Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Buenas Intenciones, Malas Sugerencias
Leonardo Girondella Mora
23 agosto 2004
Sección: RELIGION, Sección: Análisis
Catalogado en:


Objetivo y justificación del análisis presentado

El presente estudio tiene como propósito analizar el documento titulado Principios éticos y prácticas liberadoras de las religiones.

La justificación del análisis presentado es explicar, usando como base ese documento, la base intelectual de un segmento de personas en América Latina y cómo esa base intelectual es contraria a los objetivos que persigue.

Las intenciones de esas personas, sin duda alguna, son excelentes y merecedoras del más grande encomio al poner su atención en el grave problema de la pobreza; sin embargo, las acciones sugeridas por ellas, desafortunadamente, producirán un agravamiento de la situación que pretenden reformar.

La causa de esta contradicción entre intenciones y resultados emana de un análisis descaminado de la realidad y de desarreglos en los niveles de ese análisis.

El objetivo de este estudio es asistir siquiera de pequeña manera a la mejor dilucidación de esa contradicción entre intenciones positivas y acciones contraproducentes, Quizá los autores del texto analizado puedan aprovecharse del análisis aquí presentado.

No es finalidad de este estudio generar confrontaciones, sino alumbrar reflexiones posibles que cosechen soluciones aptas a problemas serios que afectan la dignidad de muchas personas.

El plan del presente análisis sigue una estructura acoplada al orden de presentación de ideas que hace en texto en estudio.

En la primera parte se examina la fuente del documento, es decir, sus orígenes y autores. En la segunda parte de este análisis se examina la introducción del documento en cuestión, para en las dos partes siguientes analizar lo medular de ese documento y en la quinta parte hacer un resumen y sacar conclusiones.

Primera parte: la fuente del documento

El documento posee dos fuentes: la de su reporte en la página de ADITAL que es del 20 de julio de 2004 y la de su redacción, colocada al final del documento, que es el 12 de julio del mismo mes y año.

Se trata, por tanto de un documento reciente y dadas esas fechas y el lugar de emisión (Barcelona, España), posiblemente realizado durante el Forum Universal de las Culturas en ese lugar.

El sitio mismo de ADITAL en la sección de Quiénes Somos dice que

“La Agencia de Información FrayTito para América Latina (ADITAL) es una iniciativa de personas y grupos vinculados a la Iglesia Católica de Brasil que tienen, como eje de su acción, la práctica liberadora de los movimientos populares y de centros de derechos humanos; de todos los que, a partir de su reflexión y práctica, buscan construir una sociedad basada en el bien común.”

Es posible asegurar, por tanto, quese trata de un documento en apoyo a las tesis de la teología de la liberación dado el elemento de la frase “práctica liberadora” del párrafo anterior y que también está contenido en el título mismo del documento.

La ratificación de esta posición del documento se confirma con el párrafo siguiente, repetido íntegramente abajo, en el que se hace una crítica del “sistema neoliberal” y se destaca la idea de “una nueva y original experiencia eclesial que el Espíritu de la Vida hizo brotar aquí en América Latina y que cree que el Reino de Dios comienza a realizarse en el interior de la historia.”

En ese párrafo, se afirma que

“Cuando se muestra, cada vez mas [sic] evidente, la fragilidad y virtualidad del sistema neoliberal, descubrimos la posibilidad de un mundo diferente. Mundo que ya está siendo construido, a partir de miles de iniciativas en el campo y en las periferias urbanas, en las áreas de educación y de salud, en la creación de empleos y renta, en las universidades y en algunos sectores empresariales, en las minorías étnicas y sexuales, en los pueblos indígenas… Busca revelar a la opinión pública la dignidad plasmada a lo largo de los siglos en las almas de los indios, la resistencia de los trabajadores y campesinos, la lucha decidida de las mujeres. ADITAL quiere exponer con mas [sic] visibilidad la fe y la acción de los cristianos que afirman una nueva y original experiencia eclesial que el Espíritu de la Vida hizo brotar aquí en América Latina y que cree que el Reino de Dios comienza a realizarse en el interior de la historia.”

