Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ciudadanos Asqueados
Eduardo García Gaspar
1 noviembre 2004
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Llegará, tal vez, un momento futuro en el que se eche de menos a Vicente Fox. Ésta fue una conclusión obtenida después de ver algunas de las situaciones por las que México atraviesa en estos momentos de parto democrático.

Todo, debido a la muestra del tipo de gobernante que se tiene ahora y que salió a la superficie desde hace tiempo.

Viendo la escena política mexicana, es sencillo detectar la existencia de un tipo de gobernante de muy escasa preparación y de aún más parca urbanidad. Las acciones de diputados de varios partidos durante el último informe presidencial ilustra esto con creces.

Por si fuera poco, las acciones posteriores de uno de los partidos protestando contra una reforma constitucional es en esencia la misma cosa. Sin dejar de mencionar el espionaje telefónico.

A esa escasa preparación y tenue corrección, debe agregarse otra dimensión, la de la deshonestidad. Indecencia grabada, visible a todos, que pasa sin pena ni castigo. La imagen pública del gobernante se redondea con la adición de la corrupción y tenemos, por tanto, el aspecto de un gobierno formado por personas que no tienen disposición para llegar a acuerdos, que no tienen los más mínimos modales y que son inmorales.

Vaya, no pueden siquiera hacer una ley fiscal decente. Por si fuera poco, a eso se añade otro rasgo claro, el de estar sedientos de poder, el peor de todos los atributos que puede tener un gobernante. No es un panorama bonito, ni constructivo para la sociedad a la que ese gobierno está destinado a gobernar. De una autoridad así no puede esperarse nada.

O mejor dicho, nada que no sean daños e intranquilidad.

Lo anterior es un destilado de lo que las noticias han revelado acerca del gobierno mexicano: la imagen generalizada de gobernantes podridos en su interior, a quienes no importada nada que no sea su avance personal y su terquedad ideológica.

Se ha creado la percepción de un gobierno formado por malandrines y rufianes, en donde cualquiera, por dedicarse a eso, es juzgado sospechoso.

Sin mucho que profundizar, es fácil concluir que la clase política es entendida como una cuadrilla de inútiles en el mejor de los casos. Las pruebas están allí, todos los días en los medios noticiosos. ¿Hay allí gente buena? Sin duda, pero el aura del gobernante deshonesto e impreparado los contagia para hacerlos partícipes en acciones sospechosas. Con ese panorama de lobos y hienas sueltos, el panorama futuro es potencialmente terrible.

No sólo por la existencia de esa sed de poder, sino por la presencia de facciones aún más temibles, las de los grupos corporativos, especialmente sindicatos, que han amenazado al orden. Lo sucedido al presidente en Chihuahua recientemente es muestra de eso.

Los sindicatos, concretamente los relacionados con paraestatales y otras actividades de gobierno, son reales amenazas al orden, a la ley mexicana, y a la democracia que está en proceso de nacer.

El asunto es tan serio que ya escuché a una persona decir eso de que “llegará el día en el que extrañaremos a Fox, con todo y sus grandes defectos.” La posibilidad de que llegue a tener más fuerza alguna de las facciones políticas con sed de poder y agenda doctrinaria, es real.

Más aún, cuando se dan estas situaciones de desorden social e inacción gubernamental, muchos votantes preferirán alejarse de la política, asqueados de lo que allí sucede y verán salvadores donde existen déspotas potenciales.

Lo que digo es que el panorama político es tan malo que buena parte de los ciudadanos se cegará ante la realidad y queriendo salir de eso votará sin inteligencia ahondando el problema. El ciudadano asqueado pensará en remedios fáciles, en salidas mágicas y verá ovejas donde hay lobos.

Ese ciudadano, en buena medida, se inclinará con facilidad por la mano dura que le haya puesto en trance extático con promesas irrealizables y sueños quiméricos.

Lo hará porque en el candidato racional no encontrará salida al problema y porque, después de todo, la cordura es un atributo todavía menos valorado en épocas electorales.

La actividad política, leí en algún lado, no es una que atraiga por sistema a lo mejor de la sociedad, sino al que menos escrúpulos tiene y teme ser juzgado por sus propios resultados. Sin duda hay excepciones, pero la realidad del gobierno mexicano confirma la existencia de un ciudadano hastiado que no actuará votando con juicio.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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