Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Azúcar Amargo
Eduardo García Gaspar
18 junio 2004
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace unos días en el International Herald Tribune pareció un reportaje acerca de los ingenios en México, es decir, acerca de los productores de caña de azúcar y eso me dio la oportunidad que buscaba de poner un título de película a esta columna: azúcar amargo, una vil copia de “Arroz Amargo” , una película italiana, si no recuerdo mal, de los años 50.

Los elementos del reportaje, localizado en Zacatepec, Morelos, son interesantes.

Habla de procesos de producción que no han cambiado desde 1938, de una zona que se dedica a ese cultivo desde la llegada de los europeos, de una bancarrota doble desde 1990 y de ser propiedad del gobierno.

Es la forma de vida de unos 5 mil cortadores de caña en ese lugar. Y ese sitio que se antoja tan atrasado y viejo, está inmiscuido en una disputa internacional.

La situación, en breve, es la siguiente. Existe un impuesto mexicano del 20 por ciento a los refrescos fabricados con fructuosa de maíz, decretado en enero de 2002.

El impuesto fue una reacción de los gobernantes mexicanos a la falta de aceptación de azúcar mexicana por parte de EEUU que había sido desplazada por la más barata fructuosa. El efecto del impuesto ha sido el lógico. Ha detenido la importación de la más barata fructuosa para usar en México el más caro azúcar, con una natural recuperación de esa industria que emplea a unos 3 millones de mexicanos.

Neto, neto, la situación es clara por la parte mexicana, se quitará el impuesto a la fructuosa cuando EEUU acepte la entrada de azúcar mexicano y así se terminará la disputa que ha llegado a la OMC.

La siguiente ronda de conversaciones está programada para finales de este mes. La cuestión es realmente complicada y está bajo presión, ya que en 2008 de acuerdo con el TLCAN, todos los endulzantes serán sujetos de libre comercio absoluto entre los países.

Pongámoslo así: un grupo de personas y organizaciones de diversas nacionalidades está tratando de deshacer un nudo gordiano. No va a ser sencillo.

El nudo fue hecho por las políticas proteccionistas de los países involucrados, que se metieron a donde no debían y distorsionaron los precios de un sinfín de productos. Todo con la idea de que era bueno proteger a sus industrias nacionales.

Y con esa idea crearon una situación artificial: hay muchas personas cuyos ingresos dependen de que los gobiernos sigan distorsionando los precios.

El reportaje señala que hay 155 mil cultivadores de caña, agrupados en dos asociaciones ligadas al PRI. Dejar de estar metido en el asunto representa para el gobierno la posibilidad de protestas y marchas.

En pocas palabras, queriendo hacer algo bueno, los gobiernos terminan con otro caso de terribles efectos no intencionales.

Sabemos que es mejor el libre comercio que el proteccionismo y que la situación ideal en el mundo es la de fronteras abiertas, de manera que cada persona pueda comprar lo que quiera sin importar el lugar de origen de los bienes comprados.

Porque después de todo, el comercio internacional libre no se hace entre naciones, sino entre personas. México no le compra a Canadá, sino que un mexicano le compra a un canadiense, lo que es muy diferente.

Con eso es mente, la tarea siguiente es gigantesca, pues se trata de desmantelar el cúmulo de distorsiones gubernamentales que impiden esa libre circulación de mercancías, con un problema esencial: las distorsiones creadas por los gobiernos han generado grupos de personas cuya forma de vida depende de esa intervención gubernamental.

Obviamente, esos grupos protestarán y lucharán contra lo que consideran que lastima sus bolsillos, aunque no les asista la razón.

El azúcar en México es un buen ejemplo de ese desastre gubernamental que creó una industria artificial, que no hubiera existido como tal en un mercado libre y que por eso desperdicia recursos y ofrece bienes a precios demasiado altos, que lastiman a millones de mexicanos.

Recurro a Bastiat y su famosa distinción entre lo que se ve y lo que no se ve. En México, vemos a una industria mantenida artificialmente, que conserva sus empleos, pero no vemos que esa industria requiere recursos que ella no genera, que no se ha modernizado y que vende a precios demasiado altos, que lastiman el bienestar del resto de los mexicanos.

El reto es cómo desmantelar esa maraña de enredos gubernamentales que amargan la vida de todos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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