Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Congruencias Naturales
Eduardo García Gaspar
16 marzo 2004
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Para quienes somos religiosos, existe un precepto que es una fuente de salvación, el de amarnos los unos a los otros.

Ese principio es, en realidad, de donde emanan todos los valores éticos sustentados en tratar a los demás como quisiéramos ser tratados.

En términos Cristianos, ese amor por los demás es un mandato divino.

Tomemos eso y fijémonos en la necesidad lógica de que la Creación no pudiera estar opuesta a ese mandato de Dios. Es decir, Dios creó el universo bajo ciertas leyes y principios de todos tipos, físicos y morales, los que no pueden estar en contra del mandato del amor.

Esto es obvio en las cuestiones éticas, incluso las derivadas exclusivamente del razonamiento humano, pues al amar a los demás se les reconoce ser personas dignas, sujetas de derechos que deben ser respetados. Sin el amor como base, esos derechos naturales de las personas no tendrían justificación.

Todo muy bien, pero qué pasa con acciones humanas como las de la economía en las que aparentemente puede funcionarse sin tener en cuenta a los demás, o incluso yendo en contra del bienestar de otros.

Sería ilógico que la Creación fuera incongruente con la libertad del hombre, en específico con la libertad económica, que es de la que me quiero ocupar. Si Dios nos creó libres, por principio, sería contradictorio que esa libertad fuera puesta en entredicho.

Somos libres, incluso en términos económicos. Si se defiende la democracia y la libertad de expresión, sería contradictorio que no se defendiera igualmente a la libertad económica, que es una manifestación de la libertad total humana.

Puesto de otra manera, esto sostiene la idea de que la libertad económica es congruente con la libertad humana. Ahora viene el punto central, si Dios nos hizo libres sería inconsistente con la Creación que la libertad económica produjera daños a los humanos.

Esto equivale a decir que un sistema de mercados libres es congruente con la noción de un ser creado libre por naturaleza y que ese sistema debe producir mayores beneficios que el impedir esa libertad económica.

Todo esto nos debe llevar a examinar al menos una faceta del sistema de mercados libres. Un mercado libre es un proceso, no un lugar, en el que actúan seres libres propietarios de bienes físicos para comprar y vender bienes, sin que exista un agente dominante en esos intercambios y donde las personas actúan por decisiones libres propias para producir, distribuir, comprar, vender, entrar y salir.

Por necesidad inherente, ese sistema debe producir beneficios pues está basado en la libertad humana y la libertad humana es un don de Dios.

Aquí es donde entra en acción un mecanismo por demás interesante. De hecho en ese mercado libre, aunque yo busque mi propio beneficio, sin considerar el de los demás, necesariamente les produzco un beneficio también.

Es la misma idea de que no es la bondad del panadero lo que me hacer tener pan en mi mesa, sino la búsqueda del propio interés del panadero lo que me produce beneficio a mí. Gracias a que existe competencia en el mercado libre, el egoísmo potencial de las personas se ve severamente constreñido.

El panadero, si tiene competencia, se obligará a poner su establecimiento al servicio de las personas y lo tendrá que hacer sin remedio, porque la única manera de que él tenga beneficios personales es que otorgue también beneficios personales a otros y eso sólo puede suceder en un mercado libre.

Si no existiera competencia no habría freno al egoísmo del fabricante y sin moderaciones buscaría él su beneficio.

La competencia es un efecto inevitable de la libertad. Si se quita la competencia se está atacando a la libertad y por eso, se estaría yendo en contra del ser libre creado por Dios.

Y esto es totalmente congruente con la noción de que la libertad es positiva, pues en ésta, una de sus más pequeñas manifestaciones, produce beneficios.

Quien quiera desaparecer a la competencia dejará sueltos a los demonios del egoísmo. Bajo esta visión, es mucho más sencillo comprender cómo PEMEX, IMSS y CFE, por ejemplo, producen daños creados por su egoísmo, el que es dejado suelto y sin las restricciones que por sistema le impondría la existencia de empresas competidoras forzándolas a buscar el beneficio de terceros para ser beneficiadas ellas mismas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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