Al final del documento se hace una referencia a su origen: “Declaración del Simposio sobre Teología Intercultural e Interreligiosa de la Liberación, celebrado dentro del Parlamento de las Religiones del Mundo, los días 11 y 12 de julio de 2004 en Barcelona, dirigido por Juan José Tamayo y Raúl Fornet-Betancourt. Barcelona, 12 Julio de 2004.”

Este texto revalida lo asegurado antes: el documento debe ser adscrito dentro del movimiento de la teología de la liberación sin duda alguna.

Llama la atención, sin embargo, que si bien es inequívoca la ideología dentro de la que puede ser adscrito el documento, no existe referencia alguna a las religiones y personas que lo firman, pues sólo hay mención de dos de ellas.

Pudo haber sido una reunión multitudinaria o una de mínima asistencia sin que haya manera de conocer la realidad, excepto por la posibilidad de especular con cierta lógica que de haber sido una reunión numerosa y con altos dignatarios como asistentes, eso hubiera sido mencionado en el documento.

Segunda parte: la introducción del documento

Claramente, el documento está dividido en tres partes, una introducción, la enumeración de principios y una lista de acciones liberadoras. Cada una de esas partes es sujeta a un análisis separado.

En esta sección se estudia la introducción. La introducción del documento señala textualmente lo siguiente.

Las teologías de la liberación y las teologías del diálogo interreligioso, que intentan responder al doble desafío del gran número de pobres y del gran número de religiones en el mundo, han caminado en paralelo, sin apenas dialogo. Durante los últimos años se ha iniciado una etapa de fecunda colaboración entre ellas, centrada en el sufrimiento humano y medioambiental como lugar epistemológico, comprometidas con la liberación de las distintas opresiones por razones de género, etnia, religión, clase social, y en sintonía con el pensamiento crítico, los movimientos sociales y las organizaciones de resistencia global.

Los elementos de ese párrafo son claros. Mencionan la frase de “teología de la liberación” y “liberación de las distintas opresiones.” Sostienen que les preocupan dos situaciones, el número de pobres y el número de religiones, ambos excesivos y que pretenden reunir enfocándose a la solución del sufrimiento humano y del medio ambiente, mediante la liberación de opresiones que sufren diversos segmentos.

En esto pretenden estar coordinados con nociones en extremo vagas, como “el pensamiento crítico, los movimientos sociales y las organizaciones de resistencia global”, que son imposibles de determinar. Podrían ser los movimientos contra el terrorismo o los movimientos contra la globalización, sin poder establecer qué con precisión.

Continúa la introducción afirmando que

El encuentro entre ambas tendencias está dando lugar a una teología interreligiosa e intercultural de la liberación que no se hace desde la centralidad de una sola religión o cultura, sino desde el pluralismo cultural y religioso. En la elaboración de esta teología intervienen las distintas tradiciones religiosas y espirituales de nuestro tiempo en igualdad de condiciones, con la colaboración de las disciplinas que se ocupan del estudio de las religiones.

Este párrafo ayuda a determinar que la base del documento es enteramente teológica, sin enfoques adicionales, a pesar de que tratan aspectos científicos y técnicos, como los económicos y de medio ambiente. Se trata por tanto de una visión unidimensional en la que predomina el aspecto teológico y posiblemente moral exclusivamente.

Adicionalmente, el párrafo enfatiza que se adopta un punto de vista multi-cultural y multi-religioso, algo que es muy notable, pues en esa diversidad no parece incluirse la multi-disciplinariedad, un serio error con graves consecuencias potenciales.

Al final, en esa introducción se dice que

Esta teología ha de llevar a cabo una crítica de las perversiones en que desembocan con frecuencia las religiones: fanatismo, fundamentalismo, sexismo, intolerancia, alianzas con el poder, falta de democracia interna, ausencia de libertad, trasgresión de los derechos humanos, etc. Debe proponer, a su vez, una ética liberadora, presente en la mayoría de las tradiciones religiosas y espirituales de la humanidad, que podemos resumir en los siguientes principios.

Se confirma lo dicho anteriormente: el enfoque del documento es enteramente teológico y únicamente se usa esa perspectiva para estudiar o tratar problemas que pueden ser notablemente enriquecidos con lo mismo que predica el documento que sería el de un análisis ayudado con otras ciencias.

Obviamente, este párrafo hace mención exclusiva de las consecuencias negativas que han tenido interpretaciones de las religiones, cuando ellas han ocasionado efectos como intolerancia, fundamentalismo y el resto de los mencionados.

Resulta curioso que, siendo un documento de origen y base religiosos, no haya mención de las consecuencias positivas que haya tenido la religión en la vida humana.

Hasta aquí, es posible concluir que se trata de un texto cuyos autores ubican claramente dentro del pensamiento de la teología de la liberación, con lo que dan un rumbo exclusivamente teológico a una diversidad de asuntos de diversa índole, como la pobreza, la crítica a la economía de libre iniciativa, los efectos negativos de algunas religiones y se comete un error grave el de no contar con una orientación de multi-disciplinariedad, lo que a todas luces es aconsejable en estos menesteres.

Tercera parte: los principios

Sobre la base proveída por la introducción, el texto analizado enumera una serie de principios que son estudiados en esta parte.

Estos principios son un resumen de lo que el documento plantea como la esencia de una “ética liberadora” que se afirma es encontrada en la mayor parte de las ideas religiosas y espirituales de las civilizaciones.

Esos principios son los siguientes, que esta parte del texto enumera sin exponer detalles de su significado. El primero de los principios hace referencia a un mundo actual de opresión.

1. Ética de la liberación, en un mundo dominado por múltiples y crecientes opresiones: ¡Libera al pobre, al oprimido!

Se confirma el enfoque de la liberación enfocada a los pobres y oprimidos. Ante la carencia de explicaciones mayores resulta difícil analizar el significado; sin embargo, reuniendo las piezas anteriores a ésta, puede concluirse que se trata seguramente de un documento de total apoyo a la teología de la liberación.

El segundo de los principios presenta una dualidad de niveles al mezclar el nivel de estructuras con el nivel de acción personal.

2. Ética de la justicia en un mundo estructuralmente injusto: ¡Actúa con justicia en las relaciones con tus semejantes y trabaja en la construcción de un orden internacional justo!

Hay dos elementos en esta aseveración. Uno de ellos es la afirmación de una estructura injusta, lo que sea que ello signifique, pero muy posiblemente referido a estructuras económicas; y el otro es el reclamo de actuar con justicia en lo personal.

Es decir, se comete el error de manejar dos niveles diferentes, el de la estructura y el de la acción personal que se mezclan sin distinción.

El tema ha sido tratado en otras partes, señalando la importancia de distinguir entre la creación de estructuras “justas” y acciones humanas justas; si la estructura es justa, ello significaría perfección, una meta inalcanzable en este mundo y, peor aún, podría significar la renuncia a la responsabilidad personal de actuar con justicia.

Resulta así mucho más prometedor actuar sobre una premisa diferente, la de presuponer que la real justicia está en la acción humana, con responsabilidad personal ineludible, incluso a pesar de la existencia de situaciones imperfectas.

3. Ética de la gratuidad, en un mundo donde impera el cálculo, el interés, el beneficio, el negocio: ¡Sé generoso! Todo lo que tienes lo has recibido gratis. No hagas negocio con lo gratuito.

Existe más riqueza de significado en esta parte. Por un lado, se asevera que existe una mentalidad imperante de cálculo empresarial bajo el supuesto de que ella es negativa; no se razona ni demuestra que esa mentalidad impera ni que es negativa.

Más aún, se afirma que lo propio ha sido recibido sin esfuerzo, una frase que niega la realidad diaria y por eso es falsa.

