Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
A Prueba de Tontos
Eduardo García Gaspar
5 octubre 2004
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue noticia importante la organización del evento de la Comisión Especial para la Reforma del Estado, dentro de la Cámara de Diputados.

Allí, la semana pasada, se habló de eso que preocupa a todos, el gobernar en lugar de pelear, del logro de acuerdos en vez de oponerse a todo por principio.

Es una buena noticia y lo es porque implica el reconocimiento del problema del gobierno mexicano en este parto democrático. El evento, como todo suceso de este tipo, estuvo lleno de ideas y propuestas.

No nos cuesta trabajo a los mexicanos el tener ideas, lo que se nos hace imposible es volverlos realidad, especialmente en los círculos gubernamentales.

Se propuso la reducción de legisladores, de ambos senadores y diputados y eso es bueno, muy bueno, pues aminora las probabilidades de desacuerdos. También está la idea de reelección de esos representantes, otra cosa que es loable para profesionalizar a esas personas.

También, se volvió a tratar lo de tener un régimen parlamentario o similar y que en pocas palabras significa replantear la posición del presidente de la república, lo que no está mal en sí mismo tan sólo pensando en las burlas tontas de las que ha sido objeto ese puesto durante años.

Habría, según esta proposición, un Jefe de Gobierno y un Jefe de Estado, siendo el primero de ellos una especie de cabeza del Legislativo. Todas estas cosas y más se hablaron con la idea doble de reconocer que tenemos un problema serio que es el de un gobierno que no gobierna, a lo que han llamado ‘ingobernabilidad’ y de encontrar medios que vuelvan a esa ‘ingobernabilidad’ en ‘gobernabilidad’.

No hay en esto nada malo, sino todo lo contrario y ello debe ser bienvenido bajo todos los conceptos… con, en mi opinión, una gran idea en potencia, la de reducir el número de diputados, quitando de encima los que representan a sus partidos y no a la ciudadanía.

Esa fue la buena noticia. La mala fue que en momentos simultáneos, hubo otra que relató esa reunión entre el jefe del gobierno del DF y el presidente… y que llegó a la amenaza del primero para incluso llegar a la resistencia ‘pacífica’ en caso de ser sujeto de un fallo desfavorable en su proceso.

El presidente señaló cuestiones que diferenciaban ese tema para hacerlo uno de naturaleza jurídica y no política. El otro insistió en el punto contrario, que ese asunto es político.

Y esto me lleva al punto central de esta segunda opinión, que no es la de una reforma de Estado. tanto como la de considerar a las personas que ocuparían posiciones en esa nueva estructura de gobierno, un tema que ya he mencionado antes.

Es la calidad de la clase política, de las personas que han elegido la carrera pública y que son prueba fehaciente de que ella tiende a atraer personas de escaso talento. La conducta de muchos diputados en el Informe Presidencial pasado ilustra muy bien mi punto.

Sí, podemos mejorar sin duda la estructura del Estado con medidas como las sugeridas y eso es una noticia estupenda. Sin embargo, al mismo tiempo, no estaría de más reconocer que tenemos otros problema serio, el de la calidad de los políticos y que es bastante reducida en el promedio general.

Que yo sepa, no se ha dado ese reconocimiento del problema, al menos de manera explícita y abierta, con toda la humilde sinceridad que es necesaria. ¿Qué hacer? Ya entrados en gastos, por ejemplo, no estaría mal examinar los requisitos para ser diputado.

Actualmente ellos establecen que para serlo se requiere, “Ser ciudadano mexicano, tener 21 años cumplidos, ser originario del Estado en el que se haga la elección o vecino de él… no estar en servicio activo en el Ejército Federal, ni Ministro de la Suprema Corte… no ser ministro de algún culto religioso…” más otras precisiones menores.

Quizá no sea mala idea incorporar a esto nociones positivas, como experiencias, conocimientos y demás. para evitar que el incapaz llegue porque en otras partes no lo aceptan. Está bien encontrar estructuras mejores, mecanismos de más calidad, procesos mejorados. Pero recordemos que todo eso será llenado con personas y que la variable humana no puede ser dejada de lado.

Todo esto me lleva a recordar el viejo concepto de los mecanismos “fool-proof”, que traducido literalmente significa que son a prueba de tontos. Porque eso es lo que son muchos de ellos.

&&&&&

La Constitución Mexicana señala los siguientes requisitos para ser diputado y senador.

Artículo 55 Para ser diputado se requieren los siguientes requisitos:

I.- Ser ciudadano mexicano, por nacimiento, en el ejercicio de sus derechos;

II.- Tener veintiún años cumplidos el día de la elección;

III.- Ser originario del Estado en que se haga la elección o vecino de ÂŽl con residencia efectiva de m‡s de seis meses anteriores a la fecha de ella. Para poder figurar en las listas de las circunscripciones electorales plurinominales como candidato a diputado, se requiere ser originario de alguna de las entidades federativas que comprenda la circunscripción en la que se realice la elección, o vecino de ella con residencia efectiva de m‡s de seis meses anteriores a la fecha en que la misma se celebre. La vecindad no se pierde por ausencia en el desempeño de cargos públicos de elección popular.

IV.- No estar en servicio activo en el Ejército Federal ni tener mando en la policía o gendarmería rural en el distrito donde se haga la elección, cuando menos noventa días antes de ella.

V.- No ser Secretario o Subsecretario de Estado, ni Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a menos que se separe definitivamente de sus funciones noventa días antes de la elección, en el caso de los primeros y dos años, en el caso de los Ministros; Los Gobernadores de los Estados no podrán ser electos en las entidades de sus respectivas jurisdicciones durante el período de su encargo, aun cuando se separen definitivamente de sus puestos. Los Secretarios de Gobierno de los Estados, los Magistrados y Jueces Federales o del Estado, no podrán ser electos en las entidades de sus respectivas jurisdicciones, si no se separan definitivamente de sus cargos noventa días antes de la elección.

VI.- No ser Ministro de algún culto religioso, y

VII.- No estar comprendido en alguna de las incapacidades que señala el artículo 59. Artículo 58 Para ser senador se requieren los mismos requisitos que para ser diputado, excepto el de la edad, que será de 25 años cumplidos el día de la elección.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras