Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Como un Catarro
Eduardo García Gaspar
6 febrero 2004
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando usted tiene una buena gripa es precisamente en momento en el que recuerda lo bien que se sentía antes, sin todos esos malestares.

Pero cuando usted no tiene gripa, el sentirse bien es algo que se toma como dado. La inflación es como la gripa.

Cuando se sufre, se añoran esos tiempos anteriores de estabilidad de precios y cuando no hay inflación, pocos recordarán lo mala que era. Eso está pasando ahora mismo en México. La inflación es un asunto del que no se habla ya.

Nos quitamos de encima esa gripa y, desde luego, nos olvidamos de lo mal que la pasamos, de lo enfermos que estábamos. La verdad es que la inflación es una enfermedad intencional, producida por los gobiernos y resulta en un impuesto extremo.

La inflación produce una pérdida del valor adquisitivo del ingreso de las personas. Una inflación de 20 por ciento es literalmente un impuesto de ese mismo monto, con la excepción de que no hay que declararlo ni ir a pagarlo. Se cobra en automático.

Y es un impuesto gubernamental que no pasa por las cámaras de legisladores. Lo único que se tiene que hacer es imprimir dinero de más y como dicen los franceses, ¡violá! La inflación empieza a aparecer, pero poco a poco, quizá tan pausadamente que muy pocos se dan cuenta y las culpas las cargan otros.

La cuestión, típicamente, funciona así.

Primer acto: un gobierno decide gastar más de lo que le ingresa.

Segundo acto: echa a andar la máquina de hacer dinero, o algo similar, y con eso cubre su déficit.

Tercer acto: la economía comienza un ciclo de bonanza gracias a ese dinero nuevo.

Cuarto acto: después de un tiempo la economía entra en crisis y las personas terminan peor que antes de que el gobierno decidiera gastar más de lo que ingresaba a su tesorería.

Si nos ponemos en un plan de simple lógica es muy sencillo ver lo tonto que es creer que imprimir dinero  o crear crédito producirá progreso. Veamos esto como una posible telenovela.

Un presidente se siente conmovido ante la pobreza que hay en su país y con una soberbia grande piensa que él va a resolver el problema, que va a borrar la pobreza de su país.

Con eso en mente decide elevar el gasto social de su gobierno, pero se encuentra con que si hace eso deberá cobrar más impuestos… sin embargo, no quiere cobrar más impuestos porque eso no lo haría popular y tendría que poner impuestos que afectarían también a los pobres.

Por consiguiente, no tiene otra opción que gastar de más sin cobrar impuestos mayores, es decir, va a ordenar que la máquina de imprimir dinero haga más billetes y mete ese dinero en la tesorería de su gobierno, de donde lo saca para cubrir su déficit.

Ahora, piense usted en algo muy sencillo.

Si ése fuera el remedio para quitar la pobreza del mundo, ¿no habría dejado de haber pobreza desde hace siglos? Después de todo, los gobiernos han recurrido a rebajar el valor de su moneda desde hace mucho tiempo. Y siempre con el mismo resultado.

Fijémonos en esto. Ese presidente no quiso poner nuevos impuestos para elevar sus ingresos y por eso fabricó más dinero, que es lo mismo que hace un falsificador de billetes.

No hay diferencia real entre lo que hace ese presidente y lo que hace ese delincuente. Y aún sin querer imponer nuevos impuestos, en realidad los creó, pues la inflación reduce el poder adquisitivo de los ingresos, que es lo mismo que hacen los impuestos.

No hay diferencia real entre una inflación de 25 por ciento y un impuesto del 25 por ciento, excepto por una faceta.

El impuesto cobrado por la inflación es imposible de ser evadido, todos lo pagan sin excepción, incluyendo a todos esos a los que no se quiso poner impuestos. Parece saludable acordarnos de la gripa que teníamos y de la que ya nos curamos, casi.

Ahora es cuestión de recordar eso que nos produjo la gripa y evitar enfermarnos otra vez. En otras palabras, nuestro gobierno debe reducir el déficit que ya tiene y menos aún imprimir dinero para su gasto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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