le haya costado gran esfuerzo, pues valdrá lo que los potenciales empleadores determinen.

Es obvio que, por tanto, el valor de diferentes especialidades profesionales tendrá diferentes valores en diferentes instituciones que puedan usarlos. Es probable que un graduado de Ingeniería Química tenga más valor para un laboratorio farmacéutico que un graduado en Ciencias Políticas.

Claro que esa situación puede revertirse si acaso el potencial empleador es una firma de encuestas públicas.

Hasta aquí, el asunto es sencillo. El valor de los recién graduados de estudios superiores es determinado por una serie de posibles contratadores de los servicios que esos jóvenes pueden brindar.

Resulta muy claro que los estudiantes deben incorporar en sus decisiones de estudio este factor de tan gran impacto futuro para ellos. Pero hay más.

Si usted, por ejemplo, tiene una dotación muy escasa de agua, de seguro dará a ella un uso muy cuidadoso, reservándola para las mayores prioridades como el saciar la sed.

Sin embargo, cuando usted tiene una ilimitada disponibilidad de agua es obvio que podrá dedicarla a usos que no son prioritarios, como el lavado de un carro. (Entre paréntesis, esto explica la razón por la que los brillantes valen más que el agua.)

El punto es sencillo. Dependiendo de la cantidad disponible de un bien, ese bien tendrá un precio.

Y ese precio es el que tiene el uso de menor prioridad que el usuario posee. Si sólo hay agua, el precio del agua será muy alto. Pero si hay agua a raudales, su precio será determinado por el uso menos prioritario al que se pueda dedicar.

No importa que sin agua no se pueda vivir, pues aún así, en caso de que exista agua suficiente para lavar carros, el agua costará muy poco.

Si llevamos eso al terreno de las carreras profesionales se verá claramente que la abundancia de cierto tipo de profesionistas dará a ellos un precio bajo. Por ejemplo, un amigo contaba el otro día sobre la enorme abundancia de personas graduadas de Mercadotecnia, lo que había reducido los sueldos de esa especialidad. La lección de esto es obvia.

La decisión de seleccionar una especialidad profesional debe examinar el valor que a ella dan otras personas, pero también integrar un estimado de la oferta de esa especialidad con anticipación de unos cuatro o cinco años.

No es una tarea sencilla y muestra que el futuro profesional debe ir bastante más allá de decidir basado sólo en estudiar “lo que le gusta”.

La cosa se complica si es que la impresión que tengo es cierta. Pienso que en general, los estudiantes mexicanos tienen una marcada preferencia por carreras alejadas de las matemáticas y las ciencias “duras”, lo que debe elevar el número de estudiantes de otro tipo de carreras reduciendo sus ingresos y su potencial de contratación (independientemente del estado de la economía).

En fin, lo que he querido enfatizar es en realidad un consejo a quienes están tomando decisiones de estudios profesionales.

Ellos deben incorporar en su decisión aspectos normales de negocios y que son los estimados de la demanda de eso que estudiarán. He visto a demasiados que no lo hacen y al graduarse sufren, sin quererlo, las consecuencias de una decisión ciega.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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