Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
4 Domingo de Cuaresma C (2004)
Textos de un Laico
19 marzo 2004
Sección: Sección: Asuntos, Y TEXTOS DE UN LAICO
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• Las lecturas de este domingo dejan un mensaje que está resumido en las primeras letras de la epístola a los corintios.Duda de Santo Tomás

Pablo (2Cor 5, 17-21) dice textualmente “El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo”.

Es una idea optimista, alegre, que inmersa en la Cuaresma nos da un mensaje que pone en perspectiva estos días. Serán días fuertes, amargos, en extremo dolorosos, los que vienen, pero al final están los tiempos de regocijo y júbilo.

• En el libro de Josué (Jos 5, 9.10-12) Dios nos habla de lo mismo. Lo que allí se narra es más fácil de entender cuando lo vemos a la luz del Nuevo Testamento.

Se dice allí que “Los israelitas acamparon… celebraron la Pascua… El día siguiente a la Pascua, comieron del fruto de la tierra, panes ázimos y granos de trigo tostados.

A partir de aquel día ya no volvieron a tener maná, y desde aquel año comieron los frutos que producía la tierra de Canaán.”

Es otra historia de cambio, de haberse terminado una época y comenzar una nueva. Las desesperanzas del vagar por el desierto han terminado y comienza algo nuevo, nuevo y bueno.

• Quizá no haya parábola más conocida que la del hijo pródigo, pero ella cobra una nueva luz si se le ve en la perspectiva de las dos lecturas anteriores. Veamos esa parábola como una obra en tres actos. En el primero acto, ese hijo vive como en el paraíso, en una situación que podemos imaginarnos como ideal, junto a su padre.

En el segundo acto, el hijo pide su herencia que el padre concede y se aleja de él, llevando una vida escandalosa que termina en la miseria añorando el retorno a ese paraíso donde está su padre. En el tercer acto, el hijo regresa y el padre declara un gran festejo en su casa, la que entera se alegra del retorno.

En esos tres actos podemos leer al final una idea igual, la nueva época, la del hijo que regresa, lo que se festeja con gran gozo. Igual que eso que san Pablo pone en palabras que hablan de la creatura nueva que es el hijo que regrasa, o que en el Antiguo Testamento se coloca como una nueva época. Es una idea maravillosa que da significado al misterio de la Cruz.

El vagar sin esperanza por el desierto, el padecer en tierras extrañas sin poder comer siquiera las bellotas de los cerdos, todos esos malos momentos pueden tener una gran recompensa final. Lo mismo que los terribles días que vienen en la pasión de Nuestro Señor.

Todo eso nos habla de tiempos duros y difíciles, tan ciertos como el final de haber llegado a Canaán, de haber regresado a la casa del padre y sobre todo, de la Resurrección, el más grande de todos los sucesos de todos los tiempos.

Desde luego, podemos proyectar esto a nuestras propias vidas y sin mucha dificultad pensar que nuestra existencia en la tierra no es muy diferente al exilio del hijo. Nuestra existencia en la tierra no está exenta de malos momentos, duros y serios, igual que esos cuarenta años por el desierto.

Pero estas lecturas nos hablan de lo que nos espera si escuchamos a Cristo y nos volvemos a Él, convirtiéndonos en esa nueva creatura de la que habla San Pablo.

Y es que hay una diferencia extraordinaria en la vida de dos personas iguales en todo, excepto en su creencia en Jesús. Quien no lo escucha, tendrá una vida en la que los momentos difíciles carecerán de razón y en la que los momentos felices serán momentáneos. Jamás verá eso que le espera al final de la vida terrenal.

Pero quien escucha a Jesucristo tendrá una existencia de esperanza, en la que ni los malos momentos ni los buenos ahogarán la visión del Cielo como recompensa final. Escuchar a Jesús es toda la diferencia. Es gracias a Él que podemos ser creaturas nuevas, que podemos regresar a la casa del padre después del exilio, que podemos llegar a la tierra prometida, que somos creaturas nuevas.

La decisión está en nosotros y en hacer lo que nos dice el salmo responsorial, “Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor”. Hagamos la prueba, pidamos a Dios que nos abra el corazón a Jesucristo. Nada más eso, ninguna otra cosa que eso, que nos abra nuestro entendimiento a su mensaje y veremos que sin duda Dios nos mostrará lo bueno que es.

La idea de Textos de un Laico nació en 2004: el intentar encontrar los comumes denominadores de las tres lecturas de la misa católica de cada domingo.

Del LAVALLE NACIONAL para uso del católico MEXICANO Compuesto por el Presbítero D. Julián G. Villaláin Edición Especial Herrero Hnos. Sucs. S.A. México, D.F. 1956

Devoción muy útil al acostarse.

Al acostarse escribe con el dedo pulgar en tu frente estas cuatro letras: J.N.R.J. diciendo entre tanto: Jesús Nazareno Rey de los Judíos, me preserve de mala muerte repentina.

El mismo Cristo dijo a San Edmundo que los que esto hiciesen no morirán en esa noche de muerte súbita. (Surius, Vida de San Edmundo. Devoción aprobada por la Santa Iglesia.).

Gregorio XIII (10 de abril de 1580) concede perpetuamente a los fieles un año de indulgencia por cada vez que al son de la campana en señal de elevación del Santísimo Sacramento, adoren al Divinísimo, en donde quiera que se hallen, hincados de rodillas; y dos años, si esto mismo se practica en la iglesia donde se hace la elevación. Asistiendo a la misa y diciendo al tiempo de alzar la siguiente jaculatoria: Sea alabado y dense gracias a cada instante y momento, al Santísimo y Divinísimo Sacramento; se ganan también 200 días de indulgencias, aplicables también a las almas del purgatorio (Pío VII, decreto de la S.C. de Indulgencias, 7 de diciembre de 1819).





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