Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Allí va la Derecha
Eduardo García Gaspar
26 mayo 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Con cierta frecuencia salen al aire comentarios acerca de la izquierda mexicana.

Cuando esos comentarios provienen de personas razonables, el común denominador de ellos es el reclamo a la modernización de la izquierda y a su unificación.

Lo que persiguen quienes así hablan, es criticar a los socialistas mexicanos por estar intelectualmente atrasados y por fácilmente fragmentarse en huestes pequeñas y sin poder. No tengo objeción contra esas observaciones.

De hecho, las comparto. Los socialistas mexicanos son famosos por su falta de unión, pues la más pequeña de las diferencias doctrinales entre ellos es capaz de enemistarlos por años. Peor aún, se comenta, su falta de modernización y actualización doctrinal, pues siguen creyendo en ideas como el valor-trabajo y la lucha de clases, como si la economía fuese una religión.

Y en política, también se ha comentado, que la izquierda mexicana se muestra atrasada, por ejemplo, con su adoración fanática del dictador cubano y su odio sectario a los países desarrollados, especialmente los EEUU.

Tenemos, en nuestro país, por tanto, una izquierda bastante mala según la opinión generalizada. Muy bien, ya lo sabíamos y no hay nada nuevo en todo esto que he dicho.

Sin embargo, de lo que poco o nada se habla es de la derecha mexicana. De ella no se dice que es buena ni que es mala, ni si está atrasada ni si está al día.

Y éste es mi punto en esta segunda opinión: quizá sea que no tenemos derecha en este país y eso es peor que tener una izquierda atrasada. Sin embargo, antes de seguir, debo decir que esos extremos de izquierda y derecha con escasamente útiles, pero que los uso porque son términos que todos conocemos con facilidad.

La izquierda incluye a todos los que tienen creencias políticas basadas en la intervención estatal en la vida de las personas, desde luego con diferentes gradaciones dependiendo de qué tanta intervención pida cada posición dentro de la izquierda.

Por su parte, la derecha está formada por quienes promueven la libertad personal y quieren limitar el papel del gobierno a la aplicación de leyes que respeten esa libertad, bajo un sistema democrático.

Muy bien, mi pregunta siguiente es la natural. ¿Dónde está la fuerza política que represente a la derecha liberal de la que hablé? Si usted me dice que el PAN es de derechas, la verdad no lo creo. Sus principios son una larga lista de ideas demasiado detalladas y que tienen contradicciones internas.

Tenemos al PT y al PRD como claras fuerzas de izquierda intensa, con tesis que piden una enorme intromisión del gobierno en la vida de los ciudadanos.

Pero el PAN, no pide lo contrario, se queda en un centro tibio y mediocre. Toda la impresión que queda es que las fuerzas políticas liberales en este país están localizadas en personas que no tienen una representación partidista.

Hay liberales en el PRI, en el PAN y en algún partido más, pero ellos están allí no por coherencia personal con los partidos a los que pertenecen, sino quizá por participar en política.

A pesar de que no hay un partido liberal, defensor de la libertad humana, tenemos un caso interesante en México. Los liberales tienen ideas tan fuertes y sólidas que incluso no teniendo representación de partido, se filtran en eventos de fondo. Fue una medida liberal sólida la apertura del país al libre comercio, deshaciéndose del socialismo proteccionista.

Fue liberal también la venta de paraestatales. Y, la medida más radicalmente liberal de todas fue la elección de un presidente de oposición para iniciar la conversión de México en una democracia liberal abierta. Mis conclusiones son ya muy claras.

Nuestra izquierda está atrasada y debe actualizarse.

No hay un partido liberal o de derechas en México.

Pero todo el ambiente de las ideas parece estar yendo hacia un sistema liberal, con libertades económicas, políticas y de expresión. Poco a poco, con algunos eventos clave, las ideas liberales se están imponiendo.

Y lo están haciendo a una velocidad muy lenta, demasiado despacio, que lo que es precisamente el problema mexicano, ejemplificado con la falta de reformas y su efecto en la falta de inversión y la pérdida de productividad.

Post Scriptum

Es fácil probar la naturaleza socialista del Partido del Trabajo en una de sus propuestas que dice literalmente lo siguiente,

“Se requiere de la intervención del Estado para coordinar las acciones del sector privado y público en torno a crear las condiciones productivas, financieras y macroeconómicas para el crecimiento sostenido, equitativo y soberano. El Estado debe jugar un papel importante en regular el mercado y la actividad económica para que ésta responda a la satisfacción de las necesidades de bienestar de las grandes mayorías.”

Aún más fácil es probar que el Partido de la Revolución Democrática es socialista, cuando dice textualmente en su declaración de principios, “El PRD se asume como un partido de izquierda.” (página 2).

En el caso del PAN, el documento del CEEE indica que “Para el PAN las acciones humanas en la economía deben ser sustituidas por la intervención Estatal, lo que rompe la congruencia interna del partido y lo ubica dentro del mismo marco intelectual de sus rivales políticos de mayor consideración. Esta incongruencia del documento del PAN puede ser debida a errores intelectuales o a falta de definición clara de su posición.”

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