Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aunque Cerremos Los Ojos
Eduardo García Gaspar
18 marzo 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quien no puede y no quiere usar su razón para explicarse, tiene solamente una opción para mostrarse y esa iniciativa es el uso de la violencia.

Visto del otro lado, lo opuesto a la razón es la violencia.

Y si la razón es una parte intrínseca de la esencia humana, quien acude a la violencia renuncia a sus potenciales humanos para convertirse en un animal como cualquier otro, que sigue instintos.

A lo anterior, debe agregarse un elemento vital, la libertad humana. Quien tiene uso de razón debe ser libre por necesidad lógica, para poder usar su razón y aplicarla en sus decisiones. Una de las posibles decisiones del ser humano es renunciar al uso de la razón y, por ende, demostrarse con la violencia.

En palabras más sencillas, existe la violencia porque somos libres y la violencia fue seleccionada como una decisión por una o más personas. La violencia, desde luego, tiene mil manifestaciones, desde el robo con amenazas hasta la explosión de una bomba en un tren o en un avión.

Dentro de las varias posibilidades de violencia está lo que conocemos ahora como terrorismo, una enfermedad heredada de algunos elementos anarquistas que odiaban al gobierno y decidieron matar a gobernantes y figuras de poder… sin olvidar el terrorismo de estado, practicado por Hitler, Stalin, Castro, Pol Pot y muchos más.

De ese anarquismo, el siglo 20 fue testigo del nacimiento de su vástago, lo que ahora llamamos terrorismo y cuya característica es la misma: la violencia como instrumento sustitutivo de la razón y del pensar.

Los atentados del 11 de septiembre y los del 11 de marzo muestran sin duda alguna la existencia del terrorismo. Quien tenía duda alguna, la puede desechar.

Quien no había considerado o se había olvidado de los Tupamaros, de Sendero Luminoso, de las Brigadas Rojas, del Ku-Klux-Klan, de ETA, de ERI, de la liga Baader-Meinhof, puede recordar sus atentados y convencerse de que el terrorismo sigue vivo, peor aún, que ha crecido en su arrojo y atrevimiento.

La naturaleza de terrorismo lo coloca como un fenómeno diferente. No necesita un ejército numeroso, pues unas pocas decenas de personas son suficientes. No necesitan grandes gastos de ejército, pues unas pocas bombas logran sus metas.

Es oculto. Es informal. No opera con declaraciones de guerra, sino con ataques sorpresivos. Suele atacar a los indefensos.

Es un enemigo diferente para el que no puede haber un enfrentamiento tradicional.

Lo que quiero proponer en esta segunda opinión es eso, la existencia de algo que se llama terrorismo y que ha declarado la guerra a la civilización, a toda la civilización sin excepción, al renunciar a la esencia humana, que es el razonar, el pensar.

Es un grupo de personas que ha optado por la violencia como forma de vida… y más nos vale reconocerlo. Ignorar esta realidad no va a hacerla desaparecer.

Volverse pacifista tampoco la hará esfumarse. El terrorismo ha llegado, está operando y lo seguirá haciendo.

Pero también quiero ofrecer otro punto. Es posible echar la culpa del atentado de Madrid a la decisión del gobierno del PP de entrar como miembro activo de la coalición que invadió a Irak y concluir que de no haber tomado esa decisión esos terribles hechos no hubieran sucedido allí en Madrid.

Pero no puede por eso concluirse que no hubieran sucedido en otras partes, como ha sucedido antes.

Cerrar los ojos al terrorismo es actuar como el avestruz. Y mucho me temo que hay ideas que tienden a creer que si se les deja en paz a los terroristas ellos dejarán de realizar atentados, lo que es lo mismo que creer que si se deja en paz al león éste dejará de matar.

La esencia del terrorismo es el ataque y si dejan de hacerlo dejan de ser terroristas, ignorarlos es una política miope que no va a detener los atentados y permitirá el fortalecimiento de sus organizaciones.

Lo que me preocupa es la idea generalizada de que la guerra de Irak ha generado terrorismo cuando eso no es cierto.

El terrorismo ha existido desde antes, mucho antes, y proviene de mentes con decisiones distorsionadas y con ideas deformadas acerca de los medios con los que quiere mostrarse. Estamos, me parece obvio, en guerra con un enemigo como no ha habido otro en la historia de la civilización y debemos aceptarlo, aunque no nos guste, porque el enemigo no desaparecerá aun cuando nos pongamos una venda en los ojos.

Post Scriptum

Sea cual sea la posición personal que se tenga, una realidad que debe ser aceptada es que el terrorismo existe. La elección de Rodríguez Zapatero en España debió haber sido recibida por los terroristas, todos ellos, como una real victoria.

No importa la filiación política de las personas, ni sus opiniones sobre el terrorismo y la guerra de Irak, ese incentivo al terrorismo es una realidad y muy desafortunada consecuencia de los sucesos españoles.

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