Este principio, en su fondo, implica la desvalorización del ser humano esforzado que obtiene logros por sí mismo muy lejos de ser gratuitos; la parábola de los talentos menciona la recepción de talentos, pero también el fruto logrado con ellos, algo que Dios premia notablemente.

En adición, debe mencionarse que el ejercicio de hacer cálculos es una variante de la responsabilidad personal al significar prudencia en el actuar previendo las consecuencias del actuar propio.

4. Ética de la compasión, en un mundo marcado por el dolor y el sufrimiento de las víctimas: ¡Tren [sic] entrañas de misericordia! Con los que sufren. Colabora a aliviar su sufrimiento.

Esto es un llamado o reclamo a la acción personal basada en sentimientos altruistas y es loable. La caridad es parte de la naturaleza humana bien entendida y deben hacerse llamados a ella. Este principio es admirable y coloca todo su énfasis en la acción humana como centro de la justicia.

5. Ética de la alteridad, de la acogida y de la hospitalidad para con los extranjeros, los refugiados, los sin-papeles, en un mundo que excluye a los de fuera: ¡Reconoce, respeta y acoge al otro como otro, como diferente, no como clon tuyo. La diferencia te enriquece.

Es otro llamado a la conducta moral propia y por eso en extremo valiosa. Su punto focal, como en el apartado anterior, es la apelación a la conducta humana generosa, que considera las necesidades ajenas.

Es un principio igualmente admirable que favorece una visión global del mundo, sin distinciones artificiales y basada en el ser humano.

6. Ética de la solidaridad, en un mundo donde impera la endogamia en todos los campos de la vida y de las agrupaciones humanas: etnia, clase, familia, etc: ¡Sé ciudadano del mundo! ¡Trabaja por un mundo donde quepamos todos y todas!

Otro llamado a una buena conducta personal, moralmente correcta, que enfatiza literalmente las bondades de la globalización y los tratos de igual a igual entre los seres humanos.

7. Ética comunitaria fraterno-sororal, en un mundo patriarcal, donde predomina la discriminación de género, la violencia de género, la división sexual del trabajo, la exclusión social de género, la marginación religiosa de género: ¡Colabora en la construcción de una comunidad de hombres y mujeres iguales, no clónicos!

Todo el énfasis de este número se dedica a las diferencias injustas de trato debidas al sexo de la persona y que se refieren a campos como el trabajo y la religión. Su esencia debe ser vista como adecuada pues no hay diferencias de dignidad entre personas de sexo diferente.

8. Ética de la paz, inseparable de la justicia, en un mundo de violencia estructural causada por la injusticia del sistema: ¡Si quieres la paz, trabaja por la paz y la justicia a través de la no-violencia activa!

Este número de la lista de principios contiene ideas vagas, Por ejemplo, presupone la existencia de una estructura violenta en su naturaleza, pero no específica razones ni síntomas. La frase “no-violencia activa” es igualmente difícil de calificar por su vaguedad. Sin embargo, el llamado a la paz es admirable también.

9. Ética de la vida, de todas las vidas, la de los seres humanos y la de la naturaleza, que tiene el mismo derecho a la vida que el ser humano; de la vida de los pobres y oprimidos, que se ve constantemente amenazada: ¡Defiende la vida de todo ser viviente. Vive y ayuda a vivir!

La construcción de esta aseveración posiblemente signifique una defensa de los no nacidos, es decir, un ataque a los movimientos en pro del aborto. Se repite la idea de pobres y oprimidos, lo que hace suponer que es uno de los ejes centrales del documento y confirma el ser un texto inequívoco con inspiración de la teología de la liberación.

10. Ética de la incompatibilidad entre Dios y el dinero, en un mundo donde se compagina fácilmente la fe en Dios y la adoración a los ídolos, entre ellos al del mercado: ¡Comparte los bienes! Tu acumulación genera el empobrecimiento de quienes viven a tu alrededor.

