Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Big Mother
Eduardo García Gaspar
14 julio 2004
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando el honorable boxeador, miembro del Partido Verde y parte del congreso, Jorge Kahwagi entró a participar en Big Brother, lo primero que pensé es que eso era una buena idea para el resto de los congresistas, en especial los que ganan sus puestos por curiosidades legales como la de ser representantes de partidos.

Todos ellos deberían salir del congreso e irse de vacaciones, incluso pagadas, con tal de que no intervinieran en política.

La idea era ver un programa nuevo, pero ya no con el nombre Big Brother, sino Big Mother y poner dentro de una casa a todos los congresistas como Kahwagi. Todo con esa intención, la de evitar que ellos interfirieran con la política mexicana.

La cosa puede verse a nivel de chiste, pero la realidad es que el congreso mexicano tiene sus enormes defectos estructurales y de diseño. Son dos esos defectos: uno de cantidad y otro de calidad de sus miembros.

• En cuando a la cantidad, nuestro congreso está mal diseñado por la siguiente razón. El 40 por ciento de los diputados no representan a los ciudadanos, sino a sus partidos. Son esos 200 diputados de un total de 500 que nada tienen que hacer dentro de esa cámara, sino poner dificultades a los acuerdos y votar como se los indica su partido.

Los senadores tienen al 50 por ciento como representantes de partido, 64 de 128, que están en las mismas condiciones de representar a sus partidos y no a la ciudadanía.

En realidad, por tanto, los partidos políticos y sus miembros tienen un peso político mayor al de los 100 millones de mexicanos. Supongamos que existe un millón de personas afiliadas a los partidos políticos. Si esto es cierto, ellos suponen un peso similar al de 100 millones.

Tienen cien veces más representantes que los particulares.

• En cuanto a la calidad, la ley tiene también un defecto en su diseño. Literalmente cualquiera puede ser miembro del congreso, cualquiera.

La prueba más visible es Kahwagi, aunque hay más, muchos más que ilustran un caso notable: el efecto de una ley que no marca requisitos para ser congresista obtiene eso, a un cualquiera en ese puesto. Sí, según la constitución mexicana, para ser congresista todo lo que se necesita es una edad mínima y estar vivo.

La combinación de ambos defectos es la normal. Sorprendente sería encontrar en el congreso un estándar de personas distinguidas y pensantes, preocupadas por hacer bien su trabajo.

La ley cosechó lo que sembró, un estándar que da pena y, lo peor, causa daño al país. Es por esta sencilla razón que en lo personal me niego a aceptar las críticas que unifican todas las culpas de este gobierno en la presidencia.

El presidente no es muy capaz y tiene un serio problema en casa, o mejor dicho en Los Pinos, pero aunque lo fuera, con un congreso así, el gobierno actual estaba condenado a no atender lo que debe atenderse.

Desde luego, la simplista opinión de que la presidencia tiene la culpa de todo se debe al presidencialismo heredado de tiempos idos que mantiene la idea de que el presidente es el único responsable de todo.

En esta segunda opinión, por tanto, le ofrezco a usted una postura un poco más complicada. Cierto, la presidencia no se siente como habilidosa, pero el congreso lo es aún menos gracias a esa estructura que la ley máxima le crea con serios defectos de cantidad y de calidad.

De aquí que resulte interesante tomar un tema para plática de café, especulando sobre qué estaría pasando en México si el congreso fuera formado por gente de calidad aceptable y menos numerosa, pero con Fox como presidente.

Y lo contrario, qué hubiera pasado con un presidente más capaz, sin una primera dama de ese tipo, y un congreso igual de malo que el que tenemos.

Me parece que la mayoría de las opiniones que se verterían en estas especulaciones culparían a Fox de los decepcionantes resultados del actual gobierno, debido a esa tendencia a pensar en términos presidencialistas.

Por mi parte, no estaría tan seguro, porque al final, el congreso es muy importante, puede detener al presidente y, como lo demuestra Kahwagi con hartas luces, su estándar es excepcionalmente bajo, mucho más que el de la presidencia, en promedio.

Post Scriptum

La Constitución Mexicana establece en el Artículo 55 que

“para ser diputado se requieren los siguientes requisitos:

I.- Ser ciudadano mexicano, por nacimiento, en el ejercicio de sus derechos;

II.- Tener veintiún años cumplidos el día de la elección;

III.- Ser originario del Estado en que se haga la elección o vecino de él con residencia efectiva de más de seis meses anteriores a la fecha de ella.”

Y para ser senador el Artículo 58 dice:

“Para ser senador se requieren los mismos requisitos que para ser diputado, excepto el de la edad, que será de 25 años cumplidos el día de la elección.”

Nada más.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras