Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Veletas Democráticas
Eduardo García Gaspar
29 agosto 2003
Sección: Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


He escrito que la democracia es como el matrimonio. Antes de la boda, los novios se ven a sí mismos como lo máximo que puede existir.

Están profundamente enamorados y eso los ciega a los defectos mutuos. Cuando llega la vida real, de casados, puede llegar un momento de alta contrariedad por ver que la expectativa no se ha hecho realidad.

Quizá eso nos esté sucediendo en México.

Antes de tener a la democracia entre nosotros, la habíamos idealizado, creyendo que ella era la solución mágica de todos nuestros problemas. Pensamos que la democracia, a los pocos meses de instalada, daría resultados maravillosos para todos.

Peor aún, creíamos que la democracia llevaba a los puestos públicos a las más claras inteligencias y a las personas más brillantes posibles.

Bueno, pues ya ve usted que no es cierto nada de eso. La democracia no es la solución rápida de problemas sociales mayores y, menos aún, la elección de las personas más talentosas. La democracia tiene muchas virtudes, pero no tiene esas cualidades.

No va a solucionar los problemas ancestrales, no va a producir riqueza en el corto plazo y tampoco eleva al poder a los mejores elementos de la sociedad.

Le digo eso que ya estamos viendo en nuestra realidad diaria. La cuestión de la desilusión ante la democracia es un buen tema para una segunda opinión, para sentarse un rato tranquilo y dedicarle unos minutos a pensar en lo que puede ser nuestro futuro.

Por principio de cuentas, la desilusión democrática puede tornar al electorado mexicano en una veleta democrática que busque la solución mágica en cada votación, o sea, cada tres años y sobre todo cada seis.

La veleta electoral mexicana funcionaria de la siguiente manera.

Primero, se realiza una elección popular y resulta electo un presidente de un cierto partido.

Segundo, a la hora de la realidad, ese presidente no hace nada o no le dejan hacer nada.

Tercero, la expectativa democrática fracasa y en la siguiente elección el electorado elige como presidente a una persona de otro partido.

Se repite la historia, ese presidente no hace nada o no le dejan hacer nada. Vuelve a surgir la desilusión y el electorado elige como presidente a otra persona de otro partido.

Así nos la vamos llevando sin que el gobierno haga su trabajo. Los partidos se dan cuenta de que para retornar al poder, lo único que necesitan para regresar al poder es impedir que el presidente en turno realice sus proyectos.

Es una especie de círculo vicioso provocado por dos fuerzas. Una es la veleta electoral que va de un lado al otro eligiendo partidos diferentes porque el anterior no dio resultados inmediatos. La otra es la serie de obstáculos que los demás partidos colocan al que está en el poder porque saben que lo veleidoso del electorado los llevará al poder a la siguiente elección.

La consecuencia lógica de esa situación en la que los gobiernos no pueden realizar su función es el atraso de las condiciones legales, sociales y económicas del país. Olvídese del México que tiene posibilidad de crecer y de resolver los problemas de pobreza.

Iremos perdiendo oportunidades, inversiones y, en algún momento, el país será terreno fértil para el encumbramiento de fuerzas populistas y dictatoriales. No es un buen panorama.

Pero las cosas no necesariamente tienen que ir por ese camino, a pesar de que ahora caminamos por él. Para evitar ese círculo vicioso, lo primero que tenemos que hacer es entender lo que la democracia no es. Ella no es la solución mágica de corto plazo.

Para remediar nuestros problemas deberemos trabajar durante bastante tiempo y hacerlo con la mira puesta en el futuro. La democracia tampoco es un mecanismo que lleva al poder a los más inteligentes.

De hecho puede ser que los puestos públicos atraigan en alguna proporción a los menos trabajadores y menos productivos. Por eso, existe la división de poderes, para evitar que ellos hagan tonterías.

Al final, le digo, es una posibilidad real que el electorado mexicano se torne una fuerza veleidosa, voluble, caprichosa que demande acciones y logros imposibles a gobiernos incapaces y atorados por fricciones internas partidistas.

Tendremos una indicación de si el electorado mexicano es una veleta caprichosa el año próximo si es que se da una reacción muy desfavorable al PAN. En el mientras tanto, esperamos que los partidos reaccionen y comiencen a negociar las reformas necesarias.

Post Scriptum

Tiempo después, en otras columnas, me he referido a ese fenómeno de popularidad cambiante en Ciclo: Ilusión-Desencanto. Véase también Es un Don Juan, un Casanova.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Veletas Democráticas”
  1. Contrapeso » Pobreza y Política




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