Es un principio complejo con varias aseveraciones de muchos tipos. La afirmación de incompatibilidad entre Dios y el dinero no tiene fundamento bíblico y cuando mucho podría argumentarse independencia entre ambos.

Considera, por otro lado, al “mercado” como un ídolo, lo que tampoco es sustentado y contradice las concepciones del mercado como una obra humana y por eso digna de respeto.

Otro elemento es la afirmación de que la acumulación propia es causa del empobrecimiento ajeno, lo que presupone la hipótesis de un juego de suma cero en economía, lo que a todas luces es falso (si lo fuera, no hubiera más recursos que los existentes en el momento de la aparición del primer hombre).

Cuarta parte: las prácticas liberadoras

Esta sección del documento inicia estableciendo tres creencias que luego dan pie a una serie de acciones recomendadas.

La primera de ellas afirma que

Conscientes de que un diálogo interreligioso de espaldas, en la práctica, al sufrimiento de las personas y los pueblos del mundo, especialmente el sufrimiento global derivado de estructuras humanas injustas, sería un diálogo que perdería su razón de ser.

La idea se repite y con ello se confirma. La gran preocupación de los redactores del texto es la creencia suya en la existencia de “estructuras injustas” que causan sufrimiento en las personas de muchas partes del mundo. Sin duda, el texto está mezclando indebidamente los dos niveles sin distinción alguna, el de la acción personal y el de las estructuras.

La segunda de esas creencias afirma que

Conscientes de que nuestro mundo real está dominado por una globalización insolidaria al servicio de los dueños de los mercados en el contexto de uno de los mayores imperios de la historia de la humanidad que controla violentamente las estructuras económicas, sociales, culturales, políticas y los medios de comunicación.

La creencia sostenida por los redactores del documento muestra que ellos sostienen una posición contraria al libre comercio, a los mercados y a la existencia de una entidad nebulosa que es denominada “uno de los mayores imperios de la historia” y que puede ser referida, dado el contexto de documento, a los EUU; aunque también podría referirse a organizaciones internacionales de otro tipo.

Es una posición contradictoria, pues si bien sus autores son defensores de libertades humanas ellos presentan incongruencias fundamentales al negar la libertad económica; están a favor de la universalidad humana pero no a favor de la universalidad económica.

Puede concluirse una de dos cosas; puede ser que los autores posean una actitud dogmática con respecto a su reprobación de la economía de mercado, en cuyo caso poco puede hacerse para corregirla; o bien, puede ser que ejercitando su vocación al diálogo, los autores admitan la contribución plural de expertos que enriquezcan su enfoque.

Y la tercera de las creencias que darán origen a las “prácticas liberadoras”, dice que

Conscientes de que sería una traición a la vida, a la historia y a nuestras religiones no asumir en este parlamento un compromiso público a favor de la paz y la justicia. Proponemos, desde nuestro Simposium, las siguientes prácticas liberadoras: Esta creencia es un elemento de urgencia a la acción sostenida en la convicción de que existe un drama actual, el de la pobreza, y que debe ser atendido.

A continuación, el texto analizado enumera cinco acciones sugeridas por los autores. Las prácticas liberadoras que el documento solicita son las siguientes, que son examinada a continuación.

1.- Consideramos fundamental y prioritaria la exigencia de una democratización de los organismos mundiales multilaterales, especialmente de las Naciones Unidas, a todos sus niveles, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Si esto no es posible con la rapidez que exigen los graves problemas mundiales existentes, habría que pensar en la creación de otros organismo diferentes de los existentes y realmente democráticos.

Es un llamado a que en las organizaciones mundiales existentes en la actualidad participen más personas o al menos influyan más grupos en ellas. Fuera de eso esta “práctica” carece de significado.

No indica en sí misma razones, ni direcciones, ni resultados buscados. La posición del texto analizado muestra en este sentido la posibilidad de otra democratización, la de ellos mismos, con la intervención muy aconsejable de acciones multi-disciplinarias que hagan aportaciones extras a su punto de vista.

2.- Las diferentes religiones a las que pertenecemos tienen la obligación ética y religiosa de democratizar sus estructuras de funcionamiento interno. De lo contrario no tendrán autoridad moral para exigir democratización a la sociedad. Ninguna teología ni sistema religioso debe justificar que unas personas actúen en nombre de otras suplantando la libre voluntad de nadie en nombre de ningún principio religioso o ético.

Un terreno terriblemente resbaloso y tratado con superficialidad es éste que trata la “práctica” segunda. Se solicita que las religiones, debemos entender las estructuras organizacionales de las iglesias, se democraticen al igual que el punto anterior que solicita lo mismo pero para los organismos internacionales.

Sin embargo, aquí se especifica una razón de esa democratización, la complicada idea de que ningún “sistema religioso debe justificar que unas personas actúen en nombre de otras suplantando la libre voluntad de nadie en nombre de ningún principio religioso o ético.”

La aseveración, en el fondo real y como consecuencia práctica, llevaría a las religiones a ser un producto de las creencias personales de la mayoría y no lo que han sido hasta ahora, unas creencias firmes y sólidas a las que las personas deben adherirse por convicción propia.

Esta segunda “práctica” implica como derivación, por tanto, el replanteamiento de las religiones en su misma esencia; de ser ellas una serie de creencias a las que las personas se unen, las religiones pasarían a ser una serie de creencias sujetas a la voluntad de la mayoría en un momento dado.

Los alcances de esto son tan extremos que alterarían los más esenciales de los sustentos religiosos al cambiar el eje esencial de ellos: la fuente de las creencias ya no sería Dios, sino los hombres mismos y no todos, sino la mayoría.

3.- Creemos que este Parlamento de las Religiones y otros movimientos mundiales interreligiosos deben establecer una estrecha relación con el Foro Social Mundial de Puerto Alegre y con otros foros alternativos al actual sistema neoliberal con el fin de construir otro mundo mejor y posible.

Esta práctica liberadora es en extremo útil para conocer la esencia del texto. Se trata de un documento que es ya en extremo sencillo ubicar y catalogar: proviene de partidarios de la teología de la liberación, los que tradicionalmente se han opuesto a sistemas liberales y utilizan razonamientos exclusivamente teológicos para sostener creencias en otros campos.

Es decir, tornan en asuntos exclusivamente morales y teológicos a cuestiones que son científicas o técnicas.

4.- Ante la creciente militarización que genera continuas guerras, exigimos una apuesta decidida por la paz, inseparable de la justicia, a través del diálogo interreligioso, la negociación política y la no violencia activa para hacer posible un mundo sin guerras ni terrorismos de ningún signo.

Una extraordinaria y valiosa aseveración, digna de apoyo y de respeto; que descuida un elemento valioso considerado por muchos como causa de paz, el comercio internacional. Por otro lado, esta parte del texto puede ser criticada en cuanto a su falta de material que trata la posibilidad de agresión por una de las partes.

5.- El patriarcado es otro obstáculo fundamental en el camino de la paz y la justicia. Sin la plena igualdad de hombres y mujeres no es posible construir una sociedad intercultural, interreligiosa y justa. Por ello, las religiones deben luchar activamente para eliminar el patriarcado dentro y fuera de ellas mismas.

Otra mención acerca de la igualdad de hombres y mujeres.

Quinta parte: resumen y conclusiones

Se trata de un documento que proviene de la serie de creencias que son conocidas genéricamente como teología de la liberación, lo que permite explicar la aparición de elementos como la crítica severa a la libertad económica y la propuesta de estructuras mundiales justas que ayuden a remediar problemas de desigualdad, opresión y miseria.

En este sentido el texto analizado no aporta nada que no sea ya conocido. Sin embargo, resulta importante resaltar la existencia de los más nobles motivos y causas en este texto. Sin duda la desigualdad y la pobreza son prioridades mayúsculas en el mundo, incluso a pesar de recientes cambios positivos.

Las inquietudes, los móviles y las motivaciones son realmente dignas de apoyo. El problema del texto, como en el caso del resto de las tesis de la teología de la liberación, no radica en este aspecto de objetivos, sino en el del análisis de la situación que se pretende corregir y las acciones derivadas de ese análisis.

Las intenciones son buenas, muy buenas, pero desafortunadamente ellas van acompañadas de un análisis que les lleva a producir un efecto contrario: ellas elevarán la pobreza y profundizarán la miseria.

Como en otras ocasiones, los textos similares de esta posición están entregados dentro de envoltorios en extremo atractivos y adornados con las más urgentes apelaciones a la situación de los pobres y los discriminados y con la apariencia de ser demandas morales y teológicas que tienen un sustento divino.

Esta apariencia desafortunadamente es engañosa y suele embaucar a quienes no reparan en análisis adicionales necesarios para entender los problemas a los que se hace referencia.

La verdad es que textos como el analizado muestran desconocimiento de otros campos del saber, especialmente Economía y hacen ver a las propuestas como intervenciones quirúrgicas a cargo de personas con buenas objetivos pero sin conocimientos médicos siquiera mínimos; es natural que sus acciones sólo producirán un empeoramiento del paciente.

Los problemas que señalan son demasiado graves como para ser atacados armados con esos solo buenos propósitos, los cuales padecen alguna dosis de soberbia y autosuficiencia, pues rehúsan a aceptar, al parecer, la contribución plural de otras disciplinas al mismo tiempo que llaman a ser plurales y diversos.

Existe en sus razonamientos rasgos que indican un severo contagio de tesis marxianas, las que desafortunadamente están basadas en los conocimientos del siglo 19 y dejan de lado los adelantos de unos 150 años de progreso tan sólo en la Economía.

Casi por último, si bien ésa es una falta común en los textos de la teología de la liberación y que les llevará a empeorar el problema que quieren resolver, el texto específico analizado contiene un elemento adicional digno de ser mencionado por separado y que es el cambio severo en la esencia misma de las religiones.

El asunto es de tal magnitud que debe repetirse. El párrafo al que se hace referencia dice que

Las diferentes religiones a las que pertenecemos tienen la obligación ética y religiosa de democratizar sus estructuras de funcionamiento interno. De lo contrario no tendrán autoridad moral para exigir democratización a la sociedad…

El razonamiento empleado es el siguiente: las religiones, es decir, sus estructuras o jerarquías, están obligadas a volverse democráticas porque si no lo son, ellas carecerán de autoridad para hacer que la sociedad se democratice. Este razonamiento es impreciso de cabo a rabo.

No es necesario ser una institución demócrata para apoyar la democracia, la que en última instancia es una defensa de la libertad integral humana. La naturaleza de la fuente de una idea no es requisito para validar sus ideas. Un instituto de estudios, con total carencia de democracia interna, puede generar argumentos a favor de la democracia de los gobiernos.

Otra falla severa en el razonamiento es la falta de definición de democracia, la que suele interpretarse como un sistema de poderes divididos y cómo esa idea puede llevarse a las religiones (tal vez con una división de poderes ejecutivo legislativo y judicial, pero ¿sujeta a elecciones?).

Y, peor aún, una afirmación de tal calibre cambia en un giro de 180 grados la concepción actual de una religión para hacerla sujeta de una voluntad mayoritaria y no de una voluntad divina, lo que equivaldría a una “terrenización” de las religiones que cambiarían de centro haciendo de lado su inspiración divina y divinizando a la voluntad general.

Y, finalmente, si los autores del texto tienen tantos elogios a la democracia, de seguro aceptarán la conveniencia de democratizarse ellos mismos aceptando su política de diversidad y pluralidad, para realizar una acción ventajosa para su movimiento: la participación en su seno de expertos en otras materias que amplíen su conocimiento, especialmente económico.

Es obvio que los problemas que enfrentan no pueden entenderse desde un punto de vista teológico, pues no existe una economía teológica ni una Revelación económica, como tampoco la hay química ni física.

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