Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aprendizaje e Innovación
Eduardo García Gaspar
2 agosto 2004
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hay muchas cosas escritas acerca del proceso de aceptación de ideas nuevas y el común de las historias de las invenciones indica un período de rechazo previo, lleno de tensión y amargura para el autor de la innovación.

Recuerdo el desarrollo de la radio FM, con su inventor pasándola muy mal.

Igualmente sucedió con el proceso de la esterilización en intervenciones quirúrgicas, la invención de máquinas de tejidos y muchas más cosas nuevas.

Recuerdo la historia de un periódico que había adquirido hace muchos años un equipo nuevo de proceso de textos, con el que los reporteros tuvieron problemas porque no podían escribir si no lo hacían en sus tradicionales Underwood o Remington.

Otro caso fue la implantación de procesos computacionales de primer mundo en una aseguradora, en la que muchos empleados se sintieron fuera de su rutina normal y llegaron a sabotear la nueva tecnología.

Por mi parte, me quedo con una idea, los cambios a adelantos son adorados después de cierto tiempo, pero odiados en sus inicios.

Y así distingo claramente esas dos etapas, la del rencor inicial y la de la devoción posterior. Las consecuencias de esa clasificación son claras.

Si usted es el iniciador de un cambio en la empresa donde trabaja, será normal que enfrente oposición gratuita en contra de su idea. No importa si se trata de un cambio en la publicidad o una modificación en el proceso de fabricación, toda la inercia de la tradición va a estar contra usted y su tonta idea.

Sin embargo, si usted gana, la idea se implanta y tiene resultado, todos olvidarán la etapa anterior, incluyendo a su autor, y se volverán partidarios entusiastas de una idea que ahora ven como obvia, algo que cualquiera podía haber imaginado.

El mérito de usted desaparecerá y habrá una tendencia de la gente a decir que la idea era de ella. Es normal. Así es la vida y eso no lo podremos cambiar. Habiendo yo vivido situaciones que en pequeña escala me mostraron en carne viva ese proceso de las innovaciones y los cambios, me voy a volver algo filosófico al respecto.

Si usted es el iniciador de la innovación, prepárese para soportar los más imbéciles argumentos en su contra, e incluso en ocasiones los argumentos más racionales. Manténgase firme y logre algo sencillo: probar su idea en pequeña escala, con una apuesta monetaria razonable.

Seguramente, para lograrlo, tendrá usted que ser un tanto maquiavélico dentro de la empresa: séalo sin dañar a nadie. Si su idea funciona en pequeña escala, usted habrá ganado la batalla en la mayoría de los casos y lo mejor, habrá aprendido algo valioso inclusive en caso de que la idea no funcione.

Porque al final, sin duda, los integrantes de una empresa tienen dos opciones. Una es la de quedarse haciendo las cosas como se hacían siempre, de acuerdo a la tradición heredada y que ha resultado exitosa hasta ese momento. La otra es la de intentar cosas nuevas justificando eso por dos motivos, el de que alguna de esas nuevas ideas puede funcionar y el de que los fracasos son lecciones que brindan aprendizaje a quienes forman la empresa.

Otra forma de ver eso es entender de una vez por todas que el aprendizaje humano no termina en las escuelas ni en las universidades, algo que no todos entienden.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Aprendizaje e Innovación”
  1. Ruben Deschamps Dijo:

    Hay otra cara de la moneda, o sera mi miopia a la innovacion de otro?… el caso es que hay algunos que los he visto terquear en cambios donde no hay nada atras… a esos los considero innovadores religiosos porque tratan de implantar cambios que solo llevan beneficio para el diosito (la empresa o el)… ni el consumidor, ni el empleado, ni el accionista es parte de su lista. Son cabezas sin capacidad para pensar en que todas las partes deben beneficiarse, directa o indirectamente. Para como estan las cosas en las empresas mexicanas no es posible que se piense que el beneficio (permanente y eterno) debe ir solo a un lado… a cual?… pues pa’ este!… tu diosito, que es de todos.





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