Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Zapatos y Nacionalidad
Eduardo García Gaspar
22 octubre 2003
Sección: NACIONALISMO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay frases célebres, que todo el mundo repite, como la de “despacio que hay prisa” y la de “el tiempo es oro”.

A esa serie de frases quiere añadirse una que fue reportada haciendo referencia a la discusión sobre la apertura de la electricidad estatal mexicana.

El senador priísta Alejandro Gutiérrez pronunció inmortales palabras al decir que él propondrá “una apertura regulada al capital privado con mexicanidad”, con las que pasa a ocupar un sitio destacado en el olimpo de los políticos mexicanos que tienen la habilidad de explotar la ignorancia del ciudadano.

En palabras más llanas y entendibles, la propuesta de este insigne senador se basa en aceptar inversión extranjera hasta el 49 por ciento, es decir, con mayoría de capital mexicano. Eso es todo lo que “mexicanidad” significa para él.

Partiendo de esta diarrea literaria, sin embargo, podemos hacer un razonamiento muy sencillo que demuestre que existen buenas razones para permitir la inversión extranjera en el país, y no solamente permitir, sino fomentar.

Empecemos por el principio: México no es un país al que le sobran recursos; de hecho a ningún país le sobran, pero hay varios que tienen buena cantidad de recursos. México no es uno de ellos.

Somos un país medianamente desarrollado, aún con muchas carencias y problemas, que necesita progresar y elevar el estándar de vida de las personas que vivimos aquí.

Supongo que hasta aquí no haya problema alguno y todos estemos de acuerdo en eso: nos faltan recursos, como dinero, tecnología, maquinaria, capacitación y demás. El bajo nivel de ahorro interno ha sido considerado un problema mexicano durante decenas de años.

Aceptando eso, veamos la posibilidad de que alguien llegue y nos diga que quiere invertir en México, que va a poner una fábrica de lo que sea, porque él piensa que es un buen negocio hacerlo.

De no ser un buen negocio, no lo haría. Si alguien así llega al país, yo le abriría la puerta, le pondría un alfombra roja y le diría que abriera la empresa que quisiera en el sector que quisiera.

No es un préstamo el que me está ofreciendo, sino una inversión en la que él corre todo el riesgo y le deja al país beneficios de empleos, impuestos y demás derramas.

Hay dos posibles reacciones humanas ante esta situación. Una, ya la dije, es lo que yo haría, abrirle la puerta, darle un abrazo y facilitarle su trabajo de todas las maneras posibles.

La otra manera de recibirlo es verlo con temor, decirle que está bien, pero que en realidad no lo necesitamos, que nos bastamos nosotros solos y hacerle la vida complicada al inversionista. Se necesita ser un real tonto para no aceptar su propuesta.

Y ésa es la manera en la que usualmente tratamos a los inversionistas extranjeros, dándoles el tratamiento que podemos llamar tipo José Alfredo Jiménez, “con dinero y sin dinero sigo siendo el rey”. Todo porque no distinguimos entre ser mexicanos y tener inversiones mexicanas. Son dos cosas totalmente distintas.

Se puede tener a muchas empresas extranjeras en el país, que lo único que pasará es que seremos más ricos y por eso viviremos mejor. La nacionalidad mexicana no está en los zapatos de los jugadores de la selección nacional y tampoco está en la nacionalidad de las empresas.

Con los recursos que traigan los inversionistas, entonces México puede usar los pocos recursos que tiene en otras cosas. Es un juego de ganar-ganar para todos. Abriendo a la inversión extranjera todo lo que podamos y facilitándola, no estaremos “vendiendo” a nuestro país, sino que estaremos enriqueciéndolo con mejores condiciones de vida.

La opción que tenemos frente a nosotros no es la de “vender” o no a México a los intereses extranjeros, sino la de crecer o no crecer. México seguirá, con o sin inversión extranjera.

Si facilitamos las inversiones, de todo tipo, ese México será rico y desarrollado, pero si seguimos con la política económica de José Alfredo Jiménez, ese México será indigente y menesteroso.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Zapatos y Nacionalidad